Chile despertó de la pesadilla neoliberal

Radios comunitarias, mensajes por dispositivo móvil, información transmitida de persona a persona.
La población chilena busca y encuentra las maneras para dar a conocer al mundo la verdadera situación que guarda su país en estos momentos críticos.

Los medios de comunicación tradicionales, controlados enteramente por el gobierno de Sebastián Piñera , pretenden crear la percepción de que en Chile, pequeños grupos violentos, están alterando el orden público, con acciones de saqueo y destrucción, que obligan a la policía y militares, a tomar medidas de contención, a favor de la seguridad de los ciudadanos.
Según reportes que hemos recibido de chilenos que se encuentran dentro de la zona de conflicto, la realidad es muy otra.
Son los mismos soldados, leales al gobierno de Piñera, los que se han dedicado a incendiar y saquear centros comerciales. La estrategia del gobierno en estos momentos, tiene como intención llevar a la población a un escenario de hambre, en el que el mismo pueblo, vencido por el desabasto, abandone sus reclamos sociales.

Las políticas económicas del gobierno de Piñera, de corte neoliberal, han detonado un conflicto que iba creciendo día a día. Las grandes empresas nacionales y extranjeras, se han hecho dueñas del agua en el país. Los pequeños productores del campo chileno, no tienen acceso al líquido, que es acaparado por los grandes capitales.

El nivel de corrupción en quienes integran la administración pública es grande. Incluido en la misma, se encuentra el actual presidente de la república.

La salud y la educación, son sectores donde el gobierno chileno poco o nada ha invertido.

Las pensiones a los adultos mayores, son de miseria, mientras que la evasión fiscal por parte de las grandes empresas, resulta insultante.
Estas son las razones de la amplia inconformidad social que se vive en Chile en este momento.
Pero esa protesta pública, esa exigencia de una real democracia, donde terminen los privilegios para unos cuantos y se haga justicia a favor de todos, ha sido siempre pacífica.

Es mentira que la protesta actual sea violenta. Son los militares y las llamadas fuerzas del orden, quienes se han dedicado a golpear, asesinar, saquear e incendiar, en actos terroristas que tienen como finalidad deslegitimar a una causa justa.
En estos momentos, el sector transportista, incondicional al gobierno de Piñera, se ha declarado en paro y no transporta los alimentos y demás artículos de consumo diario que requiere la población. Apoyan la política del gobierno para rendir al pueblo por hambre, creando un desabasto artificial y criminal.

La gente con la que Sin Línea ha podido tener contacto, en enlace directo a Chile, nos dice que el número de muertos es mayor al que declara el gobierno a los medios internacionales. El registro aproximado es de un mínimo de veinte fallecidos y un gran número de desaparecidos.

El hambre no espanta al pueblo de Chile. Como ellos mismos manifiestan, “somos hijos de una dictadura” y el deseo de heredar a quienes vienen, un mejor país, es superior a cualquier miedo.

La gente está preparada para el desabasto inducido por el gobierno de Piñera. Las ollas comunales son una de las alternativas que se pondrán en marcha para mitigar la agresión oficial.

El toque de queda decretado por el gobierno, obliga a los ciudadanos a cerrar las puertas de sus hogares, en la hora fijada. Pero como respuesta a esa medida, las ventanas de todas las casas son abiertas y las luces de cada cuarto encendidas.
El toque de queda no significa oscuridad y silencio por parte del pueblo. Se hace presencia de cualquier forma, para dejar constancia de la inconformidad generalizada en el país.

Entender lo que sucede en Chile es importante, porque se trata de una nación hermana, que trata de librarse del yugo neoliberal.
Asumir una postura de apoyo con quienes defienden a su país y luchan codo a codo con sus hermanos de causa, es una actitud digna en quienes creen en la libertad y en el reclamo de justicia para todos.
Ese reclamo de los chilenos en este momento, es principalmente por la salida de Piñero del gobierno. No puede seguir gobernando un personaje que se ha manchado con sangre. Ésta es una exigencia a la que no están dispuestos a renunciar.
Esperemos que la comunidad y los organismos internacionales, actúen de inmediato, para que la violencia y la muerte, dejen de hacer presencia en Chile.

No son grupos violentos los que están protestando. Se trata de un pueblo que no está dispuesto a seguir soportando el hambre, la desigualdad y la corrupción que identifica al actual gobierno.
Chile merece una vida y un futuro mejores.

Escucha este audio y te darás cuenta de las mentiras de los medios y la derecha violenta.

Solidaricémonos con ellos. Se trata de un pueblo hermano.

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