Universos para-lelos

Estamos en presencia de un espectáculo de esquizofrenia colectiva digno de los escenarios en Broadway, Covent Garden o el Strand, en los que un nutrido grupo de actores asumen un papel patético, cuya interpretación no deja de ser divertida y hasta sorprendente por el grado de compromiso emocional que esto conlleva.

Es tan perfecto su desempeño que no podemos explicarnos tales actuaciones, si no fuera por el hecho de que los actores realmente viven en cuerpo, mente y alma lo que interpretan, aunque se trate de una obra que representa un montaje del absurdo, en un entorno de alucinaciones profundas.

Podemos observar que en distintos escenarios emblemáticos, por haber sido foros de los comportamientos de su obra critica a pesar de que hoy la realidad es otra, como las cámaras del congreso, las ferias del libro, los salones para reuniones de cárteles disfrazados de cámaras empresariales y por supuesto las redes sociales, éstos personajes se explayan en forma escandalosa, siguiendo una coreografía llamativa, por lo ridícula.

Así vemos al ‘dream team’ de los senadores del PAN conformado por Lord Longaniza, Kenia López Rabadilla, Xóchitl “la pelangocha” Gálvez y lo que queda de la teatrera Lilly Téllez, haciendo toda clase de desfiguros, leyendo algún parlamento que se refiere a una realidad inexistente, con gala de piruetas llamativas que no tienen conexión con las palabras que salen de sus bocas.

Uno diciendo que los médicos cubanos no están registrados en la SEP, como si eso fuera un requisito en Cuba; otra ejerciendo réplica sobre una conferencia mañanera que no incluye ninguno de los temas que ella toca, otra lanzándose como candidata a la jefatura de gobierno de la ciudad de México después de que la corretearon para desalojarla de la alcaldía que mal gobernó y la otra hablando de supuestos delitos que sólo suceden en el espacio donde debería haber tenido un cerebro.

Así también vemos diputados como la esposa co-dependiente del carnicero de Morelia, hablando de que los niños están sufriendo por una supuesta desaparición de guarderías que no sucedió, mientras pesa sobre su inconsciencia la muerte de 49 pequeñitos a causa de un incendio en la guardería de su prima, que ella y su bombón embinado asesino se encargaron de encubrir.

Nos encontramos a un Quadri, con cara de cómico fracasado del cine mudo norteamericano, balbuceando incoherencias sobre su campaña inexistente de resistencia, contra la colocación de una sucursal del Banco del Bienestar, por aquello de que van a tirar árboles en un terreno que no tiene árboles.

Qué tal un Vargas Llosa opinando que la información que maneja el Presidente en sus conferencias mañaneras están acabando con su popularidad, en un momento en que el nuestro mandatario tiene 73% de aprobación y se ubica como el 2º líder más popular del planeta.

También encontramos un Claudio X González recomendándole al gobierno que voltee a ver a las democracias del Norte, en el momento exacto en que las políticas de los jefes de Estado de esos países cargan su estrategia de política interna hacia la izquierda y castigan a los ricos con más impuestos.

O un Comandante Borolas replicando en su cuenta de tuiter la fotografía falsa de una torre de control chueca en el aeropuerto de Santa Lucía, sacada de la mente de algún otro borracho.

Aparece ahora un parásito disfrazado de científico, insultando al Presidente y a su esposa en una cuenta de tuiter, utilizando el lenguaje de un carretonero marihuano.

No hay espacio para mencionarlos a todos, pero los actores reclutados por la derecha están viviendo en los universos para-lelos, en los que habitan estos personajes comprometidos con su actuación hasta la muerte, replicados también hasta el cansancio por sus aplaudidores y fans en los escenarios de donde todavía no los han sacado a patadas por patanes, haciendo gala de su falta de elegancia y de su origen delincuencial.

Como dijo el escritor británico de ciencia ficción J. G. Ballard: “Las artes y la delincuencia siempre han florecido juntas”.