A raíz de que el pasado fin de semana el expresidente Felipe Calderón acusó con preocupante ligereza, al gobierno actual de corrupción y de estar coludido con bandas criminales, el Presidente Andrés Manuel López Obrador cuestionó la calidad moral con la que el, de nuevo panista, se atreve a tales señalamientos cuando quien fuera su laureado secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, se encuentra encarcelado en los Estados Unidos, precisamente por narcotráfico, delincuencia organizada y lavado de dinero.

Pero no sólo García Luna se encuentra perseguido por la justicia, sino que también quien fuera el director de la Policía Federal durante el sexenio de Calderón, Luis Cárdenas Palomino, cuenta con una orden de aprehensión en su contra por los delitos de tortura, delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y corrupción.

Es decir que prácticamente toda la estructura gubernamental destinada para la protección de la ciudadanía y combatir la delincuencia estaba, durante el mandato de Felipe Calderón, bajo el mando de presuntos delincuentes.

Y con estos antecedentes, el expresidente se atreve a declarar en España, durante la convención del derechista Partido Popular, aliado del ultraderechista Vox, que la solicitud del mandatario mexicano hacia las autoridades y la corono españolas de que pidan perdón por las atrocidades cometidas durante la invasión y posterior colonización de México, se trata de una “cortina de humo de los gravísimos problemas que ahora tenemos, la criminalidad entre ellos, el nulo crecimiento económico en tres años el terrible problema de la complicidad y la corrupción con los criminales, el pésimo manejo del Covid-19 que ha mandado a la tumba a más de 600 mil mexicanos”.

Y es precisamente en este contexto que el Jefe del Ejecutivo federal señala que “Cuando me dicen es que Calderón fue a decir a España que el pedir perdón o el ofrecer perdón por los agravios cometidos a las comunidades indígenas es una cortina de humo, es para desviar la atención porque tenemos nosotros trato con la delincuencia organizada, con el narcotráfico”.

“Imagínense eso, con qué autoridad moral si su secretario de seguridad está en la cárcel acusado de proteger a narcotraficantes. Nosotros no somos iguales. Si tiene pruebas de lo que fue a decir, que las presente, yo no establezco relaciones de complicidad con nadie”, remarcó.

El mandatario reconoció que, desafortunadamente esta manera de pensar no es privativa de Calderón, pues es compartida por millones de mexicanos muy conservadores, pero que afortunadamente no representan a la mayoría.