El policía panista ha intensificado la promoción de su imagen con propaganda masiva, llenando la ciudad de Chihuahua con espectaculares.
La sucesión del gobierno en Chihuahua ha comenzado a levantar polémicas, principalmente al darse a conocer las aspiraciones por gobernar el estado por parte del policía panista Gilberto Loya Chávez, actual secretario de Seguridad, quien ha estado en medio del ojo público por permitir la injerencia extranjera.
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Gilberto Loya es señalado como una de las figuras principales detrás de una política permisiva que permitió la operación de agencias estadounidenses en territorio chihuahuense.
Estas facilidades permiten que tanto la CIA como la DEA realicen labores de campo e inteligencia en territorio mexicano sin la supervisión de las fuerzas federales, ya sea Sedena o Marina.
Loya impulsó que el piso 18 de la Torre Centinela, sede de seguridad estatal, funcionara como un Centro Internacional de Fusión de Inteligencia. Según sus propias declaraciones previas, este espacio estaba diseñado para tener presencia eventual o permanente de agencias como el FBI, la DEA y la CBP.

Policía panista pro-CIA y DEA quiere gobernar Chihuahua
El actual secretario de Seguridad de Chihuahua, el panista Gilberto Loya Chávez, alzó la mano para representar al albiazul en los comicios 2027 para suceder a la gobernadora Maru Campos.
Incluso ha admitido abiertamente que ya dialoga con sectores políticos y que ha comentado sus aspiraciones con la gobernadora.
Además, ha intensificado la promoción de su imagen con propaganda masiva, llenando la capital del estado con espectaculares y bardas con su rostro y la frase: “Gobernar con seguridad para todo Chihuahua”.

El distanciamiento entre Maru Campos y Marco Bonilla
De acuerdo con fuentes locales, el panista Marco Bonilla, alcalde de Chihuahua, ha dejado de ser el favorito de la gobernadora y entre ambos se ha acrecentado un distanciamiento.
Los medios en Chihuahua han señalado que la tensión entre ambos cada vez es más evidente. Un caso que llamó la atención fue durante el desfile conmemorativo de la Revolución Mexicana, cuando Marco Bonilla fue señalado por “adelantarse” o protagonizar el evento de una manera que la gobernadora interpretó como una falta de respeto a los tiempos políticos y a la jerarquía institucional.

Maru Campos expresó públicamente que “no son los tiempos” y que se debe respetar la investidura, lo que se leyó como un freno directo a las ambiciones del alcalde.
Hay quienes señalan que el activismo de Marco Bonilla para posicionarse en todo el estado generó incomodidad en el equipo cercano de la gobernadora, quienes ven en este movimiento un intento de autonomía que podría debilitar el liderazgo de la mandataria antes de tiempo.
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