La oposición se devora, o destroza internamente. No son aliados, ni pueden serlo. Su canibalismo dejó morir al PRD en la elección del 2024.
Contra Morena, la oposición no puede nada, a pesar del fraude electoral. Pero los partidos de la ultraderecha, se destruyen unos a otros en elecciones. Se tragan vivos.
Eso sucedió en Coahuila, el domingo pasado. Morena, según resultados preliminares, mantiene sus mismas cinco diputaciones locales, con la posibilidad de incrementar a seis el número de las mismas, una vez concluido el proceso y asignados los puestos de representación proporcional.
Lo más que logró la oposición en esa elección, fue contener el avance de Morena en Coahuila, pero no la derrotó.
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Aparte de que se trató de una elección muy pequeña, donde no se disputaban presidencias municipales y menos la gubernatura en el estado.
El PRI gana, en base al ya calificado como #QRGate, mediante el cual se compra el voto ciudadano y se realizan movimientos de dinero, mediante un código que se entrega al votante, junto con 500 pesos en efectivo, para que tome una foto de su voto, acompañado del código, para verificar que sufragó a favor del partido tricolor.

El PRI incrementa su votación estatal, pero ¿a costa de qué, o de quienes? A costa de los votos que en elecciones pasadas, caían en favor del PAN y de Movimiento Ciudadano. A costa del registro estatal que pierden estas dos fuerzas políticas, que no alcanzan el mínimo del 3% de la votación para mantenerlo, recibir prerrogativas y poder alcanzar diputaciones plurinominales. EL PRI saca de la jugada política en Coahuila, al MC-PAN. Los devora.
Se o traga. Alito Moreno no solo se convierte en “El Sepulturero” del PRI. También lo está siendo del PAN y de MC.
Comenzó en Coahuila, pero esto puede repetirse en otros estados, en las verdaderas mega elecciones del 2027. Y esta estrategia fue planeada, porque Alito bien sabía en cuáles distritos la fuerza del PAN y de Movimiento Ciudadano era evidente y se contaba con respaldo social.
Aún así, operó en esos espacios la compra del voto y dejó sin oportunidad a los partidos a los que ruega ir en alianza en 2027.
El canibalismo priista es el paso último antes de la extinción. Y es la hipocresía más clara en el ambiente político. Porque Alito culpa al MC-PAN de la derrota.

Dice que eso les pasó por no ir en alianza con el PRI, cuando en realidad, el priismo atacó bastiones panistas y emecistas, a sabiendas de que les quitarían el registro en estado de Coahuila, si no alcanzaban el mínimo de votos que exige el INE.
Y esta operación se movió en base a un descarado fraude electoral. El #QRGate quedó al descubierto.
La Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales y la Unidad de Inteligencia Financiera, están atendiendo las denuncias relacionadas con esta nueva cara del fraude electoral. Y también se le sigue la pista al dinero utilizado para la compra de votos.
Falta la validación de la elección, por parte de las autoridades electorales. Hay mucha evidencia que confirma el fraude. De cualquier modo, Morena sabe ahora que en 2027, deberá enfrentar nuevas modalidades de fraude electoral.
Coahuila fue un ensayo previo a la elección del año próximo. Y si la ultra derecha nacional, con el respaldo de la internacional, nada pudieron en contra de Morena, en un estado gobernado históricamente por el priismo, la derrota del MC-PRIAN el año entrante, a nivel nacional, es más que segura.
La oposición se devora, o destroza internamente. No son aliados, ni pueden serlo. Dejaron morir al PRD en la elección del 2024.

Hoy, desaparece el MC-PAN en Coahuila, gracias al PRI. Y en el 2027 será un sálvese quien pueda, sin misericordia alguna, en contra de adversarios y aliados, porque su batalla por la supervivencia, se mira como una acción desesperada, donde la única regla que operarán los partidos fachos, será la de matar, o morir.
En verdad, la ultra derecha está moralmente derrotada.
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