Moches y bonos extraordinarios: claves para aprobar la Reforma Energética de EPN

Entre octubre y diciembre de 2013, previo a la aprobación de la Reforma Energética, Las bancadas del PAN y del PRI en la Cámara de Diputados negociaron etiquetar recursos del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para obras promovidas por ellos mismos.

Integrantes de la propia bancada panista denunciaron públicamente que su coordinador, Luis Alberto Villarreal, famoso por el éxito “¡ÁNIMO MONTANA!”, promovía el cobro de moches de entre el 10% y el 20% a presidentes municipales y gobernadores.

De acuerdo a denuncias de Movimiento Ciudadano (MC) en esos meses cada bancada recibió bonos extraordinarios sin solicitarlo.

Cada legislador del PRI, PAN, Verde y Nueva Alianza recibieron un depósito de $15 millones de pesos desde la Secretaría General en San Lázaro.

Negociación y votos

En aquel entonces la mesa directiva de San Lázaro era presidida por el ex-candidato presidencial panista Ricardo Anaya, quien el 11 de diciembre votó a favor de la Reforma Energética, junto con otros 112 panistas y miembros de los Partidos Verde y Nueva Alianza; fueron 364 votos (214 del PRI, 113 del PAN, 27 del Verde y 10 de Nueva Alianza) con los que se clavaba el ataud de la soberanía energética de México que propuso el entonces presidente Enrique Peña Nieto.

Para conseguir la aprobación los diputados Juan Bueno Torio y Ruben Camarillo, junto con el Senador Salvador Vega Casillas:

Redactaron y negociaron las iniciativas de la Reforma Energética con Emilio Lozoya Austin (director de Pemex), Luis Videgaray (Secretario de Hacienda) y Pedro Joaquín Coldwell (Secretario de Energía).

Quienes trabajaron el cuerpo de las iniciativas dictadas por Carlos Romero Deschamps, líder del sindicato petrolero, fueron los priistas participaron Marco Antonio Bernal (presidente de la Comisión de Energía de San Lázaro) y Ricardo Aldana (tesorero del sindicato petrolero, señalado por gestionar el desvío de $1,500 millones de pesos en una operación conocida como “Pemexgate” para financiar la campaña presidencial del priistas Francisco Labastida en 2000).

Los “bonos extraordinarios” (sobornos)

Para definir la operación financiera en la Cámara de Diputados y conseguir el apoyo a la Reforma:

La Secretaría General de San Lázaro emitió cheques y depósitos en favor de las bancadas por concepto de “aportaciones económicas extraordinarias”.

Ricardo Monreal, entonces coordinador de MC, denunció que a la cuenta de su partido llegaron $15 millones de pesos sin haberlos solicitado, por los que ordenó que la cantidad fuera devuelta a la Tesorería de la Federación, pese a que tenía la libertad discrecional de utilizar esos recursos.

Zuleyma Huidobro, compañera de bancada de Monreal, denunció en tribuna que en cada votación de una reforma estructural:

Había un reparto de bonos para los diputados que votaban a favor, señalando a legisladores del PRI, PAN, PVEM y Nueva Alianza de ser cómplices de semejante atropello al estado de derecho.

Los presuntos cómplices del peñismo, obviamente, negaron el haber vendido su voto.

Algunos de los que presuntamente vendieron su voto fueron: Fernando Bribiesca (hijo de Marta Sahagún), René Fujiwara (nieto de Elba Esther Gordillo), Arturo Escobar (hoy coordinador del PVEM), Ruth Zavaleta (entonces diputada plurinominal del PRD y hoy integrante de Futuro 21), Carlos Aceves del Olmo (Secretario General de la CTM y hoy Senador plurinominal por el PRI), Manuel Añorve (hoy Senador del PRI por Guerrero) y otros célebres personajes más.

Los “moches” al interior del PAN

En noviembre de 2013 se definió la negociación de recursos del PAN con el PRI para que en el Presupuesto de Egresos de 2014 cada legislador pudiera usar $11 millones de pesos para gestionar obras de pavimentación, cultura e infraestructura deportiva y se les facilitara ingresar otros proyectos hasta por $24 millones de pesos adicionales a los primero $11 millones para sus distritos electorales.

Del dinero recibido:

Luis Alberto Villarreal exigía un “moche” de entre el 10% y el 20% en cash

Y, pese a que 100 compañeros panistas firmaron desplegados en medios de comunicación, una minoría se opuso a dar un voto de confianza a su coordinador.

Y esta es, estimado lector, la triste historia de cómo se consiguieron los votos para recibir, analizar, discutir y aprobar la Reforma Energética que nos prometieron que sería la salvación del futuro de México, lo que fue una vulgar mentira.

Con información de La Jornada.