De acuerdo con los primeros reportes, el boicot de Dinamarca ya ha comenzado a generar pérdidas millonarias para empresas de EU.
En respuesta a las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de la anexión de Groenlandia a su país, Dinamarca ha lanzado un llamado a un boicot general a productos de Estados Unidos.
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La iniciativa, a la cual ya se han sumado más de 95 mil personas, llega después de que Trump anunciara la imposición de aranceles punitivos a ocho países europeos que se oponen a sus planes en relación a Groenlandia.

A partir del 1 de febrero, productos provenientes de Dinamarca, Suecia, Noruega, Francia, Alemania, Países Bajos, Finlandia y Reino Unido enfrentarán un arancel adicional de 10 por ciento, que podría elevarse hasta 25 por ciento en junio, hasta que, según Trump, “se llegue a un acuerdo sobre la compra total y completa de Groenlandia”.
La vez que Canadá boicoteó a EU ante amenazas
Cuando el año pasado Trump sugirió que Canadá debía convertirse en el “estado 51” de Estados Unidos y aplicó nuevos aranceles, las tensiones bilaterales se intensificaron.
El primer ministro Mark Carney llegó a afirmar que la era de las relaciones de buena vecindad había terminado.

Bajo el lema “codos arriba”, inspirado en el hockey y asociado a la resistencia defensiva, los canadienses impulsaron un boicot masivo a productos estadounidenses.
Uno de los casos más visibles fue el de las bebidas alcohólicas: entre enero y septiembre de 2025, las exportaciones de bourbon y whisky de Estados Unidos a Canadá cayeron 60 por ciento.
El ron bajó 49 por ciento, el brandy 67 por ciento, el vodka 71 por ciento y la ginebra 76 por ciento, según datos del Distilled Spirits Council of the United States (Discus).

Solo en el segundo trimestre de 2025, las pérdidas superaron los 53 millones de dólares.
El gobierno canadiense también respondió con aranceles selectivos, como el impuesto al jugo de naranja de Florida, estado natal político de Trump.
Académicos como William Huggins, de la Universidad McMaster, señalaron que se trató de una decisión deliberada para enviar un mensaje político directo.

En noviembre de 2025, los viajes de canadienses a Estados Unidos disminuyeron 19.3 por ciento por vía aérea y hasta 28.6 por ciento por carretera, lo que contribuyó a una caída estimada de 5 mil 700 millones de dólares en los ingresos por turismo extranjero en Estados Unidos durante 2025.
Dinamarca boicotea a EU por Groenlandia
En Europa, y particularmente en Dinamarca, comienza a gestarse un movimiento similar tras las amenazas de Trump de “confiscar” Groenlandia, territorio autónomo del reino danés.
La indignación se ha traducido en un creciente llamado ciudadano al “Boicot a Estados Unidos”.

Uno de los rostros visibles del movimiento es Ivan Hansen, un policía danés retirado de 67 años, quien se viralizó al documentar cómo revisa cada producto en el supermercado para evitar comprar artículos fabricados en Estados Unidos.
“Se acabó la Coca-Cola, el vino Zinfandel de California y las almendras”, relató.
Hansen aseguró que hoy percibe a Estados Unidos como una amenaza mayor que países tradicionalmente vistos como adversarios, y calificó a Trump como “un matón que intenta intimidar y amenazar a otros para salirse con la suya”.

El sentimiento ha cobrado fuerza en redes sociales, con grupos de Facebook donde los usuarios intercambian consejos para evitar productos estadounidenses y promover alternativas europeas.
Las tendencias de Google muestran un aumento significativo en las búsquedas de “Boicot a Estados Unidos”, especialmente en Dinamarca, Francia y Canadá.
En respuesta a esta demanda, el Grupo Salling, la mayor cadena de supermercados danesa, introdujo una etiqueta en forma de estrella para identificar productos fabricados en Europa.

Su director ejecutivo, Anders Hagh, aclaró que no se trata de un boicot formal, sino de facilitar a los consumidores la elección de productos europeos.
En Francia, agricultores y empresarios han lanzado iniciativas similares, mientras que marcas estadounidenses como Tesla enfrentan una reacción negativa en varios países europeos, con desplomes en ventas y cancelaciones de pedidos, vinculadas a la cercanía de Elon Musk con la administración Trump.

En conjunto, estos boicots emergentes reflejan un cambio en la dinámica del comercio transatlántico.
Aunque la Unión Europea y Estados Unidos representan juntos casi 30 por ciento del comercio mundial y 43 por ciento del PIB global, la creciente tensión política y arancelaria abre la puerta a un nuevo frente: el del consumidor, que empieza a usar su poder de compra como herramienta de protesta frente a las políticas de Washington.
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