Juan Carlos Monedero, fundador del partido español Podemos y profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid, fue entrevistado por los periodistas Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela para el medio Sinembargo, para hablar de los altos costos de la electricidad en España y su comparación con el modelo de negocios que la reforma energética peñanietista implantó en México.

El político español dijo que México está ante la oportunidad de frenar lo que pasó en España, donde los privados se apoderaron del sector eléctrico y ahora los ciudadanos pagan recibos de luz tan altos que han hecho historia, y que esto se logró gracias a que las empresas energéticas cooptaron la política española al contratar a expresidentes y ministros, tal como sucedió en nuestro país.

Ante la realidad en España con respecto a la energía eléctrica, que en tan sólo una semana aumentó el recibo de la luz en un 52 por ciento, Monedero afirmó que “Si un bien común se convierte en una mercancía, la desregulas, y le entregas a empresas internacionales el control, ocurre como en España”, el resultado no puede ser más previsible.

El profesor de la Complutense de Madrid recordó los argumentos empleados por la derecha para introducir la idea de que a su país le sería mejor la administración privada, por lo que España “vendió sus empresas públicas de energía, en un momento en donde el modelo neoliberal nos decía que era mejor que el servicio público no existiera, porque es más eficiente el sector privado”.

Pero, advierte Monedero, el modelo neoliberal es impulsado por la ultraderecha internacional, que solamente defiende los intereses de un grupo privilegiado, que a su vez promueve grupos violentos física y verbalmente violentos que intentan “salvaguardar el status quo y silenciar a las oposiciones” a su modelo.

Lejos del argumento utilizado por la ultraderecha española para justificar la monstruosa alza de precios en la energía eléctrica con los incrementos en el costo del gas, Monedero ejemplifica los vicios del modelo privatizador con el caso de Iberdrola, que genera electricidad de la más barata y ha sido la causa de la escasez de agua en muchas comunidades españolas, pero la vende a los ciudadanos como la más cara de producir.

Aquí cabe anotar que ese modelo de negocios es que actualmente se aplica en México, que de continuar nos llevará inexorablemente a compartir la debacle española, por lo que es imperativo corregir el rumbo con la aprobación de la iniciativa de Reforma Eléctrica propuesta por el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

El político español explicó que uno de los mayores promotores del modelo neoliberal en España es el partido político de ultraderecha VOX, el cual ha mostrado intenciones de instaurar un proyecto similar en México. Dijo que la extrema derecha se erige como salvadora en momentos de crisis, pues da respuesta a los ciudadanos en un momento de desestructuración social.

“En momentos de incertidumbre y de disolución de los lazos, la extrema derecha proporciona un modelo de familia a seguir, una religión, una identidad nacional y justifica un modelo de propiedad”, para lo cual establecen lazos con particulares para hacerse de más poder.

Así vemos como, tanto en España como en México, la ultraderecha defiende los intereses de un pequeño grupo por encima del beneficio de las mayorías, utilizando un discurso apolillado de mediados del siglo pasado con el que intentan hacer creer a la población que buscar obtener la soberanía energética es igual a “comunismo”.

Monedero señala que el movimiento de ultraderecha resurge y cobra impulso debido a que impulsan rompen el pacto social y generan empobrecimiento, para después presentarse como salvadores del mismo caos que ellos provocaron.

“Surge en un momento de desestructuración social, en donde se genera una ruptura de los vínculos sociales, generan un empobrecimiento de la ciudadanía, generan respuestas que rompen el status quo, generan miedo ante la incertidumbre y la ultraderecha restituye los vínculos que ellos mismos han roto”.

Pero también se encargan de crear definiciones muy particulares de conceptos como “patria”, “soberanía” y “propiedad privada”, que luego toman como verdades universales y pretenden que se conviertan en el estándar que todo la sociedad debería defender, y en donde los sindicatos, la izquierda y los inmigrantes, por mencionar algunos, son los terribles enemigos a vencer.