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Al ser cuestionado, durante la conferencia mañanera de este viernes sobre el caso de la diputada local Úrsula Salazar, coordinadora de la bancada de Morena en el Congreso de Tamaulipas, quien presuntamente habría solicitado un moche, el Presidente Andrés Manuel López Obrador reiteró que en su gobierno hay “cero impunidad”, pues no se permitirá que nadie viole la ley ni que se aplique la política del viejo régimen: “no amiguismo, no influyentismo, no corrupción ni impunidad, sea quien sea, puede ser un familiar cercano o lejano”.

Esto debido a que la diputada Salazar “es, en efecto, una sobrina, porque es hija de una prima hermana, o sea, su abuela y mi madre eran hermanas”, sin embargó aclaró que “Si la veo en la calle no la identifico, no tengo relaciones en nada. Seguramente tengo fotos con ella, eso sí, por mis giras a Tamaulipas, pero no hay ninguna relación”, pero aclaró que antes de hacer un juicio sumario, se deben probar las acusaciones y garantizar que no haya impunidad para nadie.

El titular del Ejecutivo Federal aprovechó la oportunidad para señalar que para ser opositor se necesita tener autoridad moral, ya que “un corrupto está muy difícil que pueda enfrentase a un gobierno, lo hacen polvo. He resistido porque tengo honestidad y por eso he salido muchas veces de la calumnia ileso, y vaya que se han lanzado fuerte y no han podido”.

Así que, dijo, no dejará de denunciar los actos de cinismo de quienes se quieren situar como jueces. “No voy a dejar pasar esto, y no es por rencor, es una muy buena oportunidad para aclarar paradas, para hacer públicos estos temas, hay que seguir ventilando cualquier asunto de corrupción, trátese de quien se trate”, ya que “nada ha dañado más a México que la deshonestidad, la corrupción política, no olvidemos eso, es el principal problema. La causa principal de la pobreza, de la desigualdad, de la violencia, es la corrupción política”.

Al señalar que anteriormente los padres decían a los hijos “Estudia para que seas como fulano, un reverendo ladrón”, recordó las frases acuñadas para justificar la corrupción y la impunidad, tales como “político pobre, pobre político” o “el que no transa, no avanza”, y una que quizá es la más ofensiva para los mexicanos: “haiga sido como haiga sido”.