¡Vamos por una auditoría ciudadana contra el INE!

La polémica pública en relación con los consejeros del Instituto Nacional Electoral o INE, parece ser permanente y no acabar nunca,  en especial sobre las declaraciones siempre desatinadas del presidente del consejo general de ese organismo, Lorenzo Córdova.

Un individuo petulante y pequeñito, que ha tenido un desempeño lamentable como cabeza de ese instituto, encubriendo fraudes electorales, promoviendo y solapando irregularidades de todo tipo durante años y dirigiendo un organismo autónomo, que cada día que pasa pierde más credibilidad y respeto de parte de la sociedad.

La última de sus declaraciones volvió a desatar una tormenta de reclamos y de protestas en su contra a través de las redes sociales, exigiendo su destitución y juntando más de 100 mil firmas en su contra en un solo día en la plataforma Change.

Al señor se le ocurrió decir que la transmisión de las conferencias matutinas del Presidente de México, serían suspendidas durante los meses de abril y mayo, por tratarse de temporada de elecciones en casi todo el país, argumentando que estas ruedas de prensa son propaganda electoral.

Probablemente él considere que informar sobre los precios de los combustibles, sobre la situación que guarda la pandemia en nuestro país, sobre el plan de vacunación contra el coronavirus, sobre las irregularidades en Pemex, en la Comisión Federal de Electricidad, en el sistema de reclusorios, sobre la estrategia de educación para que los niños puedan seguir asistiendo a clases, o sobre la dinámica en la distribución de apoyos sociales que están esperando los ancianos, sea propaganda electoral.

La realidad, es que de lo que se tratan las conferencias del Presidente, tiene mucho más que ver con el derecho que tiene la población a informarse y con la rendición de cuentas de parte del gobierno, que sobre cualquier otra cosa.

Sin embargo, no hay que olvidar que a este sujeto lo puso ahí el gobierno de Peña Nieto; está comprometido con los funcionarios corruptos de gobiernos anteriores y su falta de capacidad cerebral ha provocado que se evidencie públicamente como un individuo racista, clasista y mediocre.

Habiendo sido diseñada para favorecer la simulación, la institución que preside, no encaja ya en el nuevo modelo conceptual que avanza en la transformación de México. Su prestigio y respetabilidad son hoy prácticamente nulos y en el mejor de los casos tendría que ser reestructurada completamente, para que persiga un objetivo distinto al de la simulación, con funcionarios y estructuras austeras, que puedan garantizar la transparencia y legalidad en la organización de los procesos electorales en forma eficaz.

Hoy la ciudadanía se está ya organizando para practicarle una auditoría ciudadana al INE, que podría implicar incluso la acción masiva y coordinada para interponer una demanda de juicio político contra estos funcionarios corruptos, que de ser procedente, terminaría con más de uno de ellos destituido y en la cárcel.

Aparentemente los mexicanos ya no estamos dispuestos a tolerar que estos reyezuelos sobrevaluados, atenten contra nuestro derecho a recibir información oportuna y veraz sobre el desempeño del gobierno, solo para que sus amigos tengan mejores oportunidades de no perder sus registros de partidos políticos en las próximas elecciones.

Como dijo el militar prusiano Carl Von Clausewitz: “Un rápido y vigoroso cambio hacia la ofensiva,  es lo que constituye los más brillantes episodios de la defensa”.