El Consejo Noruego de Paz no retiró el premio Nobel a María Corina pero mandó un contundente mensaje de inconformidad por la decisión.
En una decisión sin precedentes, el Consejo Noruego de Paz (Norges Fredsråd) anunció que no organizará este año la tradicional procesión de antorchas por el centro de Oslo con motivo de la entrega del Premio Nobel de la Paz. La razón: su desacuerdo con la elección de la venezolana María Corina Machado como galardonada 2025, una figura que representa para muchos un símbolo de polarización y servilismo en América Latina.
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Machado fue distinguida el pasado 10 de octubre con el Nobel de la Paz “por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo venezolano y su lucha por lograr una transición pacífica hacia la democracia”.

Sin embargo, la decisión ha generado divisiones tanto en Noruega como en Venezuela, debido a su trayectoria marcada por llamados a la presión internacional, sanciones económicas y un historial de enfrentamiento antidemocrático con los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
Consejo Noruego de Paz rechaza Premio Nobel a María Corina
El Consejo Noruego de Paz, conformado por 17 organizaciones pacifistas y alrededor de 15 mil activistas, comunicó que “no siente que la ganadora de este año esté en conformidad con los valores fundamentales del Consejo ni de sus miembros”. En palabras de su presidenta, Eline H. Lorentzen, “algunos de sus métodos no están en consonancia con los principios del diálogo y la no violencia que defendemos”.

Aunque el Comité Nobel noruego mantiene su respaldo a la elección, el gesto del Consejo marca un fuerte distanciamiento moral respecto a la premiación. La procesión con antorchas, que se celebra desde 1954, simboliza el apoyo ciudadano al galardonado, y su cancelación constituye un mensaje político de rechazo.
En 2012, el Consejo Noruego de Paz también declinó organizar la marcha cuando el premio fue otorgado a la Unión Europea. Este año, la Norwegian Venezuelan Justice Alliance asumirá la organización del evento, en un contexto cargado de tensiones diplomáticas y críticas hacia la politización del Nobel.

¿María Corina perderá su premio?
Aunque la cancelación del acto no afecta la ceremonia oficial, prevista para el 10 de diciembre, sí profundiza el debate sobre la figura de Machado, cuya trayectoria política ha estado ligada a movimientos de confrontación y estrategias de presión internacional. Ingeniera industrial y proveniente de una de las familias más acaudaladas de Venezuela, Machado fundó en 2002 la organización civil Súmate, acusada por el gobierno de Hugo Chávez de recibir financiamiento extranjero para promover un golpe de Estado.
Durante el paro petrolero de 2002 y el referéndum revocatorio de 2004, su protagonismo consolidó su imagen como rostro de la élite opositora. Sus llamados a endurecer las sanciones internacionales y a mantener la presión contra Caracas a costa del hambre y sufrimiento de los venezolanos le valieron apoyo entre sectores conservadores de Occidente, pero también críticas de organismos humanitarios que advirtieron sobre el impacto de esas medidas en la población más vulnerable.

Analistas internacionales señalan que el Nobel a Machado se inscribe en un contexto geopolítico más amplio, como un gesto simbólico del bloque occidental frente a gobiernos aliados de Rusia y China en América Latina. Así, el premio trasciende el reconocimiento individual y se convierte en una declaración política que evidencia cómo el concepto de “paz” se redefine en un escenario de disputas globales.
Mientras tanto, el Instituto Nobel no ha confirmado si Machado, actualmente en la clandestinidad, podrá viajar a Oslo. Su caso continúa polarizando la opinión pública: para unos, es una defensora de la democracia; para otros, la cara visible de la desestabilización y el intervencionismo.
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