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Jun 2026
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Opinión: Marx Arriaga y el ‘fuego amigo’

Marx Arriaga intentó dar la batalla. Pero el fuego amigo y enemigo recibido, fue desgastante, injusto y avasallador.

La caída de Marx Arriaga: La dupla Salinas Pliego y Mario Delgado, lo encajonaron, para que su salida de la Secretaría de Educación fuera lo más sucia posible.

Es entendible que la oposición afín a los intereses del “Tío Richie”, hiciera escarnio de una notificación de baja, transmitida por policías, elementos del área jurídica y de control interno de la Secretaría de Educación, bien registrada en un video en vivo. Marx Arriaga fue criticado duramente en los medios de comunicación tradicionales, porque no aceptó un despido que viola todas las reglas administrativas en el servicio público.

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Pero también recibió el mismo trato, por parte del periodismo que se dice de izquierda, y que hoy nos muestra su rostro de “tapete” oficialista, al dar exactamente el mismo trato a Marx Arriaga.

Vamos por partes:

Marx recibió un nombramiento al inicio de su gestión. En él figuran las características del puesto, así como derechos y obligaciones que adquiere al firmar de aceptación.

Toma bajo su responsabilidad personal, recursos materiales, financieros y humanos. Recibe en resguardo activo fijo, parque vehicular y un acerbo cultural muy importante, dado que todo el proyecto relativo a la Nueva Escuela Mexicana, sería coordinado, supervisado y resguardado, en el área a su cargo.

Para que proceda su baja del servicio, debe haber una notificación oficial documental. No se notifican bajas, de palabra. Para que proceda esa baja, debe realizarse un trámite de entrega-recepción, mediante el cual se fincan responsabilidades, si las hubiera, o se libera de toda responsabilidad al servidor publico saliente, puesto que el nuevo titular, acepta de conformidad todo lo que recibe.

Nada de esto ha sucedido hasta la fecha y ése es uno de los reclamos públicos que ha hecho Marx Arriaga. No puede abandonar el cargo, si antes no le reciben de conformidad todo lo que está bajo su resguardo, ni puede aceptar una notificación de baja verbal, porque incluso puede ser acusado más adelante, de abandono de empleo y responsabilidades.

¿Cómo se protege de situaciones futuras, donde pudieran aparecer faltantes en efectivo, en banco, en activo fijo, vehículos, o documentos?

A nadie le ha entregado esa dirección y tampoco le han notificado oficialmente su baja. Hasta el día de hoy, el problema pendiente es ése. Y no depende de él la solución. Son las autoridades de la Secretaría de Educación las que deben cumplir con las disposiciones de ley, para saldar definitivamente este asunto.

Porque Marx, al menos hasta la mañana de hoy, sigue esperando en sus antiguas oficinas de avenida Universidad. Si fueron miserables las burlas y agresiones personales que recibió Marx, de parte de la corriente opositora y sus medios de desinformación afines, no fue menos sucia la campaña de linchamiento que enfrentó también, por parte del ala “delgadista” que apoya incondicionalmente al actual secretario de educación, Mario Delgado.

En redes sociales, Marx fue apabullado por fuego amigo y enemigo. La persona que coordinó y trabajó intensamente para la elaboración de los Libros de Texto y La Nueva Escuela Mexicana, fue objeto de burla y agresión, por parte de ese sector de la izquierda, para el cual es un deber ineludible, el esconder bajo la alfombra, todo error o equivocación que cometa algún integrante del gobierno actual. Ese sector “oficialista”, llama “puros” a quienes abren debate y no aceptan que la casa comience a llenarse de basura escondida bajo un tapete bastante transparente.

Marx Arriaga sale de la Secretaría de Educación y está bien. Los cargos no son eternos. Pero no sale por ambición y menos por corrupción. Ambición hubiera sido aceptar de inmediato la embajada en Costa Rica que le ofreció Mario Delgado.

Corrupción hubiera sido salir sin hacer ruido, aceptándolo todo, con tal de que no aparecieran “trapitos sucios” más adelante. Y eso no sucedió. Todo el asunto se centra en el presente y futuro de la Nueva Escuela Mexicana.

Marx Arriaga siempre la ha defendido, porque es su aportación al Movimiento de Transformación y el legado educativo que la Cuarta Transformación deja a las generaciones que están llegando y a las que van a llegar.

Se alega que la salida de Marx se debió a su negativa para hacer algunas modificaciones en los Libros de Texto. Específicamente las relacionadas con perfiles de mujeres. Marx dice que esto es falso y que no hay documento alguno donde le hayan girado esas instrucciones. Ninguna autoridad muestra esos documentos y los “delgadistas” argumentan que se debe confiar ciegamente, en la palabra de las más altas autoridades. Marx señala que las únicas instrucciones que recibió de sus superiores, fueron las de eliminar un prólogo escrito por el presidente López Obrador y capítulos históricos relacionados con la guerra sucia, Ayotzinapa y el 68.

Esos oficios, dice, se encuentran en el archivo general, al que él ya no tiene acceso. Nadie ha tenido voluntad para mostrar públicamente esa documentación, que serviría para poner las cosas y a todos en su lugar. Se dice que ya no se hablará oficialmente de este asunto. Se guardará silencio al respecto. Y guardando todas las proporciones, que son muy grandes, uno ve en este conducta, la misma estrategia que sigue Trump, en cuanto a los archivos Epstein.

La gestión de Marx Arriaga se caracterizó por un estilo confrontativo y declaraciones polémicas, como el llamado a crear comités con valores del "obradorismo" y críticas a las instituciones evaluadoras que calificó como "cloacas" del neoliberalismo.

No hay que hablar de eso. Es “toro pasado” y todo está bien, aunque no esté bien. Esos oficios que no se muestran son importantes, puesto que con ellos se pueden deslindar responsabilidades.

Pero no van a aparecer. A menos que alguien, más adelante, consiga copia de los mismos, o publique esas copias, si ya las tiene en su poder. Lo positivo en este lamentable asunto, por el que tiene que pasar una figura relevante dentro del Movimiento (Marx Aguirre.

No vayan a pensar que Mario Delgado), es que la presidenta señaló hoy, que el debate sobre éste y otros temas, es importante y valioso. Dentro del Movimiento no puede haber visión única, ni lealtades incondicionales.

Eso lo repitió infinidad de veces el presidente López Obrador. “En política, la lealtad no existe”. Hay que impulsar el debate abierto y franco. Y tener presente algo más.

Marx Arriaga fue criticado por la incorporación de exfuncionarios del gobierno venezolano en el diseño de materiales educativos.

Hoy, al gobierno no lo regula El Cuarto Poder personificado por la oxidada prensa desacreditada. Tampoco hay regulación entre poderes.

Al Gobierno de la Cuarta Transformación, lo regula el mismo Movimiento.

El auténtico soberano, como señaló AMLO. Porque la base del Movimiento es el Pueblo. Y solo el Pueblo salva al Pueblo.

Malthus Gamba

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