Ana Lilia Rivera reiteró que los cargos públicos requieren vocación de servicio, pues no son recompensas por lealtades o compadrazgos.
La senadora con licencia Ana Lilia Rivera reiteró de manera firme que los cargos públicos deben dejar de verse como una recompensa.
TE PUEDE INTERESAR:
Vinculan a proceso a alcalde de Metepec; asegura que seguirá ejerciendo su cargo
A lo largo de su trayectoria en el servicio público, Ana Lilia Rivera ha defendido la necesidad de mantener la dignidad y la congruencia dentro de la Cuarta Transformación, enfatizando que la llegada al poder no debe interpretarse como un botín político ni como un derecho de propiedad personal, sino como un mandato condicionado a dar resultados al pueblo.

La política tlaxcalteca señaló que la confianza ciudadana se fortalece cuando quienes ejercen responsabilidades públicas actúan con congruencia y ponen por delante el interés colectivo.

Rivera Rivera reiteró que Tlaxcala vive un momento decisivo para consolidar esa forma distinta de hacer política. Señaló que las y los ciudadanos demandan representantes con autoridad moral y compromiso social, capaces de demostrar con su conducta que el servicio público nunca debe volver a confundirse con un espacio de canonjías, sino con una oportunidad para servir al pueblo.
En ese sentido, afirmó que uno de los mayores cambios impulsados por la 4T consiste en romper con la antigua concepción del poder como un espacio de privilegios y beneficios personales, para convertirlo en una responsabilidad permanente con el pueblo de Tlaxcala y de México.

“Los cargos públicos no son premios ni recompensas”
Durante un encuentro con ciudadanos, realizado en defensa de la soberanía nacional, la senadora con licencia sostuvo que durante muchos años se normalizó la idea de que acceder a un cargo público significaba obtener canonjías, influencias o ventajas.
Sin embargo, señaló que esa forma de entender la política es incompatible con el proyecto de transformación que hoy vive el país:
“Quien aspira a representar al pueblo debe hacerlo con la convicción de servir, no de servirse. Los cargos públicos no son premios ni recompensas, son una responsabilidad que exige honestidad, austeridad y cercanía permanente con la gente”, expresó.
Sostuvo que la Cuarta Transformación no solo impulsa cambios en las leyes y en las instituciones, sino también una nueva cultura política basada en principios éticos.
Por ello, afirmó que el verdadero liderazgo se acredita en el territorio, escuchando a la ciudadanía y rindiendo cuentas de las decisiones que se toman.
Indicó que la legitimidad de un gobierno no se construye mediante privilegios, sino con resultados, transparencia y trabajo constante.

No olvides seguirnos en FACEBOOK, X, INSTAGRAM, YOUTUBE y TIKTOK


