La naturaleza violenta de los que se consideran con ideología de “derecha” no deja de sorprendernos, especialmente por los extremos a los que pueden llegar. Para ejemplo basta con ver lo que le están haciendo estos enfermos mentales, agazapados desde una posición de mártires, en las provincias rusoparlantes de Ucrania, Palestina, o en el resto del continente africano.

Pero en nuestro país no son distintos y para ejemplo tenemos a Lord Cuchillo, padre del alcalde panista de Miguel Hidalgo en la ciudad de México, quien agredió a un funcionario público con un cuchillo, amagando con cortarle el cuello porque le estaban clausurando una taquería en la que encontraron irregularidades de funcionamiento que lo ameritaba.

Esta violencia explosiva e irracional es característica en ellos, como lo demuestra la actuación de legisladores, militantes y simpatizantes especialmente del PAN, quienes son los representantes históricos del fascismo en nuestro país, actuando con gran histrionismo cada vez que perciben algo que no va de acuerdo con sus deseos o caprichos.

El problema es que hay demasiados Lord Cuchillos en la sociedad mexicana, que han venido regando descendientes por todas partes, a quienes educaron a través del ejemplo con su comportamiento prepotente, irracional, agresivo, sin respeto por la ley, sin escrúpulos ni empatía, muchos de los cuales hoy se encuentran en posiciones de gobierno, decidiendo el destino de los demás ciudadanos, basando su actuación en una formación sin principios ni valores.

Por supuesto, como es la costumbre de esta especie subhumana, el alcalde heredero de Lord Cuchillo salió a victimizarse en los medios, como si los agredidos hubieran sido él y su padre, y no el joven funcionario que estuvo en peligro por culpa del taquero fifí desequilibrado, colocándose en el papel de perseguido político, como lo han hecho Ricardo Anaya, Felipe Calderón y Cabeza de Vaca entre otros delincuentes.

Lo más increíble de esta situación es que el problema se generó porque el negocio de Lord Cuchillo, instalado en calles de la alcaldía que gobierna su ilustre vástago, no había cumplido con la regulación necesaria para estar ahí y su funcionamiento fue considerado como irregular, razón por la que procedieron a clausurarlo.

Aunque resulte totalmente absurdo, el negocio perteneciente a una sociedad familiar de la que el alcalde tiene el 20% de las acciones, instalado en la demarcación que él gobierna, no estaba en regla; es decir, que este funcionario de quien depende la vigilancia para que los negocios de la alcaldía Miguel Hidalgo cumplan con las reglas, puso o permitió que su familia pusiera un negocio que no cumple con las regulaciones que a él le corresponde hacer cumplir.

El fondo del asunto es que una persona con su formación no está capacitada para hacer ese trabajo. Su estructura mental está orientada a pensar que él y los de su círculo, a quienes su disfunción cognitiva conciben como superiores a los demás, no tienen por qué respetar la ley. La configuración anatómica de sus redes neuronales no les permite entender que la ley está ahí para que las respetemos todos, incluso ellos que se sienten diferentes.

Esta condición cerebral los incapacita para desempeñar cargos como el que ocupa este alcalde y otros en los que están colocados especímenes similares, que no pueden entender de qué se trata la función pública. Para ser claros, todos estos que andan en la política para sentirse importantes y para ganar dinero, deberían ubicarse en la iniciativa privada haciendo negocios, para que personas honestas y mejor capacitadas, desempeñen ésos cargos de gobierno y lo hagan dentro de la ley.

Como dijo el poeta estadounidense Oliver Holmes: “La ciencia es un magnífico mobiliario para el piso superior de un hombre, siempre y cuando el sentido común esté en la planta baja”.

Advertisement

Por Erika