A pesar de que desde 2017 la Fiscalía de Jalisco sabía acerca del rancho Izaguirre, la red de reclutamiento continuó operando.
Desde al menos julio de 2017, la Fiscalía de Jalisco tenía conocimiento de que Gonzalo Mendoza Gaytán, también conocido como El Sapo, presunto cabecilla del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), dirigía la estructura de reclutamiento forzado y adiestramiento de la organización criminal.
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Según investigaciones de la Fiscalía de Justicia de Jalisco (FJJ), Mendoza Gaytán manejaba diversos centros de entrenamiento en la región Valles del estado, particularmente en los municipios de Tala y Teuchitlán.

En estos sitios, se instruía a los reclutas en el manejo de armas, tácticas de combate y métodos para la incineración de cuerpos en zanjas con leña y gasolina.
Fiscalía de Jalisco conocía campos del CJNG desde 2017
A pesar de un operativo de cuatro días implementado en julio de 2017 para desmantelar estos campamentos y capturar a El Sapo, este logró escapar. Desde entonces, no se han llevado a cabo acciones similares, lo que ha permitido que la problemática continúe.
El pasado lunes, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana federal, Omar García Harfuch, informó que la reciente detención en la Ciudad de México de José Gregorio “N”, alias El Lastra, podría aportar información clave sobre los hechos ocurridos en el rancho Izaguirre, en Teuchitlán.
Según las autoridades, El Lastra controlaba este sitio y era un colaborador cercano de El Sapo, quien ha consolidado su liderazgo criminal en Jalisco, Nayarit y Zacatecas.

De acuerdo con los expedientes abiertos en 2017, uno de los sobrevivientes describió a El Sapo como un hombre de complexión robusta, barba cerrada y perfectamente delineada, de aproximadamente 1.70 metros de altura y entre 22 y 23 años de edad en aquel momento.
A pesar de que en 2017 la Fiscalía de Jalisco tenía conocimiento de estas prácticas, la falta de operativos posteriores permitió que la red de reclutamiento continuara operando. Recientemente, el titular de la Fiscalía General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero, denunció la complicidad de autoridades locales, señalando que la Policía de Tala estaba coludida con el CJNG.
“No es posible que una situación de esta naturaleza no haya sido conocida por las autoridades locales de ese municipio y del estrado”, dijo.

En su momento, el exfiscal de Jalisco, Eduardo Almaguer, expresó una hipótesis similar al cuestionar cómo era posible que el movimiento de grandes cantidades de personas y la logística del reclutamiento pasaran desapercibidos.
De 2017 a la fecha, al menos siete policías y expolicías de Tala han sido arrestados y vinculados a proceso por desaparición forzada, las últimas tres detenciones ocurrieron el pasado fin de semana.
Autoridades de Jalisco recabaron testimonios de sobrevivientes
Los testimonios recopilados por la FJJ revelan la brutalidad dentro de los campamentos clandestinos del CJNG. Varias víctimas señalaron que fueron engañadas con falsas ofertas de empleo como guardias de seguridad y trasladadas a estos sitios. Al llegar, eran sometidas a maltratos, testigos de asesinatos y obligadas a participar en actos de violencia extrema.
Uno de los sobrevivientes relató cómo El Sapo ordenó a sus subalternos preguntar quiénes deseaban marcharse, ofreciéndoles tres mil pesos. Sin embargo, los que levantaron la mano fueron obligados a pelear entre sí hasta la muerte, mientras que los demás fueron ejecutados a sangre fría.
Entre las víctimas se encontraba un joven de 17 años, quien suplicó por su vida antes de ser asesinado de un disparo en la cabeza.
“Al último quedó un niño de 17 años con las manos juntas metidas entre las piernas, la cabeza agachada y meciéndose de adelante hacia atrás y se acercaron todos a verlo, porque quedó vivo de entre la ráfaga de balas que aventaron, y uno le dijo: ‘¿Estos putos te dijeron que dijeras que te querías ir?’, y el muchacho sacado de onda pudo contestar ‘ajá’, y otro se acercó y le hizo la misma pregunta, y el muchacho empezó a pedirle que no lo fuera a matar, esto lo dijo llorando: ‘Es que yo quiero ver a mi hermanita y a mi mamá’, y el otro le pegó un balazo en la cabeza, siendo entonces ya 15 personas muertas, y a todos los demás que por miedo no manifestamos querer irnos nos hicieron que arrastráramos los cuerpos hacia el lugar en donde calcinaban los cadáveres”, contó el testigo

Las descripciones incluyen detalles de cómo los cuerpos eran desmembrados y calcinados en zanjas improvisadas con leña y gasolina, en un área junto a un arroyo donde las lluvias arrastraban los restos calcinados. Según un testigo, solo cuatro días después de una de estas masacres, El Sapo otorgó vacaciones a los reclutas.
“Lo único que me quedó de los cuerpos fueron las imágenes de cada una de sus caras en la mente, si esas personas se hubieran esperado cuatro días más hubieran tenido chance de irse sin ningún problema, porque días después El Sapo nos dio vacaciones”, señaló otro testigo.

Jalisco enfrenta una grave crisis de desapariciones. Según cifras oficiales, en el estado hay un total de 15 mil 426 personas reportadas como desaparecidas. A pesar de que en los operativos de 2017 se identificaron restos humanos en los campamentos de reclutamiento del CJNG, las autoridades nunca informaron si lograron identificaciones concretas a partir de ellos.
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