Por: Vicente Martinez Estrada
@vicenteme11

Desde el inicio de siglo XXI, varios politólogos, geopolíticos, analistas y comentaristas internacionales hablan sobre la perdida hegemónica de Estados Unidos, con gran frecuencia, pero en el mayor de los casos, bajo argumentos muy simplistas. Y como resultado se presentan conclusiones al estilo: “Cambio de hegemonía de Estados Unidos a China”, “Adiós Occidente, Hola Oriente”, ” Transición de mundo unipolar a multipolar oriental (Rusia, China, India, Irán, etc.)”, ” Transición de mundo unipolar a tripolar (Estados Unidos, China y Rusia)”, “Transición de mundo unipolar a bipolar” (Estados Unidos y/vs China) “Transición de poder de civilización de marítimas (Venecia, Holanda, Gran Bretaña, Estados Unidos) a terrestres (Rusia, China, Irán)”, ” Gran Reseteo vs. Nueva Ruta de la Ceda (BRI)”, etc. Todo este tipo de argumentos poco realistas, sin fin, te hacen perderte en la complejidad del asunto. Es obvio que Estados Unidos como actor geopolítico, ha perdido subjetividad y potencial en el orden internacional, sin embargo, no es tanto como se divulga, la realidad es otra.

Algo que se debe tomar bajo consideración es el hecho de que Estados Unidos no es una entidad geopolítica, que se manifiesta bajo subjetividad y trayectoria independiente. Desde 1960s-70s, Estados Unidos ha sido tomado bajo control por un proyecto psicohistórico (poder en red/mental), designado como Finnitern (Internacional Financiero) (no confundir con el Estado Profundo/Deep State, quien es nada más una sucursal/estructura del proyecto descrito), tal hecho condujo a la implementación de la globalización financiera y la imposición de valores de liberal de derecha (neoliberalismo) en el mundo. Estados Unidos fue tomado bajo este proyecto geopolítico de dirección psicohistórica, como un centro de operaciones.

Tal proyecto geopolítico con dirección psicohistórica, consiste en una red multinacional de corporaciones, bajo la amplificación del paradigma postindustrial y posmoderno. El núcleo de elites de este proyecto está formado e integrado por capitalistas monopolistas (Rockefeller, DuPonts, Fords, etc.) junto con capitalistas financieros (Morgans, Barings, Mirabaud, Soros, etc.), y varias familias judías talmúdicas, etc. Sin embargo, en 2016, bajo y con la llegada de Trump, las elites capitalistas industriales estadunidenses (Warren/ETP, Hildebrand/Hilcorp, Hamm, McMahon, etc) libraron una guerra activa en contra de los intereses de Finntern (elites capitalistas financieras y monopolistas occidentales).

El propósito de las elites capitalistas industriales estadunidenses (estas eran antes de la confrontación con Finnitern consideradas como socios menores por parte de Finnitern mismo) en esta guerra fue la preservación del estado estadunidenses bajo los principios por el que fue fundado y llevarlo a una posición privilegiada y estratégica en un escenario de macrorregiones económicas (regionalizaciones). Bajo esta estrategia, se iba a consolidar y consumar, una identidad y subjetividad independiente, realmente estadunidense en el mundo, algo que por cierto existía antes del consenso entre elites capitalistas monopolistas y financieros.

Así es que, cuando hablamos de la perdida de la hegemonía estadunidense debemos considerar el efecto causado por este gran factor, el de la toma de poder de Finnitern a Estados Unidos. El efecto, al no considerar este factor te lleva a la creencia en la tesis de que Estados Unidos (y sus fuerzas de identidad) junto con las acciones de Finntern, son algo homogéneo, lo cual no es realístico. Finnitern no opera en Estados Unidos, por su identidad y destino, sino todo lo contrario y a expensas de la destrucción de su estado y todo lo que lo caracteriza. En la actualidad la más posible y realística esperanza de Estados Unidos como actor y jugador geopolítico con identidad e independencia, está representada por las elites capitalistas industriales estadunidenses bajo su proyecto judeocristiano de conservador de derecha.

Tampoco debemos de descartar para el futuro de Estados Unidos, el proyecto humanitario y global de progreso científico y tecnológico bajo, principios judeocristianos idealizado por el gran Lyndon LaRouche, sin embargo para que este proyecto se realice se necesita eliminar el socio sistema del capitalismo (bajo cualquier manifestación) en Estados Unidos, y una posible manera de hacer esto es bajo una revolución ideológica de liberalismo de izquierda estilo (Civil Right Movement/Movimento de Derechos Civiles) Kennedy-Gabbard (no Sanders), lo cual es un gran reto por delante.

La hegemonía de Estados Unidos está en crisis, sin embargo, a diferencia de otras potencias e incluso superpotencias tiene potenciales, escenarios y estrategias fuertes y atractivas:
•Tiene dos proyectos fuertes y atractivos hacia el futuro; 1) el proyecto judeocristiano-WASP de conservador de derecha (Trump/MAGA), lo cual es regional; y 2) el proyecto de progreso científico y tecnológico con principios judeocristianos (idealizado por Lyndon LaRouche), que requiere una plataforma ideológica de liberalismo de izquierda (estilo Kennedy-Gabbard), lo cual sera global.

•Tiene actualmente la base técnica y científica más avanzada del mundo.

•Tiene grandes posibilidades de formar su propio macrorregión económica (solamente con Norte América/EE. UU, México y Canadá sería suficiente para hacerla de las más poderosas), y hacerla la más rica y poderosa, por cuestiones geográficas (etc.).

•Tiene la flota naval más poderosa del mundo (con retos, pero la tiene), tiene la doctrina y escuela naval (otra vez con retos, pero la tiene) más avanzada del mundo. En la actualidad es el único Imperio Marítimo y el más poderoso del mundo (y de la historia).

•Tiene la escuela de geopolítica/geoestrategia más grande y formalizada del mundo. Y es una de las más avanzadas (en algunas ocasiones la mejor cuando la competencia rusa dejo de existir en el colapso de la URRS) en el mundo.

Todos estos potenciales tienen más posibilidades de ser aplicadas y mejoradas, si vuelven al poder las elites capitalistas industriales (Trump) entre 2022 y 2024. Y si, basado en todo lo descrito anterior, Estados Unidos tiene más posibilidades para ganar una posición estratégica en el futuro, que superpotencias como China (“el nuevo orden mundial”/”hegemonía futura”). Rusia es otra cosa, pero tendrá una gran batalla geopolítica para obtener una posición en el futuro, este Trump (EE. UU) o no.

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