Durante la conferencia mañanera de este miércoles, el Presidente Andrés Manuel López Obrador respondió a Javier Sicilia, quien comparó al mandatario con Adolfo Hitler, cuestionando al poeta el porqué, después de al menos un ciento de reuniones con simpatizantes en el zócalo capitalino, hasta ahora se le ocurre compararlo con el dirigente alemán.

“Ya Sicilia se pasó, Hitler, imagínense eso, por la concentración que hicimos, cuántas veces nos hemos reunido en el Zócalo, yo creo que llegamos ya a 100 veces y ¿antes no éramos Hitler?”, dijo el Jefe del Ejecutivo.

López Obrador recordó cómo, durante la campaña por la presidencia en 2012, Sicilia se acercó a los entonces candidatos Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota y él mismo para besarlos, según expresó Sicilia, como “símbolo de hermandad”, gesto que el ahora mandatario consideró falso y no aceptó.

“Es su desesperación, coraje, odio, ojalá y recapaciten, en el caso de Sicilia, cuando participaba más, recuerdo que hubo un encuentro en Chapultepec y éramos candidatos y a todos besaba, como una muestra de hermandad, de fraternidad, yo desde entonces los sentí falso, entonces le dijo no, lo aguanté”, señaló el Presidente.

López Obrador afirmó que con su gobierno las cosas han cambiado, y pidió disculpas a quien incomode la transformación de México. “Es esa política del viejo régimen, de simulación, entonces tenemos que celebrar que todo esto está cambiando y ofrecemos disculpas por las molestias que ocasiona la transformación, pero esto es por el bien de todos y más por el bien de las nuevas generaciones”, sostuvo.

Y es que Sicilia publicó hace unos días en la revista Proceso, una columna donde hace forzadas similitudes entre López Obrador y el dictador alemán donde, según el poeta, ambos comparten “la misma psicología” porque tienen “el apoyo de las masas” y presenta como evidencia de esto, el evento del primero de diciembre, donde dice Sicilia que “A semejanza del Führer, AMLO ha construido y sostenido su poder con la masa. Conoce sus mecanismos, sus deseos, los símbolos que la concitan y la reproducen. Sabe, por lo mismo, que entre mayor es la plaza pública, mayor es su capacidad de hacerla crecer. Por ello, desde que logró acceder al Zócalo de la CDMX, nunca lo ha abandonado”.