Elecciones 2021: Oposición sin rumbo y árbitro cuestionado

Por: Ricardo V. Santes-Álvarez
@RicSantes

La “madre de todas las elecciones” empieza mal. Mientras que los objetivos gubernamentales, que cobija la propuesta de la 4a. Transformación avanzan, aun con altibajos, en el patio de enfrente no se desvela alguna alternativa. El amasijo de partidos y grupos de interés que hoy se presenta como Va Por México no brinda una propuesta estructurada y viable, mucho menos creíble. Es demasiado conceder que signifique un obstáculo serio cuando en ningún momento ha señalado alguna opción de política pública mejor a lo que ofrece el gobierno federal.

PRI, PAN, PRD y otras asociaciones extrañas se funden con el único propósito (ellos mismos lo han expresado) de descarrilar la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador en las elecciones de junio. Eso es todo. Su mayor anhelo es recuperar los privilegios que gozaron durante décadas de prianismo.

Por ello, sin recato, esos partidos supuestamente tan inmiscibles como el agua y el aceite olvidan ideologías y principios. Peor, en aras de objetivos cupulares soslayan a las bases; sí, a esas que verdaderamente abrazan los postulados del partido de su preferencia y ahora andan a ras de piso buscando votos a candidatos que realmente no sienten como suyos.

Por supuesto que también hay militantes que se sienten traicionados porque sus dirigencias pactaron con fracciones otrora antagónicas… por ejemplo ¿será posible que auténticos priistas apoyen a quien les impuso el PAN por razón de la alianza Va Por México sólo por “tumbar” a Morena y al presidente?

Pese a que ese amasijo deambula sin proyecto alterno, se presenta en el proceso electoral como la principal fuerza opositora al lopezobradorismo.

Consciente está de que su fuerza no radica en la bandera política sino en el poderío económico, el control de muchos medios de comunicación, y el sometimiento de funcionarios públicos en puestos claves. Así se dispone a arrebatar por la mala triunfos que no conseguirá en las urnas. Lo dije antes y lo reitero: la oposición no está débil por culpa del gobierno; al contrario, López Obrador está fuerte en la medida en que al otro lado existe un adversario incapaz e ilegítimo. Penosamente, sin contrapesos políticos la construcción de la democracia va cuesta arriba con gran esfuerzo.

En el extremo, el proceso discurre por el peor escenario, pues queda claro que no cuenta con un árbitro imparcial. Más bien, algunos consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) juegan en la cancha con la camiseta anti-AMLO y, por ese motivo, se han dado un festín quitando candidaturas a diestra y siniestra del partido Morena. Pero a la liga PRI-PAN-PRD y anexas no les tocan ni con el pétalo de una rosa. Casos emblemáticos son los del candidato morenista a la gubernatura de Guerrero y la candidata panista a la de Chihuahua. En tanto que el primero es “bajado” de la contienda dos veces (una, por denuncias sobre las que no hay pronunciamiento judicial, y otra por supuestos gastos de precampaña no informados a la autoridad), a la segunda se le respeta la candidatura no obstante a estar vinculada a proceso. Así, sin claridad en las reglas nos encaminamos al mes de junio.

Aun con toda la guerra de lodo típica de la temporada, la ciudadanía tiene el compromiso de informarse y votar por la opción que considere conveniente. Se esperaría que, aun con la credibilidad cuestionada, el Consejo General del INE, empezando por su titular, Lorenzo Córdova, tenga la dignidad de hacer valer la voluntad ciudadana y coadyuve a fortalecer la vida democrática de México. Veremos.

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