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Textos y Contextos

Por: Miguel Alejandro Rivera
@MiguelAleRivera

En noviembre de 2021, el reportero de Quintana Roo, Pedro Canché, publicó una entrevista que realizó al actor, empresario y magnate, Roberto Palazuelos. En ella, dicho personaje ya mostraba cierto interés en ser candidato, aún no sabía por qué partido, para gobernar su estado natal.

En aquella ocasión, dio argumentos casi, casi convincentes por los que él debería encabezar al Ejecutivo local de Quintana Roo, por ejemplo, asegurando que él ya viajaba en aviones privados, ya poseía una fortuna, que él prácticamente lo tenía todo, por lo que no tendría que robar ni un peso o recurrir a la corrupción en caso de ser gobernador.

Hoy, Roberto Palazuelos ya es precandidato de Movimiento Ciudadano (MC), y ese argumento que casi, casi sonaba convincente, se destruye en su totalidad ante todas las polémicas que ahora empañan su nombre; al parecer, este intento de ingresar a la política, le trajo más sinsabores que beneficios, pues parece, ni siquiera llegará a la candidatura.

La senadora de MC, Patricia Mercado, ya mostró su aversión a esta iniciativa de su partido: “Son las sumas que restan, que no le hacen bien a México y creo que Movimiento Ciudadano tiene muy claro que quiere ser la alternativa, creo que la es, es una alternativa para que salga de sus problemas y Roberto Palazuelos no va a resolverlos”, expresó en entrevista para Milenio, ante una decisión que la cúpula del movimiento naranja, tomará el próximo 16 de febrero.

Sin embargo, las opiniones sobran ante las muchas veces que él mismo, con sus declaraciones, se ha colocado como un personaje cuyo desempeño como posible gobernador, podría ser dudoso. Apenas esta semana, un hombre identificado como Manuel Jiménez, que se encuentra en prisión, le acusa de despojarlo de varios terrenos que eran propiedad de su padre, Cástulo Jiménez. Según la versión de éste, Palazuelos le rentaba a su familia un hotel de Tulum; después dejó de pagar la renta y orquestó un fraude en 2001 para quitarle el inmueble y otros terrenos. Cuando el demandante quiso entonces cobrar, según su versión, fue amenazado con arma de fuego y con que le sembrarían cocaína para meterlo a la cárcel. Finalmente, acusado de extorsión, sí terminó tras las rejas.

En este contexto, también la exgerente del hotel Diamante K, en Tulum, Albina Amador, acusa a Palazuelos del abuso de su poder, que ha amasado como empresario. Según su versión, ella lo denunció por tirar desechos al mar y por supuestas irregularidades en sus hoteles, por lo que, igual que Jiménez, fue acusada de extorsión y encarcelada 20 meses, aunque en el caso anterior, Manuel purga una condena de más de veinte años.

Dentro de esta moda de los podcast y las entrevistas en redes sociales, Roberto Palazuelos ha realizado un sinnúmero de confesiones que resultan cuestionables, no sólo para un pre candidato a gobernador, sino para cualquier ciudadano; en una charla pública con el conductor Yordi Rosado, afirmó que participó en una balacera donde mataron “a dos cabrones” y todos le dieron a todos. “Yo traía una 380 [una pistola] con una portación de la Secretaría de la Defensa que es el calibre que puedes portar; traía un teniente del Ejército con una 9 milímetros de uso exclusivo [del Ejército] y otro amigo colombiano mafiosón, con otra nueve más chueca que él, wey”, comienza la anécdota.
Sin embargo, en entrevista con Ciro Gómez Leyva, para Radio Fórmula, el pre candidato aseguró que nunca ha matado a nadie y que todo lo que está surgiendo es una guerra sucia en su contra, debido a los números que, según él, le favorecen.

Pero si algo ha quedado claro con personajes como Samuel García, es que México es muchos ‘méxicos’, y que en ellos cohabitamos diversos estratos sociales cuyos mundos y percepciones son muy distintos. Literalmente, existe una élite que vive en su mundo, uno donde lo que cualquier persona con criterio, vería de lejos las cosas que son hasta inmorales.

¿Cómo olvidar las declaraciones del llamado Diamante Negro en el podcast Pinky Promise o con Gustavo Adolfo Infante, donde aseguró que fue parte de un grupo de juniors que se divertían a costillas del erario en tiempos de Miguel de la Madrid, de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo? “Imagínate los relajos que armábamos ahí en la cancha de futbol, o las fiestas en el jardín”, de Los Pinos, dijo el precandidato de Movimiento Ciudadano. “Con de la Madrid, las cuentas las pagaba el Estado Mayor”, añadió y explicó que en esas épocas incluso había “avanzadas” gubernamentales para preparar la fiesta donde se le ocurriera a ese grupo de jóvenes, todo a costillas de los recursos públicos.

Desde las telebancadas, que han impuesto a diputados como Carmen Salinas o el también narrador deportivo, Gerardo Liceaga, hasta personajes como Samuel García que se han valido de la popularidad, propia o de su pareja en las redes sociales, todos los partidos, todos, deben tener cuidado del oportunismo que pueden presentar personajes cuya fama podría generar votos, pero que al final resultan ser un fiasco.

El caso de Lilly Téllez debe ser un ejemplo, incluso para Morena, de que el nombre no lo es todo y que si se busca profesionalizar a la política de nuestro país, se deben buscar perfiles con mejor preparación y visión social, más allá de los intereses personales.

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