Los panistas y sus carencias cerebrales

Ha comenzado la discusión pública en relación con la iniciativa de reforma eléctrica enviada por el Poder Ejecutivo al Congreso. En principio y sin ver, los legisladores del PAN ya adelantaron que van a votar en contra, sin importar lo que contenga la iniciativa y sin discutir su conveniencia, en un acto de irracionalidad demencial como todos a los que nos tienen acostumbrados los miembros de ese partido.

Con el ejemplo palpable frente a nuestros ojos en la experiencia que está viviendo el pueblo español, en donde la realidad nos está adelantando lo que nos puede pasar a nosotros, como si de una película premonitoria se tratara, solamente quienes están ciegos, o los que le dan más valor a sus intereses económicos que al bienestar de sus propias familias, pueden no querer darse cuenta de esta evidencia lapidaria.

La situación desesperada de España, a la que los llevó la entrega del control absoluto del mercado eléctrico en manos de las empresas privadas, que hoy tiene a la cuarta parte de la población sin poder pagar los precios de la energía eléctrica que consumen, viviendo las consecuencias de encontrarse a merced de las inclemencias climáticas en vísperas del invierno, es una situación por la que los mexicanos no tenemos que pasar, a menos que estemos dispuestos a hacer lo mismo que ellos, como pretenden los panistas.

En aquel país europeo se ha abierto la discusión, para tomar la decisión de formar una empresa del Estado que pueda producir y distribuir energía eléctrica a precios al alcance de sus habitantes. Los españoles lo aprendieron de la peor manera, mientras son extorsionados por las empresas privadas de su país. Ahora tienen que hacer algo drástico al respecto, como formar una empresa similar a la Comisión Federal de Electricidad mexicana.

Si no tuviéramos esta evidencia frente a nosotros, la postura del PAN en el Congreso podría ser discutible. Probablemente estaríamos planteando escenarios futuros probables para defender nuestros puntos de vista. Sin embargo, con la evidencia golpeándonos la cara, ni siquiera ellos tienen un argumento más o menos aceptable para sostener su postura disfuncional.

El ejemplo español es la prueba fehaciente de que la entrega del control sobre los sectores estratégicos de la infraestructura y de la economía de un país a manos privadas, tarde o temprano termina por ahogar a sus habitantes y con ellos, a sus gobiernos. De hecho es la evidencia más contundente de que el modelo neoliberal deja de funcionar para las economías nacionales cuando se perfecciona, en virtud de su naturaleza depredadora y deshumanizante.

Por supuesto que ante esta realidad, no quedaría ningún argumento para alimentar una discusión seria en relación con la ley eléctrica que recibió el Congreso, por lo que toda discrepancia se centrará en negociaciones entre bancadas que pretenden obtener alguna ventaja politiquera en el estira y afloja, pero la conveniencia de esta ley no será motivo de debate, salvo entre quienes viven en las nubes.

El éxito de economías como la de China y de sociedades como la escandinava, se fundamenta en mantener el control de sus sectores estratégicos, así como en repartir con inteligencia los beneficios de los impuestos que pagan las empresas privadas en sus territorios. Si los panistas no pueden entender esto, ni viendo de frente la situación de angustia que hoy viven los españoles, es difícil que se den cuenta de la desgracia colectiva a la que puede ser arrastrada la sociedad cuando se entrega el control de estos sectores a las empresas privadas. Sin duda entonces, estamos ante gente discapacitada mentalmente, que no tiene las facultades cognitivas necesarias para interpretar la realidad y mucho menos para representar a los ciudadanos en una toma de decisiones coherente, que no lleve dinero de por medio.

Como dijo el poeta alemán Goethe: “Contra la estupidez, hasta los mismos dioses luchan en vano”.