Servicio Profesional de Carrera: otro elefante reumático

Por Miguel Ángel Lizama
@Migueliz8

En países con regímenes parlamentarios, donde el Presidente o Rey es Jefe de Estado y un Primer Ministro es el Jefe de Gobierno, cada cambio de administración como consecuencia de Elecciones Generales, supone un nuevo comienzo. Sin embargo, su funcionamiento permanece inalterado y sólo cambia la perspectiva general y algunas estrategias a las que deben ajustarse las tácticas y acciones particulares que estén en marcha. Así, gobiernos de signos contrarios, con distintas promesas de campaña para convencer electores, continúan funcionando para los ciudadanos mientras se hacen los ajustes necesarios en la operación y presupuestos respectivos. Eso se debe a que tienen un aparato funcional al servicio del ciudadano, NO CONDICIONADO ni atado a ideologías facciosas de partidos. Su único nivel partidista es el de mero arriba.

En México y a partir del torpe enfoque gerencial de Vicente Fox, se impuso un Servicio Profesional de Carrera, supuestamente destinado a tamizar el ingreso al gobierno en Mandos Medios, para admitir los mejores perfiles de eficacia en la tarea gubernativa. En realidad, de acuerdo con la distorsionada visión partidista, sólo fue el pretexto para dar acomodo burocrático a las bases de apoyo y simpatizantes panistas, asegurando su inamovilidad a pesar de los cambios de gobierno, que garantizara la continuidad ideológica. A diferencia de otros países, en el caso mexicano se privilegió la ideología sobre la eficacia. Para ello se hizo una ley correspondiente, que al mismo tiempo creó mecanismos, instancias y filtros para, en teoría, garantizar un desempeño eficiente de las tareas gubernativas (COMO NO SUCEDIÓ) y la permanencia en el puesto (COMO SE IMPUSO), acabando de hecho la revolvencia periódica oficial que durante sexenios permitió un balance pendular del aparato priísta y le dio relativa calma al país..

El gobierno foxista y su sucesor se llenaron de burócratas de nivel medio, con muchos papeles para acreditar preparación académica, bien pagados, con prestaciones envidiables, mecanismos y tiempos de ingreso que nadie conoció, o se enteraron muy pocos ya apalabrados, pero que en realidad no mejoraron la eficacia en el servicio y, por lo contrario, entorpeció toda la función del Gobierno con nuevos requisitos, duplicidades y firmas de autorización, que ralentizó todo trámite ante instancias oficiales. Además, las duplicidades con “Adjuntos”, en vez de facilitar, obstaculizaron la eficiencia administrativa del Gobierno.

Durante 3 sexenios (los 2 de la Docena Trágica del PAN y el del “nuevo PRI”) la burocracia siguió empeorando con la creación de Órganos Autónomos para abrir más puestos de trabajo y costando más, pero no se conocieron disensos y las protestas que surgían eran de inmediato silenciadas con dinero o de cualquier modo. En ese tiempo proliferaron los Fideicomisos para todo, que hoy se van a extinguir. La función del Gobierno parecía estable, pues el objetivo no era mejorar el Servicio Público, sino desarmar el aparato oficial con el fin de privatizarlo y que después alguien se hiciera cargo de su atención. El objetivo oficioso, no oficial, fue el lucro inmediato, como todos los corporativos mercantiles. “MÁS EMPRESA, MENOS GOBIERNO” fue la divisa que se impuso, particularmente a partir de la usurpación de Carlos Salinas asociado con el PAN.

Se había impuesto en México el Objetivo de la Iniciativa Privada que asaltó el Poder Público desde la muerte de Eugenio Garza Sada, el santón empresarial asesinado en un intento de secuestro del que se culpó al Presidente Echeverría. A partir de esa ocasión, los empresarios enfocaron su Misión, Visión y esfuerzos en adueñarse del poder. Alegaban que sus empresas eran ejemplo de eficacia administrativa, que trasladarían al Gobierno, si ellos lo ejercían. Y cundió la moda de los ISOS (International Standarization Organization), como prueba de Buen Desempeño y Calidad funcional. Siempre ocultaron que el éxito de sus negocios era por la protección que les daba el Gobierno contra empresas extranjeras, mediante restricción y control a la competencia abierta, onerosos aranceles y requisitos operativos, además del otorgamiento de cuantiosos préstamos blandos para inversiones y capitalización que les otorgaba la banca de desarrollo con recursos públicos. Se condenaban los subsidios para actividades productivas, excepto al convertirse en “Fomento al emprendimiento”. Nada de esto decían para no empañar su imagen de eficacia administrativa.

El Servicio Profesional de Carrera se llenó de Administradores habilitados en todo lo que fuera, sin previa preparación específica, pues los papeles probaban licenciaturas, maestrías o doctorados sin relación alguna con la tarea a asumir, pero se consideraban suficientes para lograr un cargo bien pagado, aunque duplicara una función.

Ese aparato pervertido por la ideología gerencial, lleno de ineficacia, con muchos títulos académicos inconexos con la función y la eficiencia, fue lo que heredó ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR al asumir la Presidencia de la República. Pronto se percató de que la inercia burocrática es enorme, corrupta y contraria al cambio y a la honestidad. La calificó de “ELEFANTE REUMÁTICO Y POSTRADO” que habría que mover y hacer que caminara.

Los funcionarios de primer nivel que nombró -con la bisoñez de La Primera Vez- para no agitar las aguas continuaron con los mandos del Servicio de Carrera. Pero en vez de mejorar la eficacia, continuaron sus corruptelas y empezaron a ser exhibidos en Las Mañaneras. Los buenos planes del Presidente se toparon con la pachorra de los Mandos Medios acostumbrados a la Corrupción, que continuaron con la misma inercia, aplaudida por las cúpulas políticas, gerenciales y mediáticas. Pero como bien dice un dicho: A GRANDES MALES, GRANDES REMEDIOS.

El mejor ejemplo lo dio el Gral. Cárdenas cuando Elías Calles no lo dejaba gobernar. Lo subió a un avión y lo mandó a Los Ángeles. Santo remedio. Se fue el Jefe Máximo de la Revolución y quedó el Presidente de México para servir a los ciudadanos. Los libros cuentan su historia.

El Presidente López Obrador debería subir a un avión el Servicio Profesional de Carrera y todo el “Estado de Derecho” que le heredó la Corrupción Neoliberal y desembarcarlos en el volcán Krakatoa. Habría mejores resultados en el Bienestar y Paz del pueblo de México.

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