¿Se viene un golpe suave vs AMLO? No claudiques, esto… ¡Apenas comienza!

A partir de que México tuvo un golpe de timón con el triunfo del Lic. Andrés Manuel Lopez Obrador (AMLO), la supuesta oposición ha intentado por todos los medios dar marcha atrás y regresar el rumbo hacia la derecha conservadora. Ha minimizado los logros y ha intentado manchar a la actual administración con tragedias que no le corresponden, como fue el caso del accidente de la exgobernadora de Puebla Martha Erika Alonso y su esposo Rafael Moreno Valle. Bajo la hipótesis de que la calumnia cuando no mancha tizna.

Como este evento han ocurrido varios, de los cuales ha salido librado el presidente gracias a su integridad que ha demostrado con hechos. Con los escasos resultados de los detractores de AMLO, no les quedó de otra más que hacer metamorfosis de su estrategia para seguir golpeando al Estado, pero esta vez de una manera más sigilosa. ¿Cómo? Con algo que ha sido conocido como golpe de Estado blando, golpe encubierto, golpe no tradicional o GOLPE SUAVE. Este tipo de tácticas han sido aplicadas en diversas partes del mundo con el objetivo de desestabilizar gobiernos legítimamente elegidos que se contraponen al régimen neoliberal. La estrategia crea un tipo de psicosis entre la gente y se basa en la aplicación de diversos pasos de manera consecutiva y persistente para lograr su meta. Esto me lleva a preguntar: ¿Cuántos golpes suaves y no tan suaves le han dado al presidente y desde cuándo?

Empecemos por Felipe Calderón, ahora mejor conocido como el “comandante borolas” y degradado de rango a “capitán” por sus MUY desafortunados y TAN reaccionarios comentarios en Twitter. Haciendo retrospectiva, en el año 2006 utilizó una campaña de miedo y difamación que no logró influir en muchos mexicanos que desde entonces ya buscábamos un cambio. Utilizó la máxima PRIANISTA cupular: Si no te lo dan pues lo arrebatas y fue a través de un fraude electoral que se adueñó de la silla presidencial.

Después de este hurto sin precedentes, se lanzó con más fuerza contra AMLO y millones de mexicanos. El resultado de la campaña sucia tuvo consecuencias terribles, pues Calderón acabó por abrir las puertas del infierno: Dio inicio a una guerra sin cuartel contra el narcotráfico. Desde entonces los mexicanos terminamos sometidos por un “MIEDO PROFUNDO” gracias a la violencia que desató. Pero esta guerra tenía doble filo y en ambos lados beneficios para él.

Por una parte, sembró un ambiente de miedo y destrucción. Así, quedaba claro que alzar la voz contra el gobierno opresor era como firmar una sentencia de muerte y cuando te identificaban como estorbo para sus intereses, había acoso y represión hasta los más altos niveles. Por el otro lado, de acuerdo con lo que indican prestigiadas fuentes periodísticas, el capitán borolas llegó a recibir dinero de las grandes mafias.

Sin detenerse a pensar en las consecuencias, poco a poco la violencia se fue acrecentando, encontrando fosas clandestinas por todos lados, eran tiempos terribles donde se escuchaba el llanto de viento gemir, se oía a la tierra gritar de la misma manera que grita una madre al parir a los hijos que ha de amar. Las aves no querían cantar, el cielo se vestía de gris y bajaban ríos de sangre por doquier, tiñendo de malva el mar.

El mismo AMLO ha narrado esos días donde su imagen fue tan devaluada y pisoteada que llegó a tener miedo cuando viajaba a algún lugar y buscaba sentarse donde nadie lo viera para evitar ser agredido. Fueron años muy duros, durante el sexenio borolista (calderonista) pero nunca lograron quebrarlo.

Sigamos con Enrique Peña Nieto. Se acercaba cambio de gobierno, era 2012 y la estrategia a seguir era la misma: difamar y calumniar a AMLO, pero esta vez la aderezarían con un tinte de churro telenovelero, clásico de Televisa. Aún recuerdo los comentarios de algunas mujeres diciendo con singular superficialidad que votarían por Enrique Peña Nieto porque era “guapo”.

En esta ocasión el fraude electoral fue más ostentoso pues estuvo infestado de dinero ilícito y de desvíos de programas sociales del erario: Utensilios de plástico, gorras, camisetas, láminas de asbesto, de cartón, tinacos, materiales para construcción, monederos electrónicos, dinero en efectivo y despensas llenas de frijol con gorgojo.

Ahora que veo todo esto en retrospectiva me resulta insultante para la gente pobre que fueron creando a lo largo de los años. Jugaron con la miseria de las personas una y otra vez, perpetuando así la extrema pobreza que ya padecían, y que veían como votantes potenciales para lucrar con su necesidad en tiempos electorales. Parecería increíble pero como ya todos sabemos, el actorcito copetón, ganó las elecciones.

La estrategia bélica del Borolismo tuvo continuidad con Peña Nieto. Su propósito era seguir teniendo sometido al pueblo a base de miedo. La criminalidad, los secuestros, los robos, la pobreza, la impunidad, la persecución y las desapariciones forzadas siguieron a la alza como nunca había sucedido en la historia contemporánea de México.

El presidente “galan” y su gaviota de Televisa, se la pasaban derrochando dinero del pueblo, abrieron las puertas del saqueo y entreguismo de nuestras riquezas de manera desvergonzada y cínica. Todo estaba podrido. Las televisoras y los medios tradicionales se encargaban a través de sus huestes, de hacer creer a los mexicanos que vivíamos en “Peñalandia”, mientras que más de 60 millones de mexicanos carecían de alimentación básica.

Y, ¡vaya que nos resultó cara su novelita de amor! Después de tantos capítulos amargos para México con este protagonista medianamente intelectual, hasta lo “guapo” se le quitó, porque la actuación en su gobierno fue un desastre. Así fue el sexenio de una mala telenovela que no tuvo final feliz. Y lo peor, tenían la intención de hacer la segunda temporada. Una farsa más del canal de las estrellas y los medios chayoteros que lo apoyaron. La gente terminó aborreciéndolo.

Llegó el año 2018 con una loza extremadamente pesada para la derecha conservadora (perdón si suena a pleonasmo), así como los golpes suaves y duros que no se hicieron esperar, sin embargo, no contaban con que el MIEDO PROFUNDO que crearon, había desaparecido. Bien lo dice el refrán “No hay mal que dure cien años, ni tonto que lo aguante”.  Para ellos fue un simple refrán, para nosotros un hecho.

Los neoliberales se enfrentaron a su triste realidad: Los mexicanos ya no les teníamos miedo y como el ave fénix, resurgió el líder que sus adversarios creyeron haber destruido. En ese momento AMLO estaba cosechando frutos de esperanza que por tantos años había sembrado en tierra fértil. Se habían acabado los demonios del pasado y todos esos conservadores que algún día se vieron a sí mismos como gigantes, se redujeron a su justa dimensión mezquina. Ya nadie les temía, pues sus amenazas y mentiras no tenían efecto. Los mexicanos tomamos la decisión de enviarlos al desPEÑAdero, ese mismo lugar a donde intentaron llevarnos. Un espíritu de fortaleza habitaba en cada ciudadano que ya no estaba dispuesto a seguir siendo esclavo. Aunque hubo quienes prefirieron seguir manipulados, por fortuna no fue la mayoría.

Más de 30 millones de mexicanos decidimos cambiar el rumbo de ese destino que daba la impresión de una noche obscura que nunca terminaría. Las ilusiones renacieron, tal como las flores después del invierno y la luz del sol brilló como nunca lo había hecho.

Ahora que se habla de los golpes suaves y de un sin fin de teorías que la oposición utiliza para seguir infundiendo miedo profundo y manipulación, los mexicanos conscientes e informados mandamos esos pensamientos directo al carajo, junto con aquellos que ya no tienen poder sobre nosotros.

Hoy somos dichosos de ser dueños de nuestros sueños y unidos reconstruiremos este país que tanto amamos y que siempre fue nuestro, aunque nos lo quisieron robar durante años. Si no pudieron con nosotros cuando aún era incierto nuestro triunfo, mucho menos podrán ahora que ya estamos andando en el camino de la felicidad.

Aquellos zombis neoliberales que siguen haciendo caso a la oposición moralmente derrotada, les pedimos de favor que no salpiquen su paranoia, ni sus temores porque nos hemos vuelto inmunes. No se han dado cuenta de que hemos pasado por peores situaciones que nos han fortalecido.

Durante años, las personas que apoyamos una verdadera transformación hemos creado una resiliencia a prueba de todo. Más que paralizarnos por las acciones de la pseudo oposición, somos comprensivos y compasivos con ellos, porque no ha de ser fácil verse despojados de todo aquello que creyeron suyo para la eternidad. Viven un proceso de duelo permanente y siguen estancados en la negación de haber perdido hasta la dignidad.

Dejemos de ser esclavos. Renunciemos a ser manipulados. Abandonemos nuestros viejos temores y sigamos construyendo esa anhelada patria nueva. La felicidad se manifiesta solo para aquellos que perseveran en alcanzarla.

Seleccionemos nuestras batallas, desarrollemos la capacidad de frustración y agudicemos nuestra inteligencia emocional. Tengamos en cuenta que las cosas no siempre resultarán como las pensamos, pero con estas herramientas estaremos preparados para enfrentar cualquier adversidad, por difícil que sea. Los miedos pueden llegar a ser tan grandes, en la medida que nosotros los acrecentemos. No los alimentemos, mejor eliminémoslos.

No claudiques mi tigre que esto… ¡Apenas comienza!

Tú decides: ¿Seguimos caminando y esquivando sus trampas? ó ¿Prefieres quedarte entrampado?

 

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