A pesar de los frecuentes eventos de violencia que se registran en algunos estados como Guanajuato, Jalisco, Estado de México, Nuevo León, Zacatecas y Michoacán, en términos generales la estrategia de seguridad del gobierno federal está dando resultados.

Recientemente se reportó que la tasa de homicidios dolosos ha disminuido en 3.8% con respecto al nivel que registraba en 2019; sin embargo, la tasa por medio de la que se mide este delito a nivel internacional y con base en la cual se comprara este tipo de violencia entre los países, registra una disminución de 10.3% en este período al pasar de 29 homicidios por cada 100 mil habitantes a finales de 2018, a 26 a finales de 2021, de acuerdo con los datos publicados por el Banco Mundial.

En algunos otros países también ha sucedido así, pero la diferencia que es importante resaltar es que en México se ha logrado sin aplicar una política de enfrentamiento violento, con acciones de vigilancia y contención de la violencia respetando la vida y los derechos humanos, y atendiendo las causas a través de los programas sociales.

De acuerdo con InSight Crime, en la región de Latinoamérica y el Caribe, la tasa más alta la tiene Jamaica con 49.4 homicidios por 100 mil habitantes, seguido de Venezuela con 40.9, Honduras con 38.6, Trinidad y Tobago con 32, Belice con 29 y Colombia con 26.8. Llama la atención la reducción de esta tasa en países como Brasil y Salvador que ha sido muy pronunciada, aunque la forma en la que se ha logrado es aplicando una estrategia diametralmente opuesta a la de México, y que por experiencia sabemos que las secuelas de la misma en el tejido social de las comunidades va a requerir mucho trabajo con políticas sociales contra-neoliberales, durante un largo tiempo.

Nuestra experiencia en México, después de las estrategias estúpidamente mal aplicadas por Calderón y Peña Nieto, nos ha enseñado que la violencia solo provoca violencia y que si pretendemos resarcir el tejido social para tener una paz duradera y sólida se deben atender las causas, no solamente masacrar a los violentos de hoy para engendrar resentimientos que provocarán más violentos mañana.

Por lo pronto, en estos 3 años ya los índices de homicidios llevan una tendencia en el sentido deseable, siendo previsible que continúen así en el futuro cercano.