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Opinión| Ciro Gómez nos propone un país sin Ley, lleno de burros

Ciro Gómez Leyva sigue repitiendo obsesivamente que Israel Vallarta es un secuestrador. Lo hace al aire, negando valor a la sentencia de un juez.

La fábula del burro que Israel Vallarta lanza al rostro de Ciro Gómez Leyva, es veneno puro para quien piensa ser un comunicador culto e informado y no pasa, en realidad, de ser un asno.


El antiguo relato cuenta la historia de un burro, que asegura que el pasto es azul y se aferra a su dicho sin prueba alguna y negando lo que a los demás resulta evidente.

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Que el pasto es verde. Van ante el rey de la selva y éste da la razón al burro, que se va contento gritando que tenía razón y que el pasto efectivamente es azul.

El león comenta al tigre, quien había intentado razonar con la terca acémila, que debatir con burros resulta estúpido. No es de seres inteligentes pretender convencer a los asnos de que parten de un error, porque son tercos y no entienden de razonamientos.


Ciro Gómez Leyva es de esa clase de cuadrúpedos intolerantes, tercos, mentirosos, que defienden una postura ridícula y equivocada, a pesar de que los razonamientos y argumentos de quienes les muestran el error, son aplastantes.

Ciro Gómez se lanzó contra Israel Vallarta en defensa de Loret y García Luna.


Veinte años dilató Israel Vallarta recluido en una prisión, sin sentencia definitiva, por parte del Poder Judicial. Vivió esos años, en una especie de limbo legal. Ni culpable, ni inocente tampoco. Encerrado física, mental y emocionalmente.

Buena parte de su tiempo de vida, lo vivió así. Muchos recordamos el montaje preparado por Genaro García Luna y Carlos Loret de Mola, donde se fabricó un falso escenario, en el que Israel Vallarta aparecía con otras personas, en un supuesto operativo donde era capturado en una casa de seguridad, en compañía de personas a las que supuestamente habían secuestrado él y una banda criminal.


Israel siempre mantuvo su postura de inocente. Sometido a tortura y encierro, jamás reconoció ser integrante de esa supuesta banda.

La causa legal en su contra, se empantanó y vició, por el montaje orquestado por García Luna y Loret de Mola y hace poco, ya con un Poder Judicial depurado, le fue dictada la sentencia que lo declara inocente y lo deja en libertad, después de esos eternos veinte años.


¿Qué tiene que ver Ciro Gómez Leyva en todo eso?


Ciro ha sido siempre el más tenaz defensor de los políticos y personajes del neoliberalismo mexicano, manchados y evidenciados por actos delictivos, corruptos, o poco éticos.

El periodista que a pesar de toda prueba condenatoria, defiende aún a Genaro García Luna. A Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre. A Cabeza de Vaca. A Felipe Calderón. A Isabel Miranda de Wallace. A María Amparo Casar. A Carlos Loret de Mola.


A pesar de las pruebas que demuestran los delitos, o faltas cometidas por estos personajes, en acciones atribuibles a su trayectoria personal, Ciro sigue sosteniendo que “el pasto es azul”


En el caso de Israel Vallarta, sostiene que a pesar del fallo definitivo a favor de Vallarta, para él seguirá siendo un secuestrador. ¿La razón? “El pasto es azul”.

Israel Vallarta tira dinero a Ciro Gómez en entrevista en radio fórmula.


A Ciro le disgusta la forma en que fue reformado un Poder Judicial evidentemente corrupto, que estuvo al servicio de la poderosa clase empresarial mexicana y de los gobiernos del PRIAN.

A los actuales representantes de ese Poder, los llama “jueces del acordeón” y niega que sus fallos estén apegados a derecho. ¿Qué pruebas aporta para validar su postura tan radical? que “El pasto es azul”.


No importa si la jueza que dicta la sentencia a favor de Vallarta, tiene carrera judicial de hace años y que provenga de la estructura del anterior Poder Judicial.

De todas formas es parte del grupo de “jueces del acordeón” y sus sentencias, por lo mismo, carecen de valor legal, de acuerdo al empecinamiento de un asno que se dice periodista.


Ciro Gómez Leyva sigue repitiendo obsesivamente que Israel Vallarta es un secuestrador. Lo hace al aire, negando valor a la sentencia de un juez.

Habla del derecho de otras víctimas. Pero no exige justicia para ellas. Pide condena forzosa en contra de Vallarta, porque en su juicio personal, él es culpable. Siempre lo ha sido. Solo porque “el pasto es azul”.

Una vez más Ciro Gómez ataca a Israel Vallarta.
Para finalizar, quedan aquí estas preguntas:

¿Puede un comunicador manchar permanentemente la reputación de otra persona que ya fue juzgada y cuenta con una sentencia que lo libera de cualquier responsabilidad sobre hechos que no le fueron probados?

¿Puede un viejo exponente del periodismo del pasado, donde la corrupción, la venta de la palabra al mejor postor, la mentira, el montaje, el cinismo y la desvergüenza, eran el pan de cada día, descalificar a un nuevo Poder Judicial, sencillamente porque no le gustó el método de selección utilizado para la elección de jueces, magistrados y ministros?


¿Puede decir una reliquia periodística, que sus opiniones están por encima de la Ley, e invitar a otros a hacer lo mismo en cada situación particular, con la intención que se pierda el respeto a la Ley y al Estado de Derecho?


¿Puede este viejo y reconocido chayotero envenenar a su poca audiencia, con expresiones y comentarios sustentados únicamente en sus limitados alcances personales?
¿Puede un comunicador atentar contra el derecho de las audiencias y generar desinformación, disfrazada de pretendida verdad?


¿Puede Ciro Gómez Leyva decirnos a diario que “el pasto es azul”?


Claro que puede, porque hoy no existe censura y hasta los burros tienen garantizado el pleno derecho a la expresión.


Hay que decir a estos vetustos periodistas decadentes que efectivamente, “el pasto es azul”.


Dejarlos retozar felices en los prados propios para burros, donde sus calumnias, mentiras y montajes cotidianos, se pierden en la intrascendencia de lo sucio, ridículo y estúpido.
Tiene razón Ciro. “El pasto es azul”, aunque solo solo sea así para los burros.

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