La escasez de productos básicos e insumos para la producción de bienes, así como el aumento en la importación de productos necesarios para que las empresas repongan sus inventarios mermados por la pandemia, provocó que la economía en Estados Unidos durante el primer trimestre de 2022 registrara una caída de -1.4% del PIB.

A pesar de esto y de acuerdo con las cifras reveladas por el INEGI, al final del primer trimestre de 2022 el Producto Interno Bruto de México creció en 1.6% con respecto al que se registró al final del primer trimestre de 2021.

Comparando este trimestre con el anterior, comprendido de octubre a diciembre de 2021, el indicador aumentó en 0.9%. Sin embargo, en virtud de que este crecimiento se expresa en términos reales, una vez descontada la inflación, significa que en términos nominales en este trimestre la economía creció casi 2% por encima del nivel que tenía en el último trimestre de 2021, y 3.4% por encima del nivel que registró durante el primer trimestre de 2021.

En la medición realizada por sector de la economía en términos reales (descontando la inflación), el PIB del sector primario, integrado por las actividades extractivas, agropecuarias y pesqueras registró un crecimiento anual equivalente a 1.8%; las del sector secundario en el que se integra la manufactura de productos, aumentó en 2.9%; y las terciarias conformadas por las actividades de servicios lo hizo en 0.6%.

Si se lograra mantener este crecimiento para el resto de 2022, México podría crecer más del 6% este año en términos reales, sin embargo, los retos que implica la reactivación de las cadenas de suministro afectadas por la pandemia, y la descompensación de las cadenas productivas que está provocando el conflicto entre Rusia y la OTAN, seguramente provocará un comportamiento errático de la economía en lo que resta del año, que México espera sortear apostando a la disminución de la inflación, al mantenimiento en los precios de los combustibles y al aumento de la producción de alimentos.