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Hoy, en su conferencia matutina, el presidente López Obrador habló entre otras cosas, del poder de penetración que tienen las redes sociales, en el animo del ciudadano común. Señala el primer mandatario, que el periodista profesional que antes era considerado todopoderoso e intocable, se cuida más en tiempos de la Cuarta Transformación, porque tiene presente que existe un poder que lo enfrenta directamente, señalando los errores y las faltas en que incurre.

El trabajo periodístico en redes sociales, “es impresionante y de muy buena calidad”. “Un día de estos, voy a publicar aquí, en la conferencia diaria, los nombres de los usuarios que realizan esta actividad. No los conozco personalmente, pero verdaderamente están realizando un trabajo de mucha calidad. Antes, los periodistas podían mentir, difamar, calumniar y no había manera de ponerles un alto. Antes todos querían ser como Loret de Mola. Hoy afortunadamente, con todo lo que ha pasado y hemos sabido de Loret, nadie quiere ser igual a él. Y mucho de eso se debe a las redes sociales, que han dado voz a los ciudadanos. Se desenmascara a quienes mienten o alteran la verdad”.

Las voces en redes sociales son diversas. No hay línea uniforme, tal y como se ve en los medios de comunicación reaccionarios. Las ópticas en la opinión son distintas y cada usuario, cada plataforma informativa tiene su matiz particular, que puede agradar a algunos y disgustar a otros.

Lo interesante en estos espacios informativos, es que la noticia corre con fuerza y más rápidamente de como lo hace en la prensa tradicional.
Un desmentido a la fake news de Loret de Mola, se viraliza de inmediato, impidiendo que el montaje prospere.

Los periodistas de renombre, ven con desagrado este cambio histórico, en lo que concierne a la difusión informativa. El mercado de la noticia, deben compartirlo hoy con ciudadanos comunes, que hacen periodismo por el simple gusto de sentirse partícipes en un proceso renovador, que revitaliza a la sociedad mexicana.

Este dinamismo que vemos por todas partes, es producto de la Cuarta Transformación.

Para quien conoce un poco de teoría político-económica de izquierda, el sentido de “movimiento permanente” no le es ajeno. La izquierda es por definición eso. Movimiento.
Lo contrario a la postura de izquierda, es el conservadurismo, que se empeña en mantener el estado actual de las cosas. El no movimiento.

En este momento histórico, podemos asegurar que se vive un periodo en que la izquierda se encuentra en proceso de ascenso, por el intenso movimiento social que vemos en nuestro entorno particular. Los cambios en favor de los que menos tienen, son evidentes.

El cambio está en curso y sus alcances reales, pueden ser de largo aliento, o fugaces y de limitada trayectoria. La Transformación terminará, cuando veamos que el impulso de reconstrucción pierde fuerza, o se detiene. Cuando el dinamismo dé paso a la pasividad.

Entraremos entonces en un proceso “reaccionario”, donde se comenzará a defender lo conseguido, negando todo cambio que atente contra el estado que guarden las cosas entonces. Ahí terminará el movimiento de izquierda.

La mayor parte de la sociedad mexicana, está decidida a luchar por una transformación verdadera, que impida el regreso de la corrupción al país.

Las redes sociales, aparte de ser espacio informativo natural, se han convertido en amplias zonas de debate público. El aspecto político está en el centro de la discusión actual y hay posiciones que chocan violentamente, entre quienes guardan posturas conservadores y quienes se identifican con el movimiento de transformación que se impulsa desde el gobierno.
Un tema en particular va tomando fuerza día con día. La sucesión presidencial del 2024.

Mientras la derecha mexicana carece de perfiles competitivos para enfrentar a Morena, vemos como un grupo compacto de políticos pertenecientes al primer equipo del presidente López Obrador, inicia movimientos para posicionarse adecuadamente en el ánimo social.

La carrera por la candidatura de Morena, ya inició. El presidente López Obrador ha señalado que no habrá dedazo para definir a quien lo reemplace, como titular del ejecutivo.
Y hace otras precisiones interesantes.

López Obrador ve una contienda abierta a toda la militancia de Morena. En todas las ocasiones en que ha abordado el tema, se ha referido exclusivamente a políticos que militan en el Partido, o a gente ubicada en el gabinete presidencial.

Y ha dado nombres precisos.

Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López “y varios más”.

La competencia por la candidatura, está abierta a todos, pero sí hay un “paquete” de candidatos, a quienes el presidente recomienda por su trayectoria, honestidad, desempeño e integridad.

De otros personajes que han manifestado su legítima aspiración a ser considerados como posibles pre-candidatos, el presidente no ha hablado hasta el día de hoy. Y no lo ha hecho porque no ha querido hacerlo.

Tienen espacios disponibles para buscar la presidencia del país, pero no son cuadros que tenga en mente López Obrador, hasta el momento.

Esto no es opinión. Es un hecho que el presidente no se ha referido a ellos, de manera particular, aunque están en completa libertad para competir.
Hay algo más que agregar. Las redes sociales serán en poco tiempo, escenario de debate fuerte y quizá ríspido, con motivo de la elección del candidato de Morena.
A muchos espanta eso y hablan de “ruptura”, “quebranto de la unidad”, “debilitamiento” del Movimiento y otras cosas.

Pero no hay nada de eso. En un proceso electoral, siempre se dan este tipo de enfrentamientos. Y más dentro de la izquierda.

Cuando el debate, las posibles rupturas y el intercambio fuerte de ideas se detenga, entonces sí deberemos preocuparnos. El movimiento de cambio habrá finalizado.

La izquierda está viva mientras busca nuevas vías y se ajusta permanentemente, de acuerdo a los escenarios que le toca vivir.

Solo los conservadores pretenden detener el tiempo, sin interés por los cambios y los retos.

La búsqueda de la candidatura presidencial para el 2024, traerá problemas y divisiones, al interior de la izquierda. Eso lo vemos desde ahora.
Lo importante, de acuerdo a lo que repite casi a diario el presidente López Obrador, es el Cambio de Mentalidad en los Mexicanos.

El Pueblo puede tener todos los desencuentros pasajeros que se quiera.

Pero ese Pueblo maduro e informado, sabe que su único enemigo verdadero, es el que representa la oposición corrupta, violenta, saqueadora y vende-patrias.

Contra ese enemigo, no hay cuartel y el Pueblo va unido para impedir su regreso al gobierno. Ellos no son contrincantes. Son enemigos declarados y todos lo entendemos de ese modo.
La izquierda es muy combativa. Dura. Echada siempre hacia adelante.

Pero otra característica de la izquierda, es que no es estúpida.

Malthus Gamba