Durante el foro “La reforma eléctrica, un paso en la recuperación de nuestra soberanía energética”, organizado por la morenista Blanca Estela Piña Gudiño en el Senado de la República, Martín Esparza, secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), expresó su apoyo a la iniciativa de Reforma Eléctrica propuesta por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, al considerar que busca fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Esto a pesar de esperaba una nueva nacionalización integral de la industria eléctrica y que se terminaran todas las inversiones de capitalistas extranjeros y nacionales, borrando por completo las muy perjudiciales modificaciones sufridas a los artículos 27 y 28 Constitucionales durante el sexenio peñanietista.

“Por un lado, esperábamos una nueva nacionalización integral de la industria eléctrica, completa, total. Esperábamos un rápido regreso de los artículos originales de la Constitución política, del 27 y el 28, antes de la llegada de los neoliberales y antes de los nuevos porfiristas, esperábamos que se terminaran todas las inversiones de capitalistas extranjeros y nacionales, una limpia completa de la industria eléctrica, pero no es así”, dijo.

Pero sin embargo, señala Esparza, comprendieron que el modelo propuesto por el Jefe del Ejecutivo servirá para para reforzar y fortalecer a la CFE, por lo que no dudaron en garantizar el apoyo del gremio.

“Los porfiristas actuales quebraron la presencia de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, otorgada por López Mateos, con un golpe de Estado; ahora es tiempo de resarcir daños, tanto del pueblo como de estos compañeros electricistas a nivel nacional”, comentó el líder de los electricistas.

En ese mismo foro participó también la secretaria general de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros, Silvia Ramos Luna, quien destacó que la reforma a los artículos 25, 27 y 28 constitucionales busca recuperar la rectoría del Estado en materia eléctrica, tras la reforma energética de Enrique Peña Nieto que “debilitó a la CFE al despojarla de su función de generación de energía eléctrica”.

Ramos Luna recordó que, a consecuencia directa de la reforma energética peñanietista, las empresas generadoras de energía eólica en el Istmo de Tehuantepec despojaron a las comunidades de sus tierras, y acusó que incluso asesinaron a quienes se opusieron, por lo que denunció que “Con mucha rabia podemos afirmar que la energía generada por las eólicas en Oaxaca está manchada de sangre”.

“Nuestras hidroeléctricas y termoeléctricas quedaron fuera de operación para que los privados pudieran seguir ganando dinero a costa de nuestra soberanía nacional. Nuestras líneas de transmisión son usadas por los privados sin haber invertido un solo centavo en su construcción”, reprochó.