El PRI acusó a Morena de utilizar el magnicidio de Colosio cuando fueron los priistas quienes enturbiaron la resolución del crimen.
Veintinueve años después del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, el caso vuelve a ocupar titulares con la detención de Jorge Antonio Sánchez Ortega, exagente del extinto Cisen y señalado históricamente como presunto segundo tirador. ¡Pero el PRI ve una caja china!
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En este escenario, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) intenta colocarse en el centro de la conversación, reclamando protagonismo y presentándose, una vez más, como defensor de la legalidad, a pesar del lastre histórico que arrastra.

Pocas tragedias políticas han marcado tanto a México como el magnicidio de 1994. A casi tres décadas, la sombra del PRI en la muerte de su propio candidato presidencial permanece como un recordatorio de un partido que gobernó entre pactos, silencios y estructuras oscuras.
PRI acusa a Morena de armar cortina de humo ante crisis nacional
Hoy, mientras nuevas líneas de investigación avanzan, el tricolor opta por acusar al gobierno federal de manipular el caso, evadiendo cualquier autocrítica sobre su responsabilidad histórica en la tragedia que cimbró al país.
El presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, reaccionó a la reciente detención de Sánchez Ortega acusando a Morena de usar el caso Colosio como una “caja china”. En su habitual tono estridente y confrontativo, Moreno afirmó que el gobierno federal “revive” el tema únicamente para desviar la atención de los problemas nacionales.

Lo que Moreno omite es que el expediente Colosio ha sido investigado, y entorpecido, durante décadas, principalmente bajo gobiernos priistas. Hoy, al intentar colocarse como víctima de una supuesta manipulación política, el dirigente del PRI deja de lado el hecho de que el caso Colosio continúa siendo una herida abierta para México debido al manejo opaco y contradictorio de su propio partido.
En redes, Alito Moreno acusó que Morena busca “tapar el cochinero”, calificó al gobierno como “narcodictadura” y aseguró que la captura de Sánchez es un “distractor”.
Usó adjetivos incendiarios: “corruptos”, “cobardes”, “criminales” y trató de reelegitimar al PRI como un partido que “sabe gobernar”. Sin embargo, los señalamientos contrastan con el último gran acto que el tricolor jamás logró explicar: el asesinato de su candidato presidencial en pleno acto de campaña.

Mientras Alito insiste en que Morena “manipula” la memoria de Colosio, evade la pregunta central: ¿por qué, después de tres décadas, el caso sigue envuelto en sombras y contradicciones construidas mayormente bajo los gobiernos priistas?
Detienen a segundo tirador de asesinato de Colosio
La FGR confirmó esta semana la detención de Jorge Antonio Sánchez Ortega, señalado desde 1994 como posible segundo tirador en el asesinato de Colosio. Fue aprehendido en Tijuana, Baja California, por elementos de la Policía Federal Ministerial.
Sánchez Ortega ya había sido detenido el mismo día del atentado, después de que se le encontrara sangre en su ropa y diera positivo a la prueba de rodizonato. Sin embargo, fue liberado casi de inmediato, gracias a la intervención de altos mandos del entonces Cisen. Ese episodio alimentó durante décadas la sospecha pública sobre la forma en que el PRI protegió, o encubrió, piezas clave del caso.

Hoy, el PRI insiste en que la detención es un distractor. Lo que no menciona es que los vacíos en la investigación surgieron bajo su propio dominio político y que la reapertura del caso en 2021 responde a la necesidad de esclarecer una de las heridas nacionales más profundas.
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