El PAN valoró que apoyar la causa de Alito Moreno podría significar hundirse aún más en las próximas elecciones federales.
La tensión en el Senado de la República aumentó luego del enfrentamiento físico entre Alito Moreno, dirigente nacional del PRI, y el morenista Gerardo Fernández Noroña, incidente que cerró con violencia la última sesión de la legislatura saliente. Moreno fue quien buscó iniciar la agresión y terminó golpeando a Noroña, en un episodio que generó rechazo en distintos sectores políticos, incluyendo al PAN.
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Aunque parezca sorprendente, el Partido Acción Nacional (PAN) fijó postura tras lo ocurrido y a través de su coordinador en la Cámara de Diputados, Jorge Romero, condenó categóricamente el ataque de Moreno.

El dirigente panista subrayó que la violencia no puede tener cabida en la vida política ni en las instituciones democráticas, y advirtió que estos hechos tensan los intentos de mantener la coalición opositora con el PRI.
PAN condena pelea entre Alito y Noroña
Este hecho se produce en un contexto de fuertes divisiones entre la oposición al interior del Congreso, marcadas por debates ríspidos y señalamientos de autoritarismo en la conducción de los trabajos legislativos.
Con la inminente llegada de Laura Itzel Castillo a la presidencia del Senado, el PAN espera que se abra una etapa basada en el respeto y el diálogo.

En conferencia de prensa, tras la plenaria del partido, Jorge Romero expresó su rechazo absoluto a la agresión de Moreno hacia Fernández Noroña.
“En el PAN nosotros condenamos la violencia, la rechazamos por completo, creemos que es la máxima expresión de que ya se perdió todo lo que nos caracteriza como humanos. Condenamos al 100% la violencia, toda la violencia”, enfatizó.
El líder panista insistió en que nada justifica los golpes entre legisladores.
“Nada justifica la violencia física, acaso por legítima defensa; ninguna otra razón la justifica. Insisto, ya perdiste todo”, añadió.

Sobre ello, el dirigente del blanquiazul también consideró que la tensión en el Senado se agravó debido a lo que calificó como un estilo autoritario de Fernández Noroña al frente de la Mesa Directiva, donde, dijo, se limitó la voz de la oposición.
Aun así, recalcó que esa circunstancia en ningún caso puede ser tomada como excusa para la agresión cometida por Moreno.
PAN espera cambios con la nueva presidenta del Senado
Este episodio se convirtió en un tema incómodo dentro de la oposición, ya que revive los cuestionamientos sobre la viabilidad de mantener la alianza entre PAN y PRI, especialmente cuando la violencia política se convierte en el centro de atención y resta legitimidad a la labor legislativa.
Además, cabe recordar que por sí solos, los partidos opositores están enredados en un dilema existencial, al dividir el proyecto que representan como una “alternativa de derecha”.

Con el relevo de la Mesa Directiva, el PAN confía en que el Senado pueda corregir el rumbo y superar la etapa de confrontación que caracterizó la presidencia de Fernández Noroña. Laura Itzel Castillo, electa como nueva presidenta de la Cámara alta, asumió el cargo con un llamado a la civilidad política.
“Mantengamos este Senado no solo como la casa del federalismo, sino como la casa de la razón, la justicia y la dignidad. Con debates que fortalezcan la democracia y con acuerdos que respondan al interés público”, señaló Castillo en su discurso de toma de protesta.

Romero celebró el relevo en la conducción del Senado y advirtió que el PAN estará atento a que esta nueva etapa no reproduzca prácticas de exclusión o autoritarismo.
“Vamos a ver si con una nueva Mesa Directiva de a deveras es una nueva etapa o siguen retratándose de cuerpo entero”, puntualizó.
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