Aureoles insiste en reunirse con AMLO; quiere tratar “temas de la más alta relevancia para Michoacán”

En una maniobra más efectista que efectiva, el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, insiste en obtener una audiencia con el Presidente Andrés Manuel López Obrador, para tratar un tema que compete a la Fiscalía General de la República y al Poder Judicial, pero ahora argumentando que quiere “tratar temas de la más alta relevancia para el estado de Michoacán”, ya que, en su opinión se compromete “la integridad y vida de muchos michoacanos y michoacanas”.

“Por este medio me permito solicitar, formalmente, una audiencia directa con Usted, en su carácter de Titular del Poder Ejecutivo Federal, para tratar temas de la más alta relevancia para el Estado de Michoacán por comprometer la integridad y la vida de muchas michoacanas y michoacanos, es indispensable hacerlo de manera personal, en mi carácter de Titular del Ejecutivo Estatal”, dice Aureoles.

El mandatario estatal dio a conocer lo anterior mediante un mensaje en su cuenta de Twitter, en donde adjunta el escrito enviado a la Presidencia solicitando la audiencia con el titular del Ejecutivo federal, agregando que ya acudió a todas las instancias de denuncia, tal como lo había sugerido López Obrador desde el principio.

“Debo agregar que he cubierto todas las instancias formales de denuncia como Usted públicamente me ha sugerido, pero es urgente que conozca los detalles y evidencias que ponen en riesgo la integridad delas instituciones del estado mexicano, y que juntos podamos definir las acciones necesarias para garantizarla seguridad y las libertades de los ciudadanos, así como el respeto al estado de derecho, indispensables para el desarrollo y la prevalencia de la paz”, señala el gobernador.

Siendo este el caso, si ya han sido abiertos los expedientes sobre el tema con la debida denuncia formal por parte del michoacano, éste debería comprender que el primer mandatario ni el gobernador pueden discutir sobre una investigación en curso, y que el Presidente no puede ni debe interferir en ella, por lo que, de haber sustentado con pruebas fehacientes su alegato, solo procede seguir el curso de la justicia.