Dos años con el mejor gobierno

A la pregunta de una reportera sobre las tres cosas que más le enorgullecían como presidente, en sus primeros dos años de gobierno, López Obrador respondió en la conferencia mañanera del día de ayer, de esta manera:
“En primer lugar, haber podido ayudar a la gente más pobre de México”.

Y esa es la gran diferencia entre el modelo neoliberal que gobernó al país en el pasado reciente, y el proyecto de Cuarta Transformación que vamos empujando a diario gobierno y pueblo de México.

Un cambio de régimen que pone como centro de atención, disminuir en todo lo posible, la enorme desigualdad que priva entre pobres y ricos.
A dos años de iniciada la administración federal, los logros conseguidos con trabajo, esfuerzo y dedicación, saltan a la vista.
Pero quiero hablar hoy de dos pilares de esta transformación, sobre los cuales se construye el nuevo edificio que albergará a la sociedad mexicana del cambio.

Si hay dos acciones que importaron desde el inicio al presidente, esas fueron la implementación de los programas sociales y la lucha decidida en contra de la corrupción.

Esos dos fundamentos son el soporte del proceso que estamos viviendo.

Con la implementación de los programas sociales, se brinda atención económica a la parte de la sociedad más desprotegida. A los sectores que no eran de importancia para el neoliberalismo. Se atienden las necesidades de quienes fueron condenados a la marginalidad, al hambre, la enfermedad y la muerte.

Ese alivio a la necesidad, permitió que los efectos económicos de la pandemia de Covid-19, no fueran tan desastrosos para los sectores sociales más humildes.

Hubo recursos para satisfacer los requerimientos básicos.
Los programas sociales han sido un elemento importante en el combate a la delincuencia. Ya no vemos en carretera a la gente vendiendo gasolina robada. Lo grupos delincuenciales se debilitan por falta de nuevos elementos que se interesen en ingresar a sus filas.

La gente se da cuenta de que existen opciones honestas para salir adelante y abandona la vieja inclinación hacia la delincuencia. Las becas permiten a los jóvenes aspirar al estudio y a un futuro mejor. Hay trabajo para miles de mexicanos que se inscriben en el programa “Sembrando Vida”.

Hay créditos a la palabra para mejorar o emprender negocios.
La visión de López Obrador en el sentido de reconstruir tejido social y economía “de abajo hacia arriba”, ha demostrado, a dos años del inicio de este gobierno, ser un acierto que echa por tierra la falacia neoliberal de que la apuesta debía ser en sentido inverso. Apoyando siempre al empresario. Las migajas de la prosperidad empresarial, jamás llegaron al pueblo. El “goteo” de la riqueza de unos cuantos, jamás fueron vistas por los sectores abandonados por el neoliberalismo.

El combate decidido a la corrupción, es el otro eje importante en el diseño de la estrategia de la Cuarta Transformación.
Siguiendo esta ruta, la nueva administración ha podido contar con los recursos financieros necesarios para impulsar todos los programas sociales.

El gran agujero por donde se fugaba el dinero del pueblo, ha sido sellado en forma definitiva. Quedan algunas fisuras, por las que aún se pierden recursos, pero en forma diaria, se va corrigiendo el andar del viejo dinosaurio, obligándolo a no desperdiciar o hacer mal uso, de recursos que le pertenecen al pueblo.

Con el combate a la corrupción, se da mayor importancia a determinadas dependencias que se encargan de impedir el delito. Este es el caso de la Unidad de Inteligencia Financiera. Las cuentas congeladas a empresarios y exfuncionarios públicos, han sido constantes. Igual pasa con las relativas a quienes participan en acciones asociadas al crimen organizado.

Se recuperan recursos económicos, que regresan a los dueños originales de ese dinero: los ciudadanos.
A través del instituto denominado “Para Devolver al Pueblo lo Robado”, se han canalizado recursos para la atención de las necesidades urgentes en las comunidades más humildes del país. El dinero del pueblo, regresa al pueblo.
El combate a la corrupción, está relacionado necesariamente con el combate a la delincuencia. La Unidad de Inteligencia Financiera le pega al crimen organizado en el sitio donde más le duele. Los recursos económicos que le son asegurados.

A dos años del inicio de la Cuarta Transformación estos dos pilares representan buena parte del avance que se está dando en este momento, hacia el cambio de régimen prometido por el presidente López Obrador.
A pesar del grave problema que significa para el país y el resto del mundo la pandemia de Covid-19, nuestro país no vive hoy dentro de un cuadro desalentador, al retomar su ritmo económico dentro de lo que se ha denominado “La nueva realidad”.
La economía no se desplomó, tal y como lo pronosticaban y querían las fuerzas conservadoras.
No hubo necesidad del uso de las fuerzas del orden para conseguir que las personas permanecieran en casa.
No se dieron conatos de saqueo y destrucción, como auguraban los grupos reaccionarios.
No se requirió la contratación de nueva deuda pública.

La fortaleza de los programas sociales, evitó escenarios de ese tipo. Nos apretamos el cinturón, pero siempre hubo pan en la mesa.
Hoy se pasa en muchas ciudades a “semáforo naranja”, en lo que corresponde a la pandemia. Retomamos paulatinamente el curso de nuestras vidas. Con todas las precauciones, pero vamos hacia adelante.

Para terminar y como complemento a lo que dijo el presidente el día de ayer, en el sentido de que se sentía satisfecho por haber podido ayudar a los más pobres del país, dejamos las palabras que López Obrador expresó hoy, en la conferencia diaria:

“Me siento orgulloso de saber que cuento con el apoyo de la mayoría de los mexicanos”.

La Cuarta Transformación somos todos. Presidente, gobierno y pueblo, apostando y trabajando por un cambio sano para el país.
Si el presidente se siente orgulloso de su pueblo, debe saber que ese pueblo se siente orgulloso de su presidente.

A dos años de haber arrancado esta aventura nacional, no se ha perdido el ánimo, ni la fortaleza.
Estamos por encima de cualquier oposición reaccionaria y vamos a continuar adelante, le pese a quien le pese.
Hay Cuarta Transformación para cuatro años más. El cambio es irreversible. Eso no lo duden.

Malthus Gamba