¿Necesitamos más partidos en México?

Como todos sabemos, la derecha conservadora no descansa en su intento de descarrilar la cuarta transformación de nuestro país, abriendo tantos frentes como les es posible, y uno de ellos es de suma relevancia para la sana vida política de México: la autorización de nuevos partidos.

Y es que ahora mismo está instalado, en sesión PRIVADA, el consejo general del Instituto Nacional Electoral, para determinar si varias organizaciones cumplen los requisitos para convertirse en partidos políticos y que obtengan su registro que entrará en vigor a partir del 5 de septiembre de 2020.

Al menos el consejero presidente Lorenzo Córdova Vianello y el consejero Ciro Murayama Rendón, no han tenido empacho ni pudor en expresar sus preferencias políticas abierta y públicamente, cosa sumamente indigna y poco ética para quien quiere ser visto como árbitro imparcial en una contienda electoral, utilizando en muchas ocasiones indebidamente foros y equipamiento de dicho Instituto, cosa que debería ser sancionada severamente.

Con mucho la organización que pretende registro como partido político más reprobable es la llamada Libertad y Responsabilidad Democrática, bajo la denominación “México Libre”, promovida por el ex presidente Felipe Calderón que, increíblemente sigue siendo considerada a pesar del por todos visto y evidenciado fraude en la obtención de las firmas necesarias para cumplir con el requisito de representatividad, así como fuertes y fehacientes señalamientos en la procedencia al menos dudosa de su financiamiento, además de los esfuerzos de quienes componen esta grupo político para ocultar el origen de los recursos con los que operan.

A pesar de que entregar registro al partido de Calderón sería el golpe definitivo que terminaría con la credibilidad y confianza en el INE por parte de la población y por lo tanto la capacidad de éste para organizar unas elecciones cuyo resultado pueda ser aceptado, los consejeros no se detienen ahí, también estudian la solicitud del grupo Redes Sociales Progresistas, ligado a la ex presidiaria Elba Esther Gordillo, quien ya tuvo un partido en el pasado que perdió el registro al no lograr el mínimo aceptable, pero aún peor es que se trata de una organización sin ideología política clara, que se intenta colgar de cuanta lucha social encuentra y sin una plataforma que la distinga, es decir, sería un partido sin identidad propia que, seguramente, pretende vivir de alianzas y coaliciones con otros, como rémora.

Algo que debería estar prohibido y quien lo intente sancionado es que un grupo político bien identificado que haya participado como partido y en competencia electoral pierda su registro, no tenga derecho a buscarlo de nuevo haciendo un pequeño cambio cosmético alterando solo un poco su nombre. Si los mexicanos ya decidimos que no deseamos votar por ese partido ¿para que darle de nuevo registro? Tal es el caso de la organización política Encuentro Solidario, antes registrado como Encuentro Social. En este mismo caso se encuentra la solicitud del Grupo Social Promotor de México, a quienes anteriormente conocimos como Partido Nueva Alianza.

Dada la filia política de varios de los consejeros del INE, su ya bien conocida tendencia a soslayar las más aberrantes conductas anti democráticas y su incapacidad para sancionar conductas delictivas en el terreno electoral, es más que probable que estas organizaciones obtengan tan ansiado registro y volvamos a tener que luchar igual que antes por una elecciones limpias y equitativas.

De ser así, quedará de nuevo la responsabilidad en el ciudadano de negarles el voto y que pierdan ese registro de inmediato, pues de una u otra manera tenemos que limpiar todo el sistema político electoral en nuestro país.

Ahora ya no quedará duda de que el INE es una institución dañada hasta la médula y requiere desmantelarla para construir algo nuevo, eficiente y confiable.