Reforma energética de EPN buscaba desaparecer a CFE: Bartlett

Durante la conferencia matutina del Presidente Andrés Manuel López Obrador, el director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlet Díaz, denunció que la Ley eléctrica aún en vigencia que fue aprobada en 2013 y es herencia de Carlos Salinas de Gortari, representa una enorme extracción de recursos públicos, causada por contratos leoninos y una desaseada estructuración de la misma Ley que permite una serie de inmorales ventajas hacia un puñado de grandes corporativos que aprovechan esta circunstancia para absorber ingentes recursos públicos, utilizando a la CFE como “trampolín de negocios privados”

Bartlet Díaz inició su exposición de esta mañana denunciando que “ha habido una campaña verdaderamente brutal en contra del trabajo del Presidente en materia energética. Desde el inicio del Gobierno empezó el ataque, sabiendo que el Presidente estaba a favor de la defensa de las empresas energéticas del país por su importancia y trascendencia en la soberanía nacional, en la seguridad energética de México”.

“La reforma energética convirtió a la CFE en un trampolín para los intereses privados. Se les obliga comprarle a los llamados productores independientes. Esos productores vienen desde la Ley de Salinas”, continuó.

Desde el sexenio de Carlos Salinas, el desmantelamiento sistemático de todas las empresas públicas mediante la argucia de negarles capacidad de renovación, para luego acusarlas de ineficiencia e iniciar su privatización, fue la norma.

La reforma a la Ley eléctrica de 2013 intentó ser la estocada final que lograra desaparecer a la CFE y entregar por completo el suministro eléctrico nacional a empresas privadas, cuyo único interés es obtener las mayores utilidades posibles, reduciendo sus costos al mínimo indispensable, cosa nada deseable en un sector del que depende prácticamente todo el desarrollo y bienestar de un país.

La campaña en contra de la modificación a una ley que está diseñada para que los generadores privados de electricidad obtengan todos los beneficios y ganancias y que la empresa pública de electricidad corra con todos los gastos y pérdidas, ha sido brutal, y fue iniciada desde el primer día del nuevo gobierno, utilizando medias verdades, mentiras llanas y difamaciones constantes. “A medida que se fue acercando la toma de decisiones, la campaña se ha recrudecido. No digamos ahora que se inició una reforma en las leyes secundarias a la Reforma Energética, una reforma a la Ley relativa y que fue aprobada por la Cámara de Diputados”, apuntó Bartlett.

En una estrepitosa, vociferante y grandilocuente campaña negra, plagada de mentiras y slogans que son repetidos Ad Nauseam por sus voceros en los medios tradicionales de comunicación, quienes invitan, lo mismo que hace la oposición en el congreso, a supuestos “técnicos” muy “expertos”, pero pagados por los intereses mezquinos que defienden. Sin embargo todos ellos se han cuidado mucho de no analizar la Ley en cuestión en ningún momento, sabedores de que no resiste una discusión seria.

“Las empresas particulares, sobre todo extranjeras, lograron contratos jugosísimos, hicieron negocios a costa de los mexicanos, porque se incrementaron los precios de la luz. No lo vamos a permitir”, sentenció el director de la CFE.

Bartlett Díaz expuso que la CFE registra pérdidas por 215 mil millones de pesos consecuencia de que la mitad de sus centrales no son despachadas con electricidad debido a la argucia de cambiar el costo de la energía, contemplando exclusivamente la producción y no su distribución y manejo, de esta manera la generación privada aparenta ser más económica, cuando en la realidad es bastante más cara. Además, debido a que el precio que le fue fijado a la empresa pública a pagar a los privados es más alto que el del consumidor final, la CFE pierde 222 mil millones de pesos adicionales. Explicó que “la demanda eléctrica crece durante todo el día, hasta llegar al pico de la demanda. Para satisfacerla, se despachan las centrales eléctricas más caras. Cada siete días se le paga a las centrales participantes; todos reciben el precio que dio la central más cara”. La trampa consiste en que los privados venden energía muy barata, y la cobran al precio máximo, mientras que a la paraestatal le sucede lo contrario.

Asimismo, a la CFE se le obliga por la Reforma Energética, a comprar la energía por Suministro Básico, mediante subastas, sin embargo la mayoría de los ofertantes son Energías Renovables, que son por naturaleza intermitentes y estos no pagan para cubrir ese costo.

Finalmente se denunció, durante el encuentro matutino con los medios, que el acumulado de perdidas a que se obliga a la Comisión Federal de Electricidad, como consecuencia de la Reforma Energética de 2013, suma casi 50 mil millones de pesos, lo cual es ya insostenible e injusto.