¿CALDERÓN PERSEGUIDO POLÍTICO? O EXPRESIDENTE CORRUPTO Y NARCO

Cuando te sientes perseguido es porque sufres de paranoia o tienes esquizofrenia crónica.

Por: @DavidVargasA18

El Silencio.
Calderón se dice perseguido político, porque le quiere dar un uso mediático, que hoy es imposible, su verdadero problema es jurídico y político, y pronto lo tendrá que enfrentar. Los cargos son la corrupción y su vinculación con el narcotráfico durante su sexenio fraudulento.

El perseguido político es cuando un Estado autoritario persigue a las personas por sus ideas y su militancia política. Calderón no vive en un estado dictatorial, vive en un estado de derecho. Vive en un régimen y con un gobierno democrático respaldado por más de 30 millones de mexicanos. Vive en un país en donde ya se respeta los derechos humanos y ante todo, se tiene un Presidente con esencia y rostro humanista.
A Calderón no se le han violado sus derechos ciudadanos, ni mucho menos sus garantías individuales, por el contrario, se ha respetado su derecho a la libertad de expresión, que lo ejerce diario.
El perseguido político, cuando es detenido por pensar diferente, es torturado y encarcelado ilegalmente o busca asilo político en otro país. Calderón tiene ideas de derecha y una militancia conservadora, y por ello no se le está llamando a la justicia o deteniendo arbitrariamente.

Hay que señalar que históricamente México ha recibido a miles de perseguidos políticos, desde la era franquista en España, hasta los miles de argentinos, chilenos, uruguayos, salvadoreños y nicaragüenses que se han refugiado en nuestra patria por el hecho de ser militantes de izquierda. El último fue Evo Morales, que sufrió un golpe de estado por la derecha fascista, y AMLO le abrió las puertas solidarias de nuestra nación.

Ser perseguido político, es cuando te cae todo el peso de la ley de un gobierno represivo. Donde los derechos humanos no se respetan. La fuerza es su razón de ser. La violencia es su esencia de existir. Es un estado policiaco-militar, o en su caso, como en el calderonismo un Narco-Estado.

Para Calderón el uso mediático, que pretende, de perseguido político, no le queda el saco, como siempre, al expresidente le queda grande todo. Queda fuera de toda realidad política, y queda enmarañado en una trama de corrupción que él creó. Nada se ha inventado. Ahí está el caso ABC. Su Narco Guerra. El cementerio nacional que nos dejó. El caso Odebrecht. Su enriquecimiento familiar de manera ilícita. Los delitos de lesa humanidad. Su impunidad.

Hoy su angustia política y personal está fijada en que la FGR lo llame a declarar, por el caso Lozoya-Odebrecht. Estará esperando, comiéndose las uñas, que lo mande llamar Estados Unidos por lo que declare su mano derecha, García Luna. Esto es lo que llama persecución política, una manera torpe y burda de cómo tratar de esconder, su verdadera preocupación que es: Su corrupción y su vinculación con el Narcotráfico.

Calderón de manera muy “inteligente” seguirá sosteniendo que es un perseguido político. Quizás se refugie en un país de derecha. Posiblemente como perseguido político haga una huelga de hambre, como lo hizo Salinas de Gortari. Como perseguido político, que no lo es, estará pensando hacer una huelga de hambre en Morelia, Michoacán junto a su hermana Cocoa Calderón o afuera de su casa, en la colonia Las Águilas, en la CDMX, o para que tenga mayor impacto nacional y mundial, la realizará en su gran monumento: La Estela de Luz, el sitio más adecuado para llamar la atención, su gran monumento a la corrupción.

La hoja de la historia no tiene vuelta hacia atrás, ésta se escribe hacia adelante, hacia la verdad, porque solo con ella se encuentra la justicia, ésta que el pueblo reclama, por ello luchó por el cambio. Calderón tiene que ir a juicio de manera legal, todo apegado a derecho.
La persecución política inventada por Calderón es parte de una estrategia fallida, es un plan donde el objetivo está de cabeza y en cada esquina ve que alguien lo persigue. Su persecución está en su mirada, esa que ya está perdida, extraviada, esa mirada que ya ha ensayado su ceguera. Solo podrá ver desde donde él siempre ve. En el infinito de la soledad.

David Vargas Araujo.
Luchador social toda mi vida. Expreso político, encarcelado injustamente en el Penal de Máxima Seguridad de Puente Grande, Jalisco. Actualmente, asesor en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Afortunadamente, fui uno de los primeros presos liberados por el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Columnas

Columnistas invitados en Sin Línea