El PAN sigue invirtiendo en bienes raíces como si tuviera garantizado su futuro cuando se encuentra en su peor momento histórico.
Durante sus años en el poder, el Partido Acción Nacional (PAN) no solo acumuló derrotas electorales posteriores, sino también una fortuna inmobiliaria impresionante. De contar con apenas 38 propiedades en el año 2000, el PAN triplicó su patrimonio hasta alcanzar 185 bienes inmuebles distribuidos en 124 predios, con un valor total de 396.4 millones de pesos, según información del Sistema de Portales de Obligaciones de Transparencia (Sipot), así lo reveló una investigación de Saúl Hernández para Milenio.
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El crecimiento patrimonial del PAN coincide con su ascenso al poder presidencial. En 2000, con la victoria de Vicente Fox, el partido inició un proceso de expansión inmobiliaria sin precedentes. Solo un año después, ya en el gobierno, el valor de sus propiedades pasó de 49.9 a 200.4 millones de pesos. Este salto se explica principalmente por la construcción de su sede nacional en avenida Coyoacán 1546, Ciudad de México, cuyo complejo, valorado actualmente en 180.4 millones de pesos, representa su activo más importante.

PAN triplicó sus propiedades cuando gobernó el país
Durante los dos sexenios que ocupó la presidencia, primero con Fox y luego con Felipe Calderón, el PAN incrementó sistemáticamente su patrimonio. Para 2012 ya contaba con 123 propiedades valuadas en 286.3 millones de pesos. A pesar de sus derrotas electorales, incluyendo la más reciente en 2024 con apenas el 16 por ciento del del voto nacional, el partido continuó adquiriendo inmuebles, como los nueve edificios que sumó el año pasado bajo la dirigencia de Marko Cortés.

Encabezando la lista está la sede nacional del PAN en avenida Coyoacán 1546, valuada en 180.4 millones de pesos. Este complejo de tres niveles en la alcaldía Benito Juárez fue concebido como el símbolo de un partido moderno y funcional, según declaraciones del entonces senador Luis Mejía Guzmán. Su construcción costó 95 millones de pesos y consolidó al PAN en una de sus zonas de mayor influencia política.

¿Cuáles son las propiedades más caras del PAN?
Mientras que en segundo lugar se encuentra el edificio del Comité Directivo Estatal en Aguascalientes, ubicado en avenida Independencia 1865, con un valor de 14.1 millones de pesos. Le sigue la sede en el Estado de México, en boulevard Toluca 3, Naucalpan. valuada en 12.6 millones, y posteriormente las oficinas en Hermosillo, Sonora de 12.2 millones, y en San Juan del Río, Querétaro de 12.1 millones.

También destacan propiedades en Ciudad Victoria, Tamaulipas de 11.2 millones, Oaxaca capital de 10.1 millones, y la antigua sede de Ángel Urraza en la Ciudad de México, 9.7 millones. Una oficina en Monterrey, valuada en 8 millones, cierra el top ten junto a la sede en Chihuahua capital de 7.9 millones.
En este sentido, su votación ha caído drásticamente desde los 16 millones de votos en 2000 hasta apenas 9.6 millones en 2024, el PAN ha mantenido una estrategia constante de adquisición patrimonial. A nivel legislativo también ha sufrido un desplome: pasó de 206 diputados federales y 46 senadores a tan solo 71 y 21, respectivamente.

La militancia también se ha reducido. De los 379 mil afiliados que tenía en 2018, solo quedan 311 mil en 2024, de los cuales menos de la mitad participaron en la reciente elección interna. Aunque el PAN aún presume ser la segunda fuerza política nacional, su sobrevivencia parece más atribuible a la crisis de sus rivales que a su propio dinamismo.
Acción Nacional: riqueza inmobiliaria y bancarrota política
El contraste entre la opulencia patrimonial del PAN y su situación política actual es cada vez más evidente. Mientras sus sedes se valoran en cientos de millones de pesos, su influencia electoral y capacidad de convocatoria se erosionan elección tras elección. En 2024, el partido solo logró retener Guanajuato, y eso gracias a una alianza con sus antiguos rivales PRI y PRD, lo que evidencia su dependencia de pactos coyunturales más que de una base ciudadana sólida.
Pese a su crisis de representatividad, el partido sigue invirtiendo en bienes raíces como si su futuro estuviera garantizado. La disonancia entre sus activos materiales y su pasivo político refleja un modelo de partido que ha priorizado la infraestructura sobre la renovación ideológica o el vínculo con la ciudadanía.

Este fenómeno plantea una pregunta inevitable: ¿puede un partido conservar su riqueza si pierde su razón de ser ante el electorado? Según sus propios estatutos, en caso de desaparecer, el patrimonio del PAN deberá ser entregado a organizaciones afines, a la UNAM o a instituciones de beneficencia.
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