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En plena temporada electoral en 6 estados de la república, el PAN se desnuda en Querétaro mostrándose tal como es, sin hacer el más mínimo intento por disimular su verdadera naturaleza rapaz.

La semana pasada el Congreso del Estado con presencia mayoritaria panista, aprobó la ley del agua para esa entidad, en la que así como si nada la privatizan, cuando la tendencia mundial en relación con este tema es exactamente en sentido contrario, buscando proteger el derecho humano del líquido vital.

Justamente ahora que los ciudadanos nos enteramos que el 13% del agua que se extrae del subsuelo, se usa para beneficio del 1% de los habitantes y que se encuentra en manos de 944 empresas privadas que sobre explotan los mantos acuíferos, por lo que el gobierno federal tiene que invertir grandes cantidades de dinero para dotar de agua potable a la región de La Laguna, pues una empresa lechera los ha dejado sin ella.

Y precisamente cuando se empiezan a levantar las voces para que este saqueo termine en México, porque es inhumano, injusto e inaceptable, los panistas queretanos votan por privatizar el agua de su estado, a fin de dejar su control en manos de un puñado de ladrones coludidos con un gobierno corrupto, seguramente a cambio de sobornos y negocios sucios con funcionarios criminales.

De nada sirve la ostentación de hipocresía que despliega en los discursos mesurados el gobernador panista, ni las actitudes sumisas que adoptan frente al presidente de la República para convencernos de que han cambiado y que hay esperanza de acciones a favor de la mayoría; este grupo de saqueadores por naturaleza, no solamente subió la tenencia y mandó reemplacar los vehículos sin necesidad, sino que además ahora se atreven a despojar a sus habitantes del control de agua.

Todas éstas actuaciones, nos deja muy claro que los panistas no entienden nada, que el cambio de la sociedad mexicana les pasó de noche; pero también, que los pocos estados que todavía están secuestrados bajo el control de la derecha son bastiones de la corrupción, del saqueo, de los negocios sucios, del desprecio por el bienestar común y de los intereses de un grupito de facinerosos insaciables, como política pública a la que todos los demás se tienen que someter aunque sea por la fuerza.

Ellos se van a seguir robando el dinero de los ciudadanos pase lo que pase y si para esto hay que terminar de deshidratarlos, pues que así sea, mientras puedan seguir acumulando riqueza que no le sirve a nadie, porque nadie puede gastarse tanto dinero como el que se roban.

Por desgracia esto seguirá sucediendo si los ciudadanos que viven en esos estados no entienden que su bienestar no significa nada para los prianistas, que no está dentro de sus prioridades, que mientras sigan viviendo atarantados por las promesas de una vida mejor para todos, basada en que unos cuantos sigan acumulando fortunas que dan hasta asco, o que no se sacudan definitivamente la tara del aspiracionismo que los mantiene corriendo dentro de una rueda sin fin que no llega a ningún lado y sigan votando por ellos, sus vidas van a continuar desarrollándose en el escenario del esclavo feliz, que esboza una sonrisa de satisfacción mientras lo pisotean, lo saquean, lo ignoran y lo maltratan.

Estos panistas queretanos son tan egoístas y tan inconscientes, que ni siquiera pudieron esperarse un mes más para aprobar una ley aberrante, que va a servir como despertador para las consciencias de los votantes en Aguascalientes y Durango, donde su partido está luchando como animal herido para que no le pase por encima la aplanadora de Morena. Su rapacidad los vuelve así de torpes.

Como dijo el traidor Antonio López de Santa Anna: “Cuando aprenderán los mexicanitos que si este barco se hundió, no fue solo por los errores del timonel, sino por la desidia y la torpeza de los remeros”.

Por Erika