La comprobación de algo es la confirmación o prueba de su existencia, veracidad o exactitud y la única forma de hacerlo es contar con evidencias sólidas que respalden estos conceptos. Hoy las evidencias no pueden ser más sólidas en la comprobación de la promoción y protección del crimen organizado, en todos los escenarios, desde las posiciones de quienes se ostentan como miembros de “la derecha” y en particular del Partido Acción Nacional.

Con una historia delincuencial cimentada en organizaciones clandestinas fascistas como el Yunke, el Muro, los Tecos y otras, que han dado lugar incluso a la conformación del ejército azul, con soldados reclutados por las universidades de derecha en Chihuahua, Jalisco, Guanajuato, Baja California y Durango, entrenados en Estados Unidos, Alemania e Israel para cometer actos de terrorismo, desapariciones y ejecuciones, el PAN ha encabezado a la derecha como el brazo político del crimen organizado.

Su defensa de la delincuencia se concentra fundamentalmente, en la protección de los intereses de la oligarquía, que actúa como crimen organizado de cuello blanco para saquear a placer, así con este propósito, estructuró durante años diversos mecanismos clandestinos por medio de los cuales se cometen crímenes inconfesables, que incluyen hasta asesinatos de periodistas, como el de Miroslava Breach, asesinada por órdenes de Hugo Schultz presidente municipal del PAN en Chihuahua, utilizando sicarios del crimen organizado.

Su actuación fue hasta cierto punto furtiva mientras gobernó el PRI hasta el año 2000, cuando ya no tuvieron necesidad de esconderse ni de utilizar a su ejército terrorista en la misma medida, porque tenían las facultades para llevar a cabo sus actividades criminales utilizando las fuerzas del gobierno.

Sin embargo, siguieron desde los gobiernos subcontratando a las bandas del crimen organizado para ultimar periodistas, proteger territorios de mineras y eléctricas extranjeras, llevar a cabo actos provocadores que pudieran ser materia de grandes escándalos mediáticos a través de los periódicos, revistas y cadenas de propaganda, que manejan los oligarcas desde la punta de la pirámide del crimen organizado.

En los estados donde nació su ejército terrorista hoy vemos quemas de vehículos y tiendas de conveniencia, llevadas a cabo por miembros de bandas de delincuentes, mientras sus medios de propaganda las difunden y magnifican, actuando como terroristas mediáticos a fin de provocar el pánico de la población en todo el país, cuando la realidad es que hoy las actividades criminales están cada vez más acotadas por la estructura derivada de la nueva estrategia de seguridad.

Incrustados en gobiernos estatales y alcaldías, continúan saqueando todo lo que pueden, como en Guanajuato, con un gobernador aparentemente impotente y un fiscal cómplice respaldado por el Yunque, permitiendo el robo de gasolina, el tráfico de drogas, los homicidios y las desapariciones. En Tamaulipas con un gobernador narcotraficante que decretó zona franca para sus cómplices y empleados de las bandas de delincuentes.

En la Ciudad de México extorsionando constructores y estafando compradores de inmuebles desde la comodidad de sus despachos en las alcaldías panistas, mientras intentan incluso colocar a uno de estos ladrones como candidato al gobierno del Estado de México para ampliar su mercado potencial. Todo lo anterior sin contar lo sucedido en los gobiernos delincuenciales de Fox y Calderón, cuando además de destruir la economía y masacrar a la población, sus familiares se coludieron con narcos como la Tuta o el Mayo para robar a manos llenas, con su secretario de seguridad asociado con el Cartel de Sinaloa.

Hoy los criminales están ahí, cercados por el gobierno federal, pero cometiendo desmanes en contra de la población y el interés general, hasta que terminemos por desaparecerlos definitivamente del mapa, a través de acciones conjuntas entre las fuerzas del orden y la voluntad democrática de los votantes. Ante la presentación de estas evidencias sólidas, hoy se comprueba la fusión entre la derecha y especialmente el PAN, con el crimen organizado en todas sus manifestaciones, como está sucediendo en el senado, donde se oponen frenéticamente a que las fuerzas armadas continúen en las calles hasta que se consolide la Guardia Nacional.

Como dijo el poeta rumano Mihai Eminescu: “Hombres que cometieron crímenes graves siguen siendo parte de la sociedad, caminan por la calle y ocupan cargos importantes, en vez de pasar su vida en la cárcel, como deberían”.

Advertisement

Por Erika