En un entorno de alta inflación planetaria, desplome de mercados financieros, incremento de las tasas de interés en Estados Unidos y otros países desarrollados, hundimiento de las economías europeas, cortes en las cadenas de suministros y fortalecimiento del dólar frente a la mayoría de las monedas del mundo, el comportamiento del peso mexicano ha sido sorprendente en relación con su valor comparado al de la divisa estadounidense.

Durante el último año el valor del peso con respecto al de la moneda estadounidense ha fluctuado entre 19.55 y 21 pesos por dólar, alcanzando dos valores máximos de 21.91, el 27 de noviembre de 2021, y de 21.31 el 7 de marzo de este año, que se corrigieron a la baja en pocas horas. En los últimos meses la banda de fluctuación de la moneda mexicana se redujo y su valor contra el dólar se ha movido entre los 19.80 y los 20.40 por dólar, incluso cuando la moneda estadounidense se fortalece con firmeza ante la Libra Esterlina, el Euro, el Yen japonés y el Won sudcoreano entre otras.

De 2018 a la fecha el peso mexicano se ha revaluado en 44 centavos, pasando de 20.40 por dólar a finales de noviembre de ese año a 19.96 el 4 de octubre de 2022 en medio de una revaluación relevante del dólar contra otras monedas, y en los últimos meses se ha mantenido por debajo del valor que tenía en noviembre de 2018.

Este comportamiento resulta sorprendente por varias razones; primero, algo así no se había visto en México desde los años 70’s, cuando la conducción de la economía mexicana abandonó el modelo que se conocía como el desarrollo estabilizador que la mantuvo estable durante varios sexenios; segundo, porque la devaluación constante y escandalosa del peso a lo largo de 46 años reflejaba el manejo desastroso de la economía por parte de los gobiernos desde López Portillo hasta Peña Nieto.

Y tercero, porque a pesar de todo lo que se había pronosticado en relación con la expectativa neoliberal de una debacle cambiaria que sobrevendría a la entrada del nuevo gobierno, habiendo sucedido todo lo contrario, en un entorno que habría justificado con creces la devaluación del peso que no se dio en 4 años muy complicados.

Pero esto no es casual ni gratuito. El manejo de la economía mexicana ha dado un fuerte cambio de timón desde 2019, evitando la contratación de deuda adicional, aplicando un estricto programa de austeridad en el gasto operativo del gobierno, impulso al consumo y al empleo, incremento en la recaudación de impuestos, combate a la corrupción, disciplina financiera y fiscal, desarrollo de grandes proyectos de infraestructura e incremento de las reservas internacionales.

Entre otras cosas, estas medidas aumentaron el flujo de inversión extranjera directa y dieron la confianza a los paisanos que viven en los Estados Unidos para incrementar el flujo de remesas que envían a México, rompiendo hasta hoy todos los records históricos en este rubro.

Todo lo anterior ha dado como resultado que el monto de dólares que ingresan a México supere varias veces el de dólares que salen del país, generando un balance positivo constante en este intercambio de divisas que favorecen la estabilidad del peso mexicano, que hoy es una de las monedas más sólidas del planeta.

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