Los jugadores de Mapaches de Nueva Italia no sabían qué pasaba cuando la AFI los arrestó por su vínculo con La Familia Michoacana.
El 8 de octubre de 2008, los jugadores de los Mapaches de Nueva Italia abordaron su autobús de lujo frente a las instalaciones del Club América en Coapa, CDMX; en ese momento, nadie podía imaginar lo que sucedería a continuación.
Elementos de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) y de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (Siedo) rodearon el vehículo. Al menos 20 personas fueron detenidas; entre ellas, el dueño del club, Wenceslao Álvarez.

En cuestión de minutos, el capricho deportivo de la Familia Michoacana se derrumbó. Ante las cámaras de los medios, la fachada que ocultaba una operación de lavado de dinero quedó expuesta.
Los Mapaches de Nueva Italia habían durado apenas unos meses en la Segunda División del futbol mexicano. En ese tiempo habían logrado algo que pocos equipos consiguen, hacer que todo el país hablara de ellos; sin embargo, no fue precisamente por sus goles.
Nueva Italia y La Familia Michoacana
Nueva Italia es una ciudad de aproximadamente 30 mil habitantes ubicada en la región de Tierra Caliente, en Michoacán. Su economía formal gira en torno a la agricultura; en especial, la producción de limón y aguacate para mercados nacionales e internacionales.
Sin embargo, durante la primera década del siglo XXI, Tierra Caliente fue también uno de los territorios más disputados y dominados por La Familia Michoacana.

Hacia 2006, el cartel había consolidado su control sobre buena parte de la región. Además de una mezcla de violencia extrema, utilizó un discurso cuasi-religioso y dominio sobre la economía local.
La Familia Michoacana no era una organización ordinaria. Sus líderes promovían una imagen de justicieros que combatían a los carteles rivales y “protegían” a la comunidad.
Así como el grupo traficaba cocaína de Colombia a Estados Unidos, extorsionaba a productores agrícolas, comerciantes y transportistas. En ese contexto, un equipo de futbol no era solo un pasatiempo; era una herramienta efectiva de lavado de dinero.
Wenceslao Álvarez: el hombre detrás de Mapaches de Nueva Italia
Conocido como El Wencho o Wuenchis, Wenceslao Álvarez Álvarez era uno de los altos mandos de La Familia Michoacana.
Las autoridades mexicanas y estadounidenses lo identificaban como responsable de coordinar el trasiego de cocaína. Entre sus rutas identificadas se encontraban Colombia, a través de México hasta Atlanta, Georgia, en Estados Unidos.
Álvarez no era un capo de perfil bajo. Entre sus negocios se incluían lavaderos de autos, una empacadora de limón, una gasolinera, un hotel y un taller mecánico.

La empresa Nobaro, con domicilio en Apatzingán, fue la razón social utilizada para registrar el club Mapaches ante la Federación Mexicana de Futbol (FMF). Todo estaba en orden, al menos en el papel.
Manejar un equipo de futbol profesional era una idea simple. Los ingresos por entradas, patrocinios, derechos de televisión, permitían integrar dinero de origen ilícito a la economía formal; todo esto, sin levantar sospechas inmediatas.
Al mismo tiempo, el equipo le daría a El Wencho algo que el dinero solo no puede comprar. Es decir, presencia pública y una especie de legitimidad social que el narco difícilmente obtiene por otras vías.
Nacimiento y ascenso de los Mapaches de Nueva Italia
La fundación de los Mapaches de Nueva Italia ocurrió alrededor de 2006 o 2007. En el Clausura 2007 ya disputaban la Tercera División del futbol mexicano; esta es la categoría semiprofesional donde compiten cientos de clubes de todo el país.
También ganaron el campeonato de su zona y obtuvieron el ascenso a la Segunda División; el segundo escalón del futbol profesional en México. Lo que llamó la atención desde el principio no fue la calidad de su juego, sino los recursos con los que operaba el club.

Mientras equipos rivales llegaban a los partidos en camionetas rentadas o en transporte público, los Mapaches de Nueva Italia acudían en dos camiones de lujo. De hecho, ostentaban un Mercedes-Benz y un autobús MarcoPolo acondicionado como una delegación de Primera División.
Los uniformes y botines de los jugadores eran de las marcas que normalmente patrocinan a estrellas internacionales. Además, sus instalaciones de entrenamiento superaban en calidad a las de varios clubes de categorías superiores.

El técnico designado para los Mapaches fue Homero Pasallo, exportero del legendario Toros Neza. Era un nombre conocido en el medio futbolístico, lo que le otorgaba al club un aire de seriedad y trayectoria.
El presidente del club era Fidel Ortega Vargas, quien firmaba los documentos y daba la cara ante la FMF. Wenceslao Álvarez era el propietario real, aunque su nombre no figuraba en los registros oficiales.
Para junio de 2008, los Mapaches de Nueva Italia debutaban en la Segunda División en la zona Bajío, compitiendo contra equipos de Jalisco y Guanajuato. La franquicia ya existía en ambas categorías; la Segunda División y un equipo en Tercera que servía como cantera.
Ángel Sepúlveda, la joven promesa del futbol
El plantel de los Mapaches de Nueva Italia estaba integrado principalmente por jugadores de entre 16 y 21 años; ellos habían sido reclutados de distintas regiones de Michoacán y estados vecinos.
Muchos de los futbolistas provenían de familias humildes; por este motivo, veían en el equipo una oportunidad real para hacer carrera en el futbol profesional.
Los sueldos que ofrecía el club Mapaches de Nueva Italia eran generosos comparados con los estándares de la Segunda División. Sin embargo, nadie se preguntaba de dónde salía el dinero.

Entre esos jóvenes estaba Ángel Sepúlveda, delantero originario de Apatzingán, la capital informal de Tierra Caliente.
Sepúlveda tenía entonces alrededor de 16 años y mostraba condiciones claras para el futbol. No sabía que el club para el que jugaba estaba financiado por uno de los principales operadores de La Familia Michoacana.
La caída de los Mapaches de Nueva Italia
Las autoridades habían identificado a Wenceslao Álvarez como objetivo prioritario; por este motivo eligieron el momento en que el equipo visitaba las instalaciones del América en Coapa para ejecutar la detención.
Era un cálculo preciso, pues se trataba de un estadio de la capital, rodeados de cámaras; lejos de Tierra Caliente, los riesgos de una respuesta violenta eran mínimos.
Los agentes de la AFI y el Siedo llegaron cuando los jugadores se disponían a subir al autobús tras el partido. En cuestión de minutos, 20 personas fueron detenidas, entre jugadores, cuerpo técnico, directivos y El Wencho.

En una entrevista en 2016, Ángel Sepúlveda recordó el momento destacando que él y sus compañeros no tenían idea de lo que ocurría fuera del campo de juego:
“Me tocó estar ahí. Estaba en los Mapaches de Nueva Italia y nos detuvieron cuando jugábamos contra América. Nosotros no teníamos nada que ver, ni sabíamos por qué motivo nos llevaban. Después vino la desafiliación y me quedé casi tres meses sin jugar”.
Sepúlveda y la mayoría de sus compañeros fueron liberados horas después, pero el daño estaba hecho. La imagen de los jugadores esposados junto a sus maletas de entrenamiento recorrió todos los medios del país.
De los 20 detenidos, trece fueron liberados bajo reservas de ley; siete quedaron en prisión, entre ellos El Wencho. La acusación era tráfico de cocaína desde Colombia hasta Atlanta, Georgia. México era el país de tránsito y Tierra Caliente la base de operaciones.
La desafiliación de los Mapaches de Nueva Italia
La FMF tardó dos semanas en actuar. El 22 de octubre de 2008, decretó la desafiliación de ambas franquicias vinculadas a los Mapaches de Nueva Italia; es decir, el equipo de Segunda División y el de Tercera.
En su comunicado, la federación señaló que los directivos del club temían detenciones injustificadas; por este motivo, habían dejado de cooperar con las investigaciones en curso.

Durante las investigaciones se determinó que el entonces presidente de la FMF, Decio de María, había autorizado el registro de los Mapaches bajo los documentos presentados por la empresa Nobaro.
De inmediato surgió la duda de cómo un equipo ligado a un alto mando del narcotráfico pudo registrarse y operar en el futbol profesional mexicano sin que nadie lo detectara.
Sin embargo, las franquicias se registran con documentos societarios y avales económicos; es decir, no existe un filtro que verifique el origen del capital. Además, La Familia Michoacana había aprendido a construir fachadas legales que resistieran el escrutinio superficial.
Extraditan a El Wencho a EU
Tras su detención, Wenceslao Álvarez terminó en el Centro Federal de Readaptación Social número 2 de Puente Grande, Jalisco; esta es una de las prisiones de máxima seguridad del país.
Álvarez pasó cerca de una década encarcelado, mientras la justicia mexicana procesaba su caso y Estados Unidos tramitaba la solicitud de extradición.
El 20 de diciembre de 2017,la justicia mexicana finalmente extraditó a El Wencho al país vecino; ahí tuvo que enfrentar cargos de narcotráfico en el estado de Georgia.
Para ese momento, La Familia Michoacana como organización original ya había experimentado fracturas; en particular, sus divisiones se debieron a grupos derivados como Los Caballeros Templarios.
¿Qué pasó después del escándalo de los Mapaches?
La historia de los Mapaches de Nueva Italia duró poco; pasaron menos de dos años desde la fundación hasta su desaparición.
Sin embargo, el caso demostró algo muy preocupante, sobre todo en las categorías de ascenso; las estructuras del futbol semiprofesional y profesional eran vulnerables a la infiltración del crimen organizado.
Lo anterior, porque las franquicias se compran con dinero en efectivo. Además, hay controles nulos sobre el origen del capital; sin mencionar que existen comunidades donde el cartel es el empleador que mejor paga en la región.
Después del escándalo, muchos se preguntaron si el caso de los Mapaches de Nueva Italia era una excepción o una práctica extendida. Sin embargo, las autoridades nunca respondieron con claridad.

A pesar de las repercusiones del caso, la FMF no implementó reformas estructurales verificables en sus procesos de acreditación.
Después del escándalo, solo Ángel Sepúlveda logró continuar su ascenso en el futbol profesional. Tardó meses en recuperarse del golpe, pero reconstruyó una carrera que lo llevó a la primera división con el Cruz Azul; más tarde continuaría su carrera en el plantel de Las Chivas.
Con información de Milenio, Infobae, ESPN, Sin Embargo, El Siglo de Torreón, El Sol de México, Periódico AM y MVS Noticias
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