“Se quedó corto”: Académicos dan la razón a AMLO y confirman prácticas neoliberales en la UNAM

Profesores dan la razón al Presidente López Obrador

Precarización de profesores de asignatura, modificación de planes de estudio privilegiando las necesidades del mercado y no el conocimiento, falta de apoyo a investigaciones que no “generen patentes”, elitismo en la asignación de plazas de tiempo completo y de becas, pago de cuotas en exámenes y diplomados como condición de titulación, son algunas de las muchas prácticas comunes en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que demuestran su “derechización” y pérdida del sentido social de la máxima casa de estudios.

Y es que ya, desde el pasado 27 de octubre, el Presidente Andrés Manuel López Obrador había denunciado que la UNAM había sido secuestrada por un puñado de altos funcionarios y académicos privilegiados que llevaron la universidad a tomar un corte claramente neoliberal: “Se cooptó a académicos, que se convirtieron en ideólogos del neoliberalismo, sobre todo en el Gobierno de (Carlos) Salinas”.

El portal Sinembargo consultó a varios académicos sobre el tema, quienes coincidieron en que esta institución educativa tomó ese camino a consecuencia de que México firmara, en 1996, la Carta de Intención de cumplimiento de los documentos normativos dictados por el Banco Mundial, que fue lo que dio inicio formal a la era neoliberal en nuestro país y que, en el caso de las universidades públicas, fueron obligadas a “competir” con las privadas, reduciendo la matrícula, así como los ingresos de los profesores de asignatura, y cultivando la tecnocracia o culto a los grados académicos, el individualismo y que la educación dejara de estar al servicio del conocimiento y sometida a las leyes del mercado.

Los académicos consultados por Sinembargo consideran incluso, que el primer mandatario “se quedó corto” en sus apreciaciones con respecto a lo que sucede en la UNAM, pues “desde que comenzó a implementarse en nuestro país el modelo neoliberal, comenzaron a ejercerse en la universidad, como el cobro de cuotas por exámenes. La precarización de los profesores de asignatura, por ejemplo, empezó hacerse más aguda”, apunta Octavio Rosaslanda Ramos, de la Facultad de Economía.

Otros más denuncian que se vincularon los planes y programas de estudio a la noción de lo que es el mercado con una mira a producir estudiantes no para que entiendan una rama científica y que se preparen para resolver problemas, sino para que respondan a un nicho de mercado; las pésimas condiciones laborales y de trabajo de sus profesores, ya que, desde los años noventa del siglo pasado se vive en México un proceso de privatización y desmantelamiento del Estado.

Otro tema preocupante es la elitización de las categorías de los académicos, que lleva a una desigualdad salarial muy marcada, pues mientras que los profesores de asignatura ganan entre mil 700 pesos o poco más de 4 mil pesos; otros maestros, los de tiempo completo, reciben remuneraciones de más 20, 30 o 50 mil pesos, y en algunos casos; la élite, por encima de los 100 mil pesos.

Pero además de esta marcada desigualdad salarial, la plantilla docente también tiene que lidiar con “mafias” al interior de la UNAM y una elitización que, aunado a una serie de trabas y vicios, obstaculizan que los profesores de asignatura puedan acceder a una plaza o subir en el escalafón que tiene copado una élite.

“En la Universidad está operando una especie de sistema de castas en el cual los profesores de tiempo completo e investigadores, una buena parte de ellos, están dedicados a producir publicaciones y a esas publicaciones se les premia, pero a nosotros como profesores de asignatura se nos dice que tenemos que elevar nuestra productividad, y aunque nos da estímulos, estos son verdaderamente raquíticos, a cambio de dar clases. Todo el trabajo de investigación que hacemos, y que muchas veces tenemos que hacer de manera independiente, con nuestros propios recursos, esa no es considerada investigación para la Universidad”, detalló el profesor Octavio Rosaslanda.

Por si lo anterior fuera poco para demostrar el mercantilismo neoliberal en que ha caído la UNAM, denuncian los académicos, que existe un sistema de cobros que condicionan la prestación de toda clase de servicios dentro de la universidad, que van desde cuotas por cursos de idiomas, hasta exigir el pago de un exámen propedéutico para tener acceso a un diplomado, lo que coloca a muchos estudiantes y profesores con recursos económicos limitados sin la oportunidad de acceder a éstos.