El dueño del Club Deportivo Irapuato pasó de lavar dinero para El Chapo a declarar en su contra en su juicio en Estados Unidos.
La noche del 21 de junio de 2003, más de 25 mil aficionados abarrotaron el Estadio Sergio León Chávez. En ese momento, querían presenciar algo que Club Deportivo Irapuato no vivía en 30 años, su regreso a la Primera División.

El Club Deportivo Irapuato venció 3-1 en el marcador global al León. Con un gol decisivo de Josías Ferreira al minuto 81, la ciudad entera celebró como si se tratara de un título de Liga.
Lo que la afición no sabía en ese momento era que el verdadero dueño de ese campeonato no aparecía en ninguna fotografía del festejo. Se trataba de Tirso Martínez Sánchez, operador financiero del Cartel de Sinaloa, socio directo de Joaquín El Chapo Guzmán.
¿Quién es Tirso Martínez Sánchez?
Tirso Martínez era el propietario del Club Deportivo Irapuato en aquellos años. Nacido en Guadalajara en diciembre de 1966, lo conocían en el bajo mundo del narcotráfico como El Futbolista, El Doctor, El Mecánico, El Ingeniero o El Centenario.
Dicha colección de alias reflejaba tanto su pasión por el deporte como su necesidad de moverse en el anonimato. Martínez no era un aficionado adinerado que compró un club por gusto. Era uno de los principales distribuidores de cocaína del Cartel de Sinaloa hacia Estados Unidos.
Su operación inició con pequeñas cargas de algunos kilos; sin embargo, terminó combinando trenes de carga, contenedores cisterna y una red de contactos impresionante. En ella incluía a Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos, y a Arturo Beltrán Leyva, El Barbas.

Entre 2000 y 2003, la red ferroviaria de Tirso Martínez transportó aproximadamente 76 toneladas de cocaína hacia Los Ángeles, Chicago y Nueva York. Así consta en los expedientes judiciales presentados ante la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York.
Otras estimaciones ubican el total movilizado entre 1997 y 2003 en un rango de 30 a 50 toneladas, con comisiones de entre el 10 y el 15 por ciento por cada envío.
Dicha operación le dejó a Tirso Martínez una fortuna calculada en 50 a 70 millones de dólares hacia finales de los años 90. Además, obtuvo una recompensa de 5 millones de dólares ofrecida por autoridades estadounidenses para quien ayudara a capturarlo.
Club Deportivo Irapuato, fachada del narcotráfico
Comprar el Club Deportivo Irapuato en 2002, justo antes de su ascenso, no fue un capricho aislado. Era parte de una estrategia deliberada para blanquear el dinero que generaba el trasiego de cocaína.
Los clubes de futbol resultaban idóneos para el lavado; los ingresos por taquilla, los patrocinios, las transferencias de jugadores y los gastos operativos permitían justificar movimientos financieros constantes sin levantar sospechas.

Como dijo el periodista Óscar Balderas, especializado en crimen organizado, sobre Tirso Martínez, cuando Irapuato ascendió a Primera División:
“No era solamente un empresario deportivo, sino un testaferro de Joaquín El Chapo Guzmán. El Cartel de Sinaloa estaba de fiesta”.
El Club Deportivo Irapuato no fue el único activo deportivo de Martínez. Su imperio incluía:
- Venados de Yucatán, adquiridos por unos 700 mil dólares
- Reboceros de La Piedad, en Michoacán, comprados por 2.2 millones de dólares y revendidos después en 10 millones

Tirso Martínez también tuvo intereses en Celaya, Querétaro y los Gallos Blancos; además, negocios paralelos en restaurantes de Tijuana e Illinois, una concesionaria de autos en Los Ángeles, una avioneta y caballos de carrera.
Se estima que gastó entre 2 y 3 millones de dólares apostando en peleas de gallos. En una sola ocasión transportó 8 millones de dólares en efectivo dentro de un automóvil para pagar a sus socios.
La auditoría a Club Deportivo Irapuato que destapó todo
En 2004, el entonces presidente de la Federación Mexicana de Futbol, Alberto de la Torre, ordenó una auditoría a la solvencia económica de los equipos de la liga.
Lo anterior, luego de que las finanzas de varios clubes empezaran a levantar sospechas. La fiesta del Club Deportivo Irapuato no duró demasiado.
Las cuentas de Tirso Martínez no coincidían, había faltantes, gastos sin comprobar y empresas fantasma vinculadas a sus clubes.

Ese mismo año, en julio de 2004, el entonces subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos confirmó públicamente que existía una investigación contra tres narcotraficantes con vínculos directos en el futbol mexicano; sin embargo, la Federación prefirió enmarcar el proceso como una reestructuración de la liga.
La salida definitiva llegó en 2006, cuando la propia Federación Mexicana de Futbol pagó cerca de 14 millones de dólares para adquirir y desafiliar los equipos ligados a Martínez; entre ellos el Club Deportivo Irapuato.
Detrás de la operación había una razón, pues México se preparaba para ser sede de la Copa del Mundo 2006. Por este motivo, la Federación necesitaba blindar la imagen de la Selección Nacional ante cualquier escándalo relacionado con el narcotráfico.
Vínculos de El Chapo con el club deportivo
Tirso Martínez logró evadir la justicia varios años, ocultándose en Guanajuato y sometiéndose a cirugías plásticas en CDMX para modificar su rostro. Sin embargo, el 2 de febrero de 2014 lo detuvieron en León, Guanajuato; no opuso resistencia.
En 2015, la justicia extraditó a Martínez a Estados Unidos; en 2016 se declaró culpable de cargos relacionados con narcotráfico y lavado de dinero.

Posteriormente, Tirso Martínez se convirtió en testigo colaborador del gobierno estadounidense. El 10 de diciembre de 2018 participó en el llamado Juicio del Siglo contra El Chapo, en la Corte Federal de Brooklyn.
Ante el juez Brian Cogan, relató cómo operaba la ruta ferroviaria del cartel; además, explicó que “nadie más que los miembros del cartel podían usarla (…) Chapo decidía quién podía usarla”.
Tirso Martínez también declaró que las operaciones del Cartel de Sinaloa se consolidaron y se fortalecieron tras la muerte de Amado Carrillo Fuentes. Esto permitió mayor corrupción política y un control más amplio de las plazas del narcotráfico.

Posteriormente, también fungió como testigo en el proceso contra el excomandante Genaro García Luna.
Por su colaboración, la fiscalía redujo su condena de cadena perpetua a apenas 84 meses de prisión, unos siete años. Con el tiempo que ya había cumplido desde su extradición, Martínez recuperó la libertad alrededor de 2023.
Actualmente, Tirso Martínez se encuentra bajo un programa de protección de testigos. Sobre el destino de su fortuna, admitió:
“Me gasté todo el dinero en las apuestas de gallos, caballos, propiedades, autos, casas, fiestas y mujeres”.
¿Qué pasó con el Club Deportivo Irapuato?
A 20 años de aquel título de ascenso, el caso del Club Deportivo Irapuato sigue siendo un ejemplo, pero no sobre la cancha. Es una muestra de cómo el narcotráfico encontró en el deporte más popular del país una herramienta para lavar dinero.
La Federación Mexicana de Futbol tardó dos años en actuar tras las primeras sospechas. Y según los analistas, lo hizo más por proteger su imagen de cara al Mundial 2006; no por una verdadera vocación de transparencia.
Hoy, las tardes de gloria en el Estadio Sergio León Chávez permanecen como un recuerdo agridulce. La afición celebró un campeonato genuino, pero financiado con el dinero del Cartel de Sinaloa.
El Club Deportivo Irapuato nunca volvió a repetir esa hazaña deportiva; además, su historia quedó marcada para siempre por el nombre de El Chapo Guzmán.
Con información de Milenio, Univisión, Periódico Noroeste y Diario de Yucatán
Imágenes de Unsplash, X @LupitaJuarezH @Punto4T
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