Hasta el momento más de 100 países ya se encuentran interesados en participar en el Plan Mundial de Fraternidad y Bienestar propuesto por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, durante la reunión de seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), informó el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Marcelo Ebrard, esta mañana.

Esto a pesar de que el documento oficial será presentado ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hasta el próximo lunes 22 de noviembre, con lo cual el Canciller espera que se unan aún más países.

“En este momento tenemos interés ya de más de 100 países de participar o de formar parte, o de aportar a este plan. Lo más relevante, o la relevancia de hacer un planteamiento de esa naturaleza en el Consejo de Seguridad cuando se llevan muchos años asumiéndose que la situación que el Presidente planteó, es que así es esa la situación habitual, la normal, no se debería de discutir, ya lo sabemos”, dijo.

“Entonces, un llamado ético de ese calado, de esa profundidad, por supuesto que genera un gran interés en muchos países y vamos a presentar ese plan. En síntesis, la instrucción que nos dio el Presidente es presentar en la semana que inicia, el día 22 de noviembre, o sea, la próxima semana, es presentar ya el documento conceptual con los detalles correspondientes a todos los países representados en las Naciones Unidas”, agregó

Y es que el mismo día de la presentación del Plan Mundial de Fraternidad y Bienestar, más de 47 países se inscribieron para participar en el proyecto, que estaría compuesto de un cuatro por ciento “voluntario” que pagarían las mil personas más ricas del mundo, otro porcentaje similar pagarían las mil empresas más grandes y los países del G-20 destinarían finalmente un 0.2 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) al fondo.

Con esto, se podría recaudar más de un billón de dólares, que serviría para sacar de la pobreza a los 750 millones de personas que sobreviven con menos de dos dólares al día y para su dispersión el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional podrían crear una tarjeta o un monedero electrónico, pues la infraestructura para realizarlo ya existe.

De esa forma, los primeros destinatarios de los fondos serían los más ancianos y los niños con discapacidades, y serviría además para financiar becas de estudio y programas de aprendizaje profesional, así como para distribuir vacunas y medicamentos gratuitos.

Con información de El Universal