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Desesperación nivel PAN: El Costeño, Buscaglia y un payaso de Bolivia
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Desesperación nivel PAN: El Costeño, Buscaglia y un payaso de Bolivia

Está terminando el año y los personajes conservadores que hacen pasarela para mostrar su rencor hacia la Cuarta Transformación y sobre todo, hacia el presidente López Obrador, concluyen el periodo en la misma forma adoptada al inicio del 2019: evidenciando su falta de valores personales y lo poco que les importa la democracia y la verdad.
Vemos como pretenden conseguir pequeños triunfos que revitalicen su alicaída causa.

Hoy están empeñados en la salida de Manuel Bartlett de la Comisión Federal de Electricidad. Llevan semanas atacando el tema. Bartlett es una piedra que estorba demasiado a la derecha nacional.
Recordemos que Felipe Calderón fue miembro del Consejo de una filial de Iberdrola en Estados Unidos (Avangrid). Iberdrola es una empresa española que vende electricidad a la Comisión Federal de Electricidad.
La presencia de Bartlett y su tenacidad para sanear a la CFE, desbarata los planes de las compañías privadas, que pretenden acaparar la totalidad del mercado de energía eléctrica en el país.

Los conservadores señalaron el posible conflicto de intereses de Manuel Bartlett, con negocios de sus hijos. La Secretaría de la Función Pública investigó al respecto, sin encontrar elementos que den validez a la denuncia.
La derecha señaló que la relación que mantiene Bartlett con Julia Abdala Lemus, también debe ser investigada. Los bienes de esta persona, no fueron considerados por Bartlett en su declaración patrimonial.

Lo curioso aquí es que Manuel Bartlett y Julia Abdala no han vivido, ni bien juntos. Sus domicilios han sido siempre distintos. No hay dependencia económica del uno hacia el otro. Julia Abdala ha sido empresaria por años. ¿Puede considerarse esta forma de entendimiento personal como “amasiato”? Los conservadores dicen que sí, pero no hay ley ni autoridad que avale ese criterio.

Y aquí aparece el primer personaje oscuro que se empeña en que Bartlett debe salir de la Comisión Federal de Electricidad: Edgardo Buscaglia.

Este “estudioso internacional” que oculta con sumo cuidado datos personales, es un alfil de poderosos grupos internacionales, interesados en desestabilizar a naciones que se alejan del modelo neoliberal.
Buscaglia es un agente disfrazado. Se dice enérgico combatiente de la corrupción institucionalizada, pero en la práctica, ha apoyado y aplaudido las prácticas “anticorrupción y contra el crimen organizado” utilizadas antes y durante el régimen de Alvaro Uribe.

Hoy podemos ver cómo está Colombia en estos momentos y conocemos perfectamente el perfil entreguista, desestabilizador y servil a los intereses norteamericanos, del nefasto Alvaro Uribe.

La frase que delata a este tipo de desinformadores profesionales es la siguiente: “todos son iguales”.
Para el intrigante Buscaglia, no hay diferencia alguna entre los gobiernos neoliberales y el de la Cuarta Transformación. En este momento, está empeñado en desacreditar el trabajo de Irma Eréndira Sandoval, porque la investigación realizada por la Secretaría de la Función Pública sobre Manuel Bartlett, no dio como resultado la renuncia o separación del cargo de este funcionario.

Buscaglia puede aplaudir a un criminal como Alvaro Uribe y al mismo tiempo atacar sin pudor a Irma Eréndira Sandoval, acusando veladamente de corrupción a una funcionaria que tiene un historial limpio y una conducta intachable.
Buscaglia es un cartucho viejo, de poco valor actualmente. Pero es de lo poco que puede echar mano la derecha mexicana, que a final de cuentas, es quien le hace propaganda.

A la misma altura de Buscaglia, aparece hace pocos días la figura de un cómico mexicano llamado “El Costeño”.
Con la frivolidad característica de este tipo de “profesionales” de la comicidad, “El Costeño”, desconocido hasta entonces para un gran número de mexicanos, realizó una serie de chistes que aludían de manera injusta, al presidente López Obrador.

Con una evidente falta de cultura política, “El Costeño” dice que en realidad, su repertorio de chistes es viejo y que lo ha usado con los presidentes anteriores. Hoy solo cambia el nombre y pone en el centro de su rutina cómica, al presidente López Obrador.

Al final, remata su defensa ante la lluvia de críticas recibidas en redes sociales, con el mismo argumento utilizado por Buscaglia: “todos son iguales”.

La derecha mexicana está utilizando al “Costeño” para hablar de intolerancia hacia la crítica que se hace a la Cuarta Transformación. Dicen que se ataca a quienes piensan diferente.
No es verdad.
o
Una sociedad suficientemente informada y politizada, rechaza el chiste barato, la descalificación sin fundamento y la estrechez de pensamiento. Eso es lo que se critica en “El Costeño”. El neoliberalismo fue cobijo para la corrupción y la impunidad. Esos vicios son combatidos hoy por el gobierno del cambio. La riqueza de unos pocos era la finalidad conservadora. Hoy la realidad evidencia que la nueva administración trabaja a favor de quienes menos tienen.
Estamos viviendo momentos de cambio y al parecer, este cómico no se ha dado cuenta de lo que sucede en su país. Dócilmente, se deja utilizar por los grupos reaccionarios que hoy le aplauden.
Para finalizar, dejamos a otro conservador foráneo. Tuto Quiroga. Un expresidente boliviano corrupto, al que Evo Morales concedió amnistía en su momento.

Tuto Quiroga es uno de los personajes impresentables, que mediante un Golpe de Estado, se hicieron del poder en Bolivia en fecha reciente. Es uno de los responsables de los heridos, desaparecidos y muertos que ha dejado la violencia desatada por los golpistas. Quiroga fue vicepresidente de la república durante la dictadura de Hugo Banzer. Subió a la presidencia para finalizar el periodo, cuando Banzer fue incapaz de gobernar, por padecer cáncer terminal.
Tuto Quiroga ataca hoy al presidente López Obrador y al canciller Marcelo Ebrard, porque no le han sido entregados al gobierno de facto que tiene Bolivia, los exfuncionarios asilados en la embajada mexicana en ese país. Quieren encarcelar a como dé lugar, a todos aquellos fueron parte del gobierno de Evo Morales.
Les molesta el asilo que dio México a Evo Morales, para salvar su vida.
Hoy, los conservadores mexicanos aplauden la conducta de Tuto Quiroga. Les parece adecuado que un corrupto, idéntico a ellos, insulte y difame al presidente del país. Todo se vale, mientras sirva para desacreditar al gobierno de la Cuarta Transformación.

No obstante todos estos ataques deshilvanados, que intentan restar apoyo social al actual gobierno, resulta muy evidente que la sociedad mexicana no siente simpatía por Buscaglia, “El Costeño, o Tuto Quiroga.
Solo la gente de la derecha reaccionaria se ocupa de estos tres personajes. Son de lo poco que tienen para enfrentar a la solidez de la Cuarta Transformación.

Tres personajes cómicos, o tres “políticos” extraviados, que intentan lo imposible: atraer hacia la derecha a una sociedad informada y combativa.
Como moscas ante el cristal, los conservadores se estrellan una y otra vez, contra la barrera que les impide seguir adelante.
Quieren recuperarse en el 2021, pero su desprestigio es enorme.
Aplaudiendo a Buscaglia, “El Costeño” y Tuto Quiroga, no hacen otra cosa que acrecentar un rechazo social, que al cierre del 2019 es enorme.

La derecha mexicana, al parecer, está impedida para presentar un proyecto nuevo y atrayente.
La causa conservadora de debilita día a día, en medio de personajes que nada pueden aportar para salvarla.
Para la derecha, el telón bajó hace poco más de un año. Sin embargo, los cómicos siguen representando una obra que a nadie interesa actualmente.
Así continuarán en el 2020.
La Cuarta Transformación, sin enemigo al frente.

Malthus Gamba

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