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Desde 2017, existe una iniciativa de ley para el control de armas en el Congreso de los Estados Unidos, que exige la realización de una completa revisión de los antecedentes penales para aquellas personas que deseen comprar un arma, misma que los legisladores republicanos se han encargado de mantener en la “congeladora”, la cual habría evitado, en cierta medida, eventos recientes como las masacres Búfalo y Texas.

Sin embargo, representantes de ese partido, como el senador texano Ted Cruz proponen poner aún más armas en las escuelas, proporcionando armas y entrenamiento en su uso a los maestros, lo que podría fácilmente regresar a la sociedad norteamericana a la época del viejo oeste, donde era válido y legal hacerse justicia por propia mano.

Y es que para el conservadurismo norteamericano, regular la accesibilidad a armamento, evitando que caiga en manos de delincuentes o personas emocional y psicológicamente inestables, sería “restringir un derecho constitucional” y tener policías que velen por la seguridad de los estudiantes en cada escuela, resultaría “demasiado caro”.

Como si las escuelas fueran un campo de batalla, el fiscal general de Texas, Ken Paxton, recientemente declaró que “Debería haber un programa en Texas que permita a los maestros, a los distritos escolares, estar capacitar para ayudar a defender la escuela también”, pues, agrega, ” la policía no llega a tiempo a salvar vidas y eso solo se conseguiría con un policía en cada campus, lo que sería muy difícil y económicamente complejo”.

Y es que, inexplicablemente, Paxton opina que “es más importante tener ciudadanos responsables ante la ley armados y capacitados que restringir el acceso a las armas” y, por lo tanto “podemos armar y preparar y entrenar a los profesores y otros administradores para que respondan rápidamente”, pues “la realidad es que no tenemos los recursos para tener a las fuerzas del orden en cada escuela”.

Esto a pesar de que, en 2013 se promulgó un programa de “Alguaciles Escolares” en Texas, ampliado bajo el mandato del republicano Greg Abbott, que permite, después de un entrenamiento de 80 horas en academias supervisadas por la Comisión de Aplicación de la Ley de Texas, que los profesores y administradores portar armas de mano.

Por su parte y en contraste, la fundadora del grupo de control de armas Moms Demand Action, Shannon Watts, expresó que “Los comentarios del fiscal general son una muestra más de que los lacayos del lobby de las armas que dirigen Texas harán literalmente cualquier cosa para evitar abordar la violencia con armas”.

“En lugar de añadir más armas a las escuelas tienen que tomar más medidas para mantener las armas fuera de las escuelas”, dijo Clay Robison, portavoz de la Asociación de Maestros del Estado de Texas, grupo formado en respuesta a la masacre de la Escuela Primaria Sandy Hook de 2012 en Newtown, en el estado de Connecticut.

Denise Gottfredson, criminóloga de la Universidad de Maryland, señaló que “estas armas podrían dispararse accidentalmente, los profesores que las llevan podrían usarlas deliberadamente para fines no previstos y, lo que es más probable, las armas podrían acabar en manos de los alumnos”.

Finalmente, la criminóloga señaló que todos los estudios disponibles sobre el tema indican que una mayor disponibilidad de armas solamente fomenta y provoca una mayor violencia.