En concordancia con el decreto emitido por el Presidente Andrés Manuel López Obrador a finales del año pasado, con el que se pretende prohibir para 2024 tanto el glifosato como el maíz transgénico para consumo humano, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) rechazó por primera vez autorizar para su importación, distribución y utilización, una nueva variedad de maíz transgénico.

Lo anterior fue informado por Juan Cortina, presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), organismo agroindustrial dependiente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y que aglutina a los importadores de este tipo de semillas, entre otros.

Y es que México nunca ha permitido el cultivo a escala comercial de maíz transgénico, pero durante los gobiernos anteriores permitió la importación de estas variedades, en su mayoría procedentes de agricultores estadounidenses y utilizadas mayoritariamente para alimento de ganado, así como diferentes usos industriales, entre los que se cuenta la fabricación de cereales para consumo humano, lo que hace necesario que la Cofepris apruebe cada nueva variedad desarrollada por empresas fabricantes de semillas antes de que se puedan importar los cultivos obtenidos a partir de ellas.

A finales de agosto la Cofepris determinó que la nueva variedad de maíz transgénico solicitada por la empresa farmacéutica y de cultivos alemana Bayer estaba diseñada para tolerar el herbicida glifosato, añadiendo que consideraba peligrosa la sustancia ampliamente utilizada y dijo que su rechazo se basaba en un “principio de precaución”.

Ante esto, el organismo que congrega a las empresas del ramo, Juan Cortina, dijo en una entrevista con Reuters que los importadores mexicanos de maíz comenzarán a sentir el impacto del rechazo tan pronto como el próximo año: “Ahí hay ya un primer obstáculo, que no es inmediato, pero que ahí va a venir”, dijo, añadiendo que existen otros siete permisos pendientes de semillas de maíz transgénico que llevan entre 14 y 34 meses esperando resolución.

A pesar de que el CNA y otras organizaciones similares en diversos países afirman que el glifosato es seguro, en junio del año pasado Bayer se comprometió a pagar 9,600 millones de dólares para resolver alrededor de 100,000 demandas, al tiempo que negaba las reclamaciones de que el herbicida causara cáncer.

Las pasadas administraciones aprobaron unas 90 variedades de maíz transgénico para su importación, entre casi 170 autorizaciones totales de semillas genéticamente modificadas, incluyendo algodón y soya. Pero bajo el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien asumió el cargo a finales de 2018, la Cofepris no ha aprobado ninguna semilla transgénica.

Gracias a los permisos otorgados en las pasadas administraciones, se importaron más de 16 millones de toneladas de maíz de proveedores estadounidenses y el organismo comandado por Cortina pretende aumentar sus importaciones a “más de 19 millones de toneladas”, a pesar de que el Gobierno se compromete a impulsar la producción nacional.

Estas importaciones han impedido que México alcance la autosuficiencia de maíz amarillo, tanto para la alimentación de ganado como para numerosos usos industriales, como la fabricación de cereales y salsas, como ya se logró con el maíz blanco, utilizado para la fabricación de tortilla.

El subsecretario de Agricultura, Víctor Suárez, un importante defensor del decreto, dijo el mes pasado que el Gobierno se propone ahora reducir a la mitad las importaciones de maíz para 2024, sin embargo Cortina lo reta: “Yo no creo hasta ahorita que se vaya a disminuir”.

Con información de Forbes