Las importaciones de sopas instántaneas demostraron en los últimos tres años que México y China fortalcen su comercio bilateral.
Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, refuerza su política de aranceles recíprocos contra 185 países, México fortalece silenciosamente su vínculo comercial con China. En este nuevo panorama global, las sopas instantáneas se han convertido en un inesperado protagonista del intercambio entre ambas naciones.
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El CEO de MaxiaNET, Eric Gómez, destacó que “nuestra relación con China es más importante cada día”, haciendo énfasis en el crecimiento de las importaciones alimentarias provenientes del país asiático. Un ejemplo claro es el mercado de las sopas instantáneas: México ocupa el lugar número 15 a nivel mundial en este segmento, con un consumo diario estimado en 4.5 millones de unidades.

Durante la pandemia de 2020, México alcanzó un consumo anual de mil 160 millones de unidades, convirtiéndose en el segundo mayor consumidor de Latinoamérica, solo detrás de Brasil. En los últimos dos años, las importaciones chinas de este producto se han triplicado anualmente, lo que confirma su auge en el mercado mexicano.
Aunque el 78 por ciento del comercio exterior mexicano sigue vinculado a Estados Unidos, China ha ganado terreno como socio estratégico. De hecho, siete de los once principales países de los que México importa bienes están en Asia. Entre 2020 y 2024, las importaciones desde China crecieron a un ritmo del 12 por ciento anual, pasando de 74 millones a más de 130 millones de dólares.

¿Habrá aranceles para las sopas instántaneas de China?
En contraste con la política proteccionista de Trump, que ha impuesto aranceles de hasta el 46 por ciento incluso a países aliados como la Unión Europea, México mantiene una postura más abierta y pragmática.
“No creo que México vaya a aplicar aranceles con China”, señaló Gómez, quien añadió que “productos esenciales, como sopas instantáneas, ganan importancia en tiempos de crisis”.

Las recientes medidas de Trump han afectado a marcas estadounidenses con fuerte presencia internacional como Nike, Apple y Abercrombie & Fitch. En su afán por presionar a sus socios comerciales, ha castigado incluso a países que albergan centros de manufactura cruciales para Estados Unidos, lo que ha generado incertidumbre entre analistas.
Estas decisiones, sumadas al riesgo de un encarecimiento en productos básicos y un posible freno en la inversión, han alimentado el debate sobre si Estados Unidos podría entrar en una nueva recesión. Según estimaciones recientes, los minoristas estadounidenses podrían verse obligados a subir precios entre un 10 por ciento y 12 por ciento debido a los aranceles, lo que impactaría directamente a los consumidores.

Con un crecimiento sostenido, una red comercial en expansión y una mayor influencia global, China se perfila como el principal contendiente a la hegemonía económica mundial. Para expertos como Eric Gómez, “en China buscamos liderazgo, ejemplo de éxito, y estamos siguiendo ese proyecto”. Esta visión refleja no solo una tendencia económica, sino también un cambio en la percepción del papel de China como modelo a seguir, especialmente en regiones como América Latina.
Aunque Estados Unidos sigue siendo la economía más grande del mundo, la combinación de políticas proteccionistas internas y el ascenso de China plantea un escenario en el que la balanza global podría inclinarse a favor del gigante asiático en los próximos años.
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