Calderón habría ordenado botellas de vino costosas, por lo que cada invitado pagó cuatro veces más de lo que había previsto.
El expresidente Felipe Calderón hizo que una cena organizada por exalumnos del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) en Miami se volviera “inolvidable”.
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La institución académica difundió el 28 de octubre una nota titulada “Una noche inolvidable en Miami para la comunidad ExITAM”, sin mencionar que la velada terminó costando casi cuatro veces más de lo presupuestado debido a los particulares gustos del exmandatario.

De acuerdo con una columna de SDP Noticias, diez ExITAM radicados en Miami, quienes eran profesionistas con ingresos cómodos pero no precisamente del nivel de los magnates locales, aprovecharon el festival gastronómico Miami Spice, donde restaurantes de lujo ofrecen menús de tres tiempos por 60 dólares.
Los exalumnos habían planeado incluir a Calderón e invitarlo a una cena accesible y políticamente neutra, sin temas que pudieran incomodarlo ni a él o a sus finanzas. Pero la realidad tenía otros planes.
Eligieron el restaurante Claudie, uno de los más exclusivos de la zona, que se caracteriza por sus buenos precios, buena comida y buen ambiente.

Lo único que no calcularon fue la mala señal que podía representar para Calderón un lugar cuyo nombre suena peligrosamente a Claudia.
En tiempos de tensión política y con la sombra del caso García Luna rondando Miami, recordar a la presidenta Sheinbaum quizá no era la mejor forma de abrir el apetito del panista.
Tachan a Calderón de “gorrón” en cena con exalumnos del ITAM
Los anfitriones habían hecho ya sus cálculos:
- 60 dólares por el menú
- 6 dólares extra para cubrir el menú del invitado
- 10 dólares por dos botellas de vino de precio moderado, divididas entre todos

En total, cada persona gastaría 76 dólares. Pero olvidaron un detalle importante: cuando Calderón no paga, pide como si lo hiciera.
El expresidente solicitó vinos costosos y con la soltura que da beber “de gorra”, elevó la cuenta hasta volverla irreconocible. Al final, cada exalumno terminó desembolsando 300 dólares, cuatro veces más de lo pensado.
Antes de la fotografía oficial, Calderón pidió retirar botellas y copas.
“Ya ven que luego me acusan de ser alcohólico, jajaja.”
El grupo rio ante la ocurrencia, sin saber que esa misma foto capturaría la última sonrisa genuina de la noche. Cuando llegó la cuenta, las carcajadas se evaporaron y fueron reemplazadas por silencios tensos y resignación.

Aun así, el ITAM calificó la reunión como “inolvidable”, y así sería. Para los ExITAM de Miami, pocas cosas se recuerdan tanto como una cena que empezó con buena voluntad y terminó con Calderón brindando… con su dinero, pero en copas pagadas por otros.
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