22
Jul 2026
22
Jul 2026

Noticias

InicioOpiniónLos clasistas de Argentina son iguales a Milei

Los clasistas de Argentina son iguales a Milei

El clasismo y el racismo persisten en Argentina: prejuicios que atraviesan la política, el futbol y una sociedad que aún se resiste a reconocerlos.

Ante todo, son ignorantes, porque declaran no ser latinos, sino europeos, sin saber que buena parte de las actuales naciones europeas, tienen raíz latina, tanto cultural, histórica y en lo que respecta al origen de sus respectivos idiomas.

TE PUEDE INTERESAR: 

México presenta 20 denuncias en EU por muerte de 17 connacionales en redadas del ICE


Lo latino nace en Italia y más precisamente en el Lacio (Latium), donde surgirá Roma. Así que toda la historia del Imperio Romano, con sus antecedentes griegos, egipcios, judíos y demás civilizaciones del pasado, son parte integrante de la identidad latina, y países como Francia, Portugal, Italia, España, o Rumania, comparten la misma raíz histórica. Además de que sus respectivos idiomas, figuran en lo que se denomina “lenguas romances”, derivadas del latín que se habló en la Roma antigua.


Decir por tanto que “no son latinos”, es una estupidez, nacida de su bajo nivel cultural. Confunden lo “Latino”, con lo referente a “Latinoamérica”, que es en realidad un concepto, o definición diferente.


El clasista de Argentina reniega de su cultura originaria.


Antes de la llegada de los conquistadores españoles que fundaron primeramente la Gobernación del Río de la Plata y después el Virreinato del mismo nombre, ellos no tienen historia en América. Porque su piel blanca (medio blanca, o medio criolla en muchos casos), no acepta herencia indígena alguna. Ellos son europeos ciento por ciento, aunque si alguno llega a París, a Madrid, o a Londres, la etiqueta “latinoamericana” no se la quitan ni con lejía. Ahí no son vistos, ni reconocidos como europeos.


Renegar de tus raíces, o de parte de ellas, es lo más vergonzoso y reprobable que puede hacer un ciudadano de cualquier país. Es como reconocer al padre, negando la existencia de la madre, o viceversa. Decir que una fracción de tu herencia cultural e histórica, te avergüenza, por cuestiones de color de piel, es una bajeza personal, o de grupo, como en el caso del clasismo argentino del que hablamos.


Y uno se pregunta, ¿qué pensarían de este decadente sector social, argentinos tan valiosos como Jorge Luis Borges, Leopoldo Lugones, Julio Cortázar, José Hernández, Adolfo Bioy Cazares, Ernesto Sabato, Mercedes Sosa, Astor Piazzolla, Atahualpa Yupanqui, José Ingenieros y muchos otros, si fueran testigos de la formación mental de estos renegados de la verdadera Argentina.


Porque ahora resulta, que esa identidad, se mueve en torno a un balón y a la facilidad con que el mismo se controle, dirige y golpea en una cancha de futbol. Eso hace grande a Argentina, según lo expresan. Esa capacidad es su orgullo. Su triunfo. Su valor ante el mundo.


No importa si Milei (el más claro ejemplo de la actual estupidez “gaucha”), está destrozando al país y condenando a la miseria a millones de argentinos. Qué importa si se vende La Patagonia.

Qué interés puede tener que la carne que se come hoy en el país, sea de burro.

Qué más da que los extranjeros, puedan comprar todo el territorio nacional que quieran. Qué importa si la bendita Argentina retrocede de prisa, hacia un pasado de Colonia Bananera.

El racismo en Argentina es un fenómeno estructural complejo que históricamente se ha caracterizado por la invisibilización de sus raíces no europeas y que recientemente ha vuelto al centro del debate internacional
Lo que importa es la pelota. El balón. El futbol que se trae en la sangre.
Este sector argentino, violento, grosero, ignorante, sobrado, “sencillito”, llora cuando alguien pone el espejo de su realidad ante sus ojos.


Porque no te puedes reír de una derrota en el “campo del honor” (para ellos), donde once mejores jugadores los superan y les arrebatan un triunfo que siempre consideran suyo, por derecho de sangre.


En el mundial finalizado, ese bloque argentino se ganó a pulso el desprecio y los ataques del fandom de diversas naciones. Inclído el de México, que es reconocido a nivel mundial, como uno de los más poderosos del planeta.


Porque como buenos adoradores del futbol, les dolió literalmente en el alma, que Argentina no saliera campeón. Que Messi no resultara campeón goleador. Que el mismo Messi no haya podido superar las trayectorias de Pelé y Maradona. Que Messi no fuera premiado como mejor jugador. Que Argentina no pudiera obtener su segundo campeonato mundial consecutivo de futbol.


Bochornoso ver detenidos a familiares de los futbolistas argentinos, por la violencia con la que “festejaron” la derrota. El futbol saca lo peor de ellos, cuando su equipo pierde ante otro equipo que, en el encuentro, fue superior.

La FIFA abrió una investigación disciplinaria formal contra la Selección Argentina debido a los graves incidentes de violencia física y conductas antideportivas ocurridos inmediatamente después del pitazo final en la definición del Mundial 2026.

Vergonzosa la forma en que trataron a las selecciones y aficiones de otros países.
Cuando careces de valores de otro tipo y llenas tu cabeza de futbol, resulta natural que veas como una catástrofe nacional, una derrota que solo ocurre a nivel de cancha. Extrapolar esa derrota a tu vida diaria y sentir que el “amor a la camiseta”, está muy por encima de los problemas político-sociales de tu país, ocurre solamente en sectores sociales de países con graves problemas de verdadera identidad nacional.


Este sector argentino, se volvió odioso para grupos sociales más identificados con sus valores históricos y culturales y con el respeto que los mimos merecen.
La burla, las respuestas de todo tipo que reciben estos argentinos, son merecidas, o al menos comprensibles.


Argentina tiene muchos problemas en este momento. Y meter la cabeza en el agujero del futbol para ignorarlos, es ridículo y como dije, estúpido.
Ojalá reflexionen y recapaciten (no lo creo), para bien suyo y para bien de su país, que necesita una sociedad despierta, informada y unida. Y no fanáticos “pamboleros”.

No olvides seguirnos en FACEBOOK, X, INSTAGRAM, YOUTUBE TIKTOK

Últimas noticias