Sindicato Mexicano De Electricistas

Sí a Dos Bocas, sí a la soberanía energética

Oponerse a la construcción y recuperación de refinerías con el argumento de que “ya vienen” los autos eléctricos o que “es mejor” invertir en energías limpias no sólo es simplista, sino realmente manipulador.

Cuando nos presentaron la “reforma energética” fue promocionada como puerta al primer mundo, el impulso que México requería para atraer enormes cantidades de inversión extranjera directa que activaría la economía y generaría incontables empleos. Nos dijeron que sólo el sistema neoliberal sabía como hacerlo y que cualquier alternativa significaría la debacle.

¡La realidad nos explotó en la cara! El amiguismo y la especulación financiera dieron al traste con ilusiones, sueños y expectativas de un mejor país, dejando una industria petrolera en ruinas, sub utilizada, quebrada y con la menor producción en décadas. Esto sucedió porque los contratos fueron otorgados bajo condiciones que permitían la especulación financiera en el extranjero con gigantescas ganancias, sin necesidad de aplicar un solo centavo en inversiones productivas ni crear infraestructura, con nula creación de empleos.

Aún así algunos “empresarios” añoran este arreglo pues no implica riesgo alguno para ellos ya que, como es usual en el sistema neoliberal, las utilidades se privatizan pero las pérdidas se socializan.

El nuevo gobierno esta terminando con esas prácticas. En primer lugar detuvieron las rondas de concesiones y nuevos contratos, evitando así un mayor daño a la nación; En segundo lugar exigiendo a las empresas ya beneficiadas a cumplir sus contratos, obligándolos a realizar la inversión productiva prometida con lo cual se logrará en el mediano y largo plazos dejar de importar gasolinas, aumentar la exploración y extracción del energético y todo con el lógico aumento en la creación de empleos. Todo lo que la “reforma energética” prefirió excluir.

Quizá la parte mas importante de la nueva política petrolera iniciada por el nuevo gobierno sea la fuerte inversión que se está haciendo en el sector, incluyendo exploración, extracción, explotación y refinación, transformándonos así de un país exportador (y en los últimos tiempos, importador) de crudo en auto suficientes energéticos y hasta exportadores de productos terminados.

Claro que no faltan detractores que utilizando argumentos pueriles como la “inminente llegada” de los autos eléctricos y que “es mejor” invertir en energías limpias, se oponen a mega obras de infraestructuras como la rehabilitación de las refinerías existentes y la construcción de la nueva. Dichas personas o son ignorantes o definitivamente mal intencionados, puesto que los autos eléctricos aun no están disponibles masivamente a precios accesibles, ademas de que muchos componentes tales como la batería de almacenamiento requiere derivados del petróleo para su fabricación.

Por otro lado no estamos ni cerca de poder utilizar aviones, buques ni vehículos de gran tonelaje con motores eléctricos. Lo mismo sucede con las llamadas energías limpias, que para producirlas se requieren componentes con muchos elementos de materiales derivados del petróleo. Podríamos así enumerar gran cantidad de productos donde interviene el petróleo y sus derivados en la vida diaria, para lo que se necesitan las refinerías.

Apostar a la inversión en PEMEX en un gobierno que combate frontalmente la corrupción como el actual es, sin lugar a dudas, la opción que impulsará la economía de todos los mexicanos.

Esta nota está disponible en inglés.

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Yes to México’s Dos Bocas refinery; Yes to energy sovereignty!