En la opinión de Elí González
@calacuayoMX @eligonzalezhz

El show de Genaro García Luna, producido y rodado por Carlos Loret de Mola, (El caso Cassez-Vallarta), es un caso de extrema vergüenza para el periodismo y para la gobernanza nacional. El periodismo y la seguridad nacional fueron violentados y humillados por los indignos personajes antes mencionados, bajo el visto bueno de Felipe Calderón. Otro pestilente personaje de la política mexicana.

La mañana del 9 de diciembre de 2005, los medios de comunicación se dieron vuelo, transmitieron desde el rancho “Las Chinitas” el show preparado por García Luna y Loret de Mola. El show era simular el arresto de una banda de secuestradores y la liberación de víctimas. Un capitulo telenovelesco al muy estilo de Televisa. La intención criminal de los directores del show, era posicionar a la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), aparato criminal de García Luna, Vicente Fox y Felipe Calderón.

La misma estrategia de Felipe Calderón quien desató una guerra para legitimarse después del fraude electoral. La misma estrategia siguieron para legitimar a la extinta AFI. Un aparato de la Policía Federal que en realidad era un cartel dirigido por un narcotraficante. El sexenio de Felipe Calderón fue el más vergonzoso de la historia. La misma corrupción acostumbrada del PRIAN, pero con el plus de la guerra y el descaro de colocar a los narcos al frente de las instituciones.

El show de Loret de Mola y García Luna, empezó ese día con la “detención” del mexicano Israel Vallarta y su novia, la francesa Florence Cassez. Dos personas que involuntariamente fueron plantados como protagonistas del capítulo criminal representando a una banda denominada “Los Zodiaco”. Protagonistas que cual juguete, empezaron ese día, un calvario, que al día de hoy a casi 17 años, lo siguen padeciendo. Uno de ellos, Israel Vallarta, sigue preso en una cárcel de máxima seguridad.

La presión social y de algunos periodistas honestos, llevó a Gerardo García Luna, secretario de Seguridad Pública en el sexenio de Felipe Calderón, a reconocer que lo transmitido ese día, había sido producto de un montaje. Un montaje para que los medios pudieran ver cómo habría acontecido “la detención” de “los delincuentes”. Este simple hecho debió llevar a Garcia Luna a la renuncia, pero no lo hizo, porque la encomienda del PRIAN, era mantenerlo para representar a los carteles en el gobierno.

El escritor Jorge Luis Volpi Escalante, conocido como Jorge Volpi, publicó en 2018 un libro llamado “Una novela criminal”, ganadora del XXI premio Alfaguara de novela. El libro dio lugar al documental reciente de Netflix, que para las nuevas generaciones, ha servido para despertar conciencias, para ver una pequeña parte de la putrefacción del sexenio de Felipe Calderón. Sí, es solo una pruebita, de la porquería que envolvió a ese sexenio de la guerra y la muerte.

Un sexenio marcado por la corrupción y el crimen; un sexenio que manipulaba y dominaba al poder judicial a su antojo mediante amenazas a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Si, el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa.

La serie nos expone las profundas fallas, vicios, corruptelas y abuso de poder de nuestro sistema de impartición de justicia. Un sistema que anula la más mínima posibilidad de lograr justicia para las víctimas y que se castigue a los verdaderos culpables.

Afortunadamente Luis Cárdenas Palomino, el mismo que torturó a los hermanos y sobrinos Vallarta, el mismo que dirigía el montaje en el rancho “Las Chinitas”, ya fue detenido en julio del 2021. Esperemos que se haga justicia y que no salga libre. Recordemos que uno de los principales directores de la trama de crímenes, Felipe Calderón anda suelto y puede intervenir junto con los cuates que le quedan en el poder judicial para que no se haga justicia.

Florence Cassez fue puesta en total y absoluta libertad por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en enero del 2013, pero Israel Vallarta con dos de sus familiares, siguen presos y sin sentencia, mientras que el poder judicial en México avanza un centímetro y retrocede dos. Seguimos esperando justicia para miles de víctimas de ese sexenio, los anteriores y el de Enrique Peña Nieto. Es lamentable que nuestro sistema judicial siga viciado, entorpecido, ciego, con los ojos tapados con billetes.

Yo no puedo asegurar si Israel Vallarta es culpable o inocente, lo que si puedo ver es, qué hay delincuentes probados, que por haberle violado sus derechos aunque sean culpables salen libres. ¿Entonces por qué Israel Vallarta sigue preso? Si existen elementos más que suficientes para probar que fue torturado, y que lo detuvieron en fecha distinta a la presentada en el montaje. ¿Qué espera el poder judicial o la fiscalía para liberarlo?.

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Por Columnas

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